A partir de 2026, los armadores y operadores marítimos deberán prestar especial atención a la documentación de sus sistemas de protección contra incendios. La prohibición del PFOS en las espumas utilizadas a bordo entra en una etapa de verificación práctica que obligará a demostrar el cumplimiento durante las inspecciones reglamentarias. En este contexto, acreditar que cada espuma libre de PFOS cuenta con la documentación requerida será fundamental para superar las verificaciones de seguridad sin observaciones.
Desde la primera inspección de equipos de seguridad realizada después del 1 de enero de 2026, los inspectores deberán comprobar que toda la espuma contra incendio presente en el buque se encuentra libre de PFOS. La exigencia alcanza tanto a los sistemas fijos de extinción como a los equipos portátiles utilizados en las operaciones diarias.
La medida forma parte de los esfuerzos internacionales para retirar sustancias consideradas perjudiciales para el medio ambiente y garantizar que los buques operen conforme a los requisitos vigentes de seguridad marítima.
Para demostrar que una espuma libre cumple con los requisitos establecidos, las compañías deberán contar con documentación verificable que permita identificar claramente el producto utilizado a bordo.
Existen tres alternativas aceptadas para acreditar la ausencia de PFOS.
En primer lugar, el fabricante puede proporcionar una declaración formal que confirme que la espuma contra incendio no contiene PFOS. Este documento debe incluir información suficiente para relacionar la certificación con el producto transportado o instalado en el buque.
Asimismo, las empresas pueden recurrir a un laboratorio acreditado para analizar muestras de la espuma. El informe deberá demostrar que la concentración de PFOS se mantiene por debajo de 10 mg/kg, equivalente al 0,001 % en peso.
Por otra parte, algunos certificados de homologación TA o certificados MED ya incluyen referencias expresas a la ausencia de PFOS. Cuando esta información aparece reflejada en la documentación oficial, puede utilizarse como evidencia válida durante la inspección.
Además de presentar documentos válidos, los operadores deberán demostrar que estos corresponden exactamente a la espuma utilizada a bordo.
Para ello, la documentación debe contener datos como el fabricante, el tipo de espuma, el número de lote, la fecha de producción o las referencias asociadas a certificados TA y MED. Del mismo modo, los recipientes y registros del buque deben facilitar la identificación del producto para garantizar una trazabilidad completa.
Esta exigencia busca evitar discrepancias entre la documentación presentada y los agentes extintores realmente disponibles en la embarcación.
Cuando una compañía no pueda presentar ninguna de las pruebas documentales aceptadas, la espuma deberá ser sustituida por otra que sí disponga de evidencia suficiente sobre la ausencia de PFOS.
La sustitución afectará tanto a sistemas fijos como a equipos portátiles. Por este motivo, las navieras y gestores de flotas están revisando inventarios y registros con mayor anticipación para evitar incidencias durante las verificaciones reglamentarias.
Ante la proximidad de las nuevas verificaciones, organismos como DNV recomiendan iniciar cuanto antes la recopilación de documentos y la revisión de las espumas instaladas en cada buque.
Una preparación temprana permitirá corregir posibles carencias antes de la inspección y reducirá el riesgo de inspecciones parciales, observaciones regulatorias o restricciones relacionadas con las condiciones de autorización de la embarcación.
La entrada en vigor de estos controles marca un nuevo paso en la adaptación de la industria naval a requisitos ambientales más estrictos. La necesidad de acreditar una espuma libre de PFOS impulsará mayores niveles de control documental, trazabilidad y gestión técnica de los sistemas de protección contra incendios.
Para armadores y operadores, la revisión de la documentación ya no será una tarea administrativa secundaria, sino un elemento esencial para mantener el cumplimiento normativo y garantizar la continuidad operativa de sus buques.

Investigadores del Laboratorio Nacional Oak Ridge, en Estados Unidos, desarrollaron un método que permite identificar túneles subterráneos ocultos mediante señales acústicas generadas desde el subsuelo hacia la superficie. A diferencia de las técnicas tradicionales, que envían señales desde arriba, este enfoque invierte el proceso para mejorar la detección de estructuras que pueden pasar desapercibidas bajo carreteras, vías férreas e infraestructuras críticas.
Durante las pruebas, los científicos colocaron una fuente de sonido a varios metros de profundidad y utilizaron sensores en la superficie para registrar la respuesta del terreno. El sistema logró detectar una señal característica que aparecía únicamente cuando existía un túnel, permitiendo identificar su presencia con mayor precisión. Los resultados sugieren que la técnica puede superar algunas limitaciones de métodos convencionales, especialmente en entornos geológicos complejos.
La terminal Energía Costa Azul LNG (ECA) Fase 1, desarrollada por Sempra en Ensenada, México, comenzó a mostrar señales de puesta en marcha tras detectarse actividad de quema de gas en sus instalaciones. Los datos satelitales y los registros de flujo de gas indican que el proyecto ya inició etapas tempranas de prueba, un proceso que marca la introducción de gas en los sistemas de la planta y el inicio de las verificaciones operativas.
Aunque este avance representa un paso importante para la terminal de 3,25 millones de toneladas anuales, los plazos observados en proyectos similares sugieren que la producción comercial podría tardar más de lo previsto. Los flujos de gas hacia la instalación han aumentado de forma constante en las últimas semanas, respaldando las actividades de puesta en marcha. Sin embargo, aún quedan fases técnicas fundamentales antes de alcanzar la licuefacción y concretar el primer envío de GNL.
La escalada del conflicto en Oriente Medio está generando fuertes tensiones en los mercados globales de metales y minería, según un análisis de Wood Mackenzie. Las interrupciones en el estrecho de Ormuz y los problemas operativos en instalaciones industriales de la región están afectando el suministro de materias primas esenciales como azufre, petróleo, gas natural licuado y productos químicos utilizados por la industria minera y metalúrgica.
Uno de los sectores más expuestos es el del níquel en Indonesia, que depende en gran medida del azufre procedente de Oriente Medio. También se registran impactos en mercados como el aluminio, donde parte de la capacidad productiva regional ha quedado afectada, y en el acero, cuyos costos han aumentado por el encarecimiento de materias primas y combustibles. Además, la reducción del tráfico marítimo y el incremento de los costos logísticos están presionando las cadenas de suministro a nivel mundial.
Comenzó la construcción de una planta de biogás licuado en el puerto de Gotemburgo, Suecia, un proyecto desarrollado por Nordion Energi que busca ampliar el acceso a combustibles renovables para sectores como el transporte marítimo, el transporte pesado y la industria. La instalación permitirá transformar biogás procedente de la red en combustible licuado, facilitando su distribución y uso en regiones donde no existe infraestructura de gas.
La planta contará con una capacidad de producción cercana a las 50 toneladas diarias cuando opere a pleno rendimiento y se espera que entre en funcionamiento durante 2027. El proyecto ya cuenta con el respaldo de productores y consumidores del sector energético, mientras que varias navieras que operan regularmente en el puerto prevén aumentar el uso de biogás una vez que la instalación esté disponible.