El conflicto en Oriente Medio está provocando alteraciones en cascada sobre los mercados de metales y minería, con efectos directos sobre la disponibilidad de insumos industriales, los costos logísticos y la estabilidad de las cadenas globales de suministro.
De acuerdo con el informe de Wood Mackenzie, titulado The ripple effect: How conflict is impacting global metals & mining, el cierre del estrecho de Ormuz y los daños en capacidades regionales de procesamiento de metales están generando impactos primarios, secundarios y terciarios en distintas materias primas.
El azufre marítimo está bajo presión
Uno de los puntos más sensibles es el mercado del azufre. Wood Mackenzie advierte que alrededor del 50 % del suministro marítimo mundial de azufre se encuentra en riesgo, debido a la importancia de Oriente Medio como región exportadora de este insumo.
El azufre es fundamental para procesos industriales y metalúrgicos, especialmente en operaciones de lixiviación utilizadas para la producción de níquel, cobre y cobalto.
La presión sobre este mercado se produce después de un periodo de alta volatilidad, en el que los precios del azufre alcanzaron máximos de hasta 550 dólares por tonelada a finales de 2025.
Costos energéticos elevan la presión
La suspensión de operaciones de grandes navieras en el Golfo Pérsico, la reducción del tránsito por el estrecho de Ormuz y el encarecimiento de combustibles están afectando a operadores mineros y fundiciones en distintas regiones.
Wood Mackenzie señala que el conflicto ha paralizado alrededor de 11 millones de barriles diarios de producción regional de crudo y ha dejado más de 110 millones de barriles almacenados en buques, mientras compradores y empresas rediseñan rutas de suministro con mayor costo logístico.
El aumento del petróleo, el diésel y el combustible marítimo está erosionando márgenes en la cadena de metales y minería.
Aluminio y acero enfrentan impactos directos
El aluminio aparece entre los metales más expuestos. Según Wood Mackenzie, Oriente Medio podría perder hasta 3,5 millones de toneladas de producción de aluminio en 2026, debido a daños en instalaciones eléctricas, paradas de emergencia y afectaciones en fundiciones importantes.
Instalaciones como EGA Al Taweelah, en Emiratos Árabes Unidos, y ALBA, en Baréin, han sufrido interrupciones de capacidad.
En el acero, la producción regional también muestra deterioro. La producción de acero bruto en Oriente Medio cayó 33 % en marzo, mientras las acerías iraníes registraron una caída de 55 %.
Níquel, cobre y zinc también sienten efectos
El sector indonesio de lixiviación ácida a alta presión, vinculado al níquel, es uno de los más vulnerables a la escasez de azufre.
En cobre, el impacto directo global es más limitado, ya que la pérdida de producción iraní y las interrupciones regionales representan menos del 1 % del suministro mundial.
En zinc y plomo, la interrupción del transporte desde el Golfo Pérsico podría reducir los flujos de concentrado iraní hacia China, que representaron más del 5 % de sus importaciones de concentrado de zinc en 2025.
Productores integrados tendrán ventaja
Wood Mackenzie advierte que, incluso si el conflicto terminara de inmediato, resolver las interrupciones acumuladas en las cadenas globales de suministro podría tomar meses.
La consultora prevé una mayor divergencia entre productores. Las compañías integradas, con fuentes de insumos localizadas o seguras, estarían mejor posicionadas para resistir el escenario actual.
En cambio, las operaciones dependientes de materias primas marítimas de larga distancia enfrentarían restricciones persistentes, márgenes volátiles y mayor exposición a riesgos logísticos.
Fuente: https://www.woodmac.com/
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