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El precio del petróleo volvió a subir tras intensificarse los ataques entre Estados Unidos e Irán alrededor del Estrecho de Ormuz. La tensión aumentó durante el fin de semana y elevó el temor a posibles interrupciones en una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de crudo.

Además, los operadores comenzaron a incorporar una mayor prima de riesgo ante las amenazas sobre buques petroleros, puertos e instalaciones costeras. Aunque el suministro físico se mantiene ordenado por ahora, el mercado energético permanece expuesto a cambios rápidos si la navegación sufre nuevas restricciones.

El Estrecho de Ormuz concentra la atención del mercado

En primer lugar, el Estrecho de Ormuz se ha convertido en el centro de la tensión debido a su peso en las exportaciones de petróleo y gas del golfo Pérsico. Cualquier bloqueo prolongado puede reducir el tránsito de embarcaciones y alterar los flujos hacia Asia, Europa y otros mercados.

Por su parte, Irán afirmó que el paso marítimo permanecería cerrado hasta nuevo aviso. Estados Unidos rechazó esa versión y sostuvo que sus fuerzas están preparadas para mantener la libertad de navegación comercial.

Mientras tanto, el Comando Central de Estados Unidos informó que realizó una nueva serie de ataques contra objetivos iraníes el 12 de julio. Las operaciones alcanzaron sistemas de defensa aérea, estaciones de radar costeras, capacidades de misiles y drones y pequeñas embarcaciones.

Estados Unidos e Irán amplían sus operaciones militares

Posteriormente, Irán respondió con ataques mediante drones y misiles contra posiciones vinculadas con Estados Unidos en Oriente Medio. Entre los lugares mencionados aparecen Bahréin, Kuwait y Qatar.

A su vez, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, condicionó la reapertura del Estrecho de Ormuz a nuevos acuerdos sobre tránsito y exportaciones. Teherán también ha advertido sobre posibles acciones en otras rutas energéticas de la región.

De acuerdo con teleSUR, la Guardia Revolucionaria iraní planteó la posibilidad de extender las restricciones hacia corredores utilizados para transportar petróleo y gas. Entre ellos figura Bab el Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.

El precio del petróleo refleja el riesgo geopolítico

En este contexto, las referencias internacionales del petróleo crudo mantuvieron una tendencia alcista. El Brent para septiembre avanzó hasta 86,15 dólares por barril mientras el West Texas Intermediate se situó en 80,34 dólares según los datos publicados por Xpectro.

Asimismo, ambas referencias acumularon varias sesiones de ganancias y alcanzaron niveles no vistos durante el último mes. Este movimiento refleja el temor a que la confrontación limite el transporte marítimo o afecte instalaciones relacionadas con la producción.

Sin embargo, Saxo Bank señaló que la diferencia moderada entre los contratos de corto y largo plazo indica que el mercado físico del crudo todavía funciona de forma ordenada. Esa situación puede cambiar si los ataques alcanzan petroleros, terminales o zonas de carga.

Los combustibles refinados aumentan la presión

Por otro lado, la preocupación no se limita al petróleo crudo, los productos refinados atraviesan condiciones más ajustadas debido a las restricciones de oferta y a la prohibición rusa de exportar diésel mencionada por Saxo Bank.

En consecuencia, una interrupción adicional puede trasladarse a los precios del transporte, la producción industrial y los bienes de consumo. El aumento del diésel suele tener un efecto amplio porque este combustible se utiliza en camiones, barcos y maquinaria.

Además, la Agencia Internacional de Energía advirtió que las hostilidades pueden frenar la reconstrucción de reservas. Una recuperación lenta de los inventarios reduciría la capacidad del mercado para responder ante nuevas pérdidas de suministro.

La diplomacia puede retirar parte de la prima de riesgo

A corto plazo, la evolución del precio del petróleo dependerá del tránsito real por el Estrecho de Ormuz. Si los barcos continúan circulando y no se producen daños importantes en puertos o instalaciones energéticas, parte del aumento puede moderarse.

En cambio, una caída visible de los flujos marítimos puede impulsar nuevas subidas del Brent y del WTI. Los operadores vigilarán el movimiento de los petroleros, las decisiones militares de Washington y Teherán y cualquier señal de negociación.

Finalmente, los analistas consideran que unas conversaciones creíbles podrían retirar con rapidez parte de la prima incorporada al precio. No obstante, la continuidad de los ataques reduce por ahora las posibilidades de una solución diplomática inmediata.

Mientras persista la confrontación, el Estrecho de Ormuz seguirá marcando el rumbo del mercado energético. Su situación influirá en el petróleo crudo, los combustibles refinados y las expectativas de inflación en distintas economías.

Buques petroleros navegan por el Estrecho de Ormuz en medio de la tensión que impulsa el precio del petróleo.
Buques petroleros transitan por el Estrecho de Ormuz. Fuente: Shutterstock.

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Iberdrola reduce su generación renovable en el semestre

Iberdrola produjo 45.906 GWh de electricidad renovable durante el primer semestre de 2026, una cifra que representa una caída del 0,9 % frente al mismo periodo del año anterior. El descenso estuvo marcado por una menor generación hidroeléctrica, aunque la compañía registró avances en energía eólica marina, eólica terrestre, solar y pequeñas centrales hidroeléctricas.

Por mercados, la producción disminuyó en España y Brasil mientras aumentó en el Reino Unido, Estados Unidos y otros países donde opera la empresa. Al cierre de junio, Iberdrola también amplió su capacidad renovable instalada hasta 46.058 MW, con incrementos en tecnologías como la eólica marina, la solar y los sistemas de almacenamiento con baterías.

Palisades se acerca a volver a operar en EE.UU.

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Lhyfe y Messer sellan alianza para hidrógeno renovable

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Además del compromiso comercial, Messer aportará su experiencia en logística, distribución y manejo de gases para respaldar la operación de las instalaciones. Para Lhyfe, la operación también supone una inyección de recursos mediante la venta parcial de estos activos, aunque mantendrá el control de las plantas y continuará a cargo de su operación y gestión.

Sunda Energy busca ampliar su presencia en Nueva Zelanda

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El programa de trabajo contempla estudios técnicos sobre la información existente y el reprocesamiento de datos sísmicos en tres dimensiones durante los próximos 36 meses. El objetivo es definir con mayor precisión el potencial del yacimiento y evaluar nuevas oportunidades de exploración. La solicitud ya fue aceptada para participar en el proceso competitivo de la Agencia de Petróleo y Minerales de Nueva Zelanda, que analizará las propuestas antes de decidir la concesión del permiso.