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El ruido también forma parte del riesgo industrial

La protección auditiva no depende solo de usar tapones: controlar la fuente, la exposición y el tiempo resulta fundamental frente al ruido industrial.
Ruido industrial acumulativo tambien es un riesgo.

Octubre es reconocido por la International Hearing Society como un mes para promover la protección auditiva y aumentar la conciencia sobre la pérdida de audición inducida por el ruido industrial

La campaña adquiere especial relevancia en ambientes industriales, donde trabajadores de operación, mantenimiento, construcción e inspección pueden estar expuestos repetidamente a fuentes acústicas de elevada intensidad.

La Organización Mundial de la Salud estima que más de 1.500 millones de personas viven actualmente con algún grado de pérdida auditiva y proyecta que la cifra podría superar los 2.500 millones en 2050.

La organización señala además que una parte importante de las pérdidas auditivas puede prevenirse mediante medidas de salud pública y reducción de exposiciones perjudiciales.

En una instalación industrial, el problema no se reduce a cuánto ruido industrial produce una máquina. Compresores, turbinas, bombas, válvulas de control, sistemas de venteo y equipos rotativos pueden generar campos acústicos diferentes según su régimen de operación.

La exposición depende de intensidad y tiempo

La pérdida auditiva inducida por ruido se relaciona con la exposición repetida a sonidos suficientemente intensos.

El daño puede producirse de manera gradual y no necesariamente está acompañado por una señal inmediata que permita al trabajador identificar que existe una lesión. El tinnitus, la dificultad para comprender conversaciones o los problemas para percibir determinados sonidos pueden aparecer como señales de advertencia.

La OMS recomienda reducir el volumen de los dispositivos personales, limitar el tiempo de exposición, mantener distancia respecto de las fuentes ruidosas y utilizar protección auditiva cuando sea necesaria.

Para la escucha segura, la organización emplea además el concepto de combinación entre nivel sonoro y duración de exposición, porque un mismo nivel de ruido no representa el mismo riesgo cuando cambia el tiempo de permanencia.

Esta relación resulta particularmente importante en mantenimiento. Un técnico que permanece pocos minutos junto a una fuente de alta intensidad enfrenta una condición diferente de otro trabajador que permanece durante horas dentro de un área con ruido elevado.

Por ello, evaluar solamente el nivel instantáneo de decibelios puede resultar insuficiente para caracterizar la exposición ocupacional.

La protección empieza antes del protector auditivo

El control del ruido industrial debe comenzar, siempre que sea técnicamente posible, con la fuente y el camino de transmisión. Encapsulamiento acústico, aislamiento de vibraciones, silenciadores, barreras, modificaciones de proceso y mantenimiento adecuado pueden reducir el ruido antes de que llegue al trabajador.

Esto tiene una conexión directa con la ingeniería de mantenimiento. Una condición mecánica anormal puede modificar el comportamiento acústico de un equipo. Desbalance, desalineación, desgaste de rodamientos, cavitación o problemas en engranajes pueden generar componentes de ruido industrial que acompañen otros síntomas de deterioro.

El sonido, por tanto, también puede convertirse en una señal complementaria dentro de una estrategia de monitoreo de condición. Los protectores auditivos siguen siendo una barrera fundamental cuando los controles de ingeniería no eliminan suficientemente la exposición. Sin embargo, su utilización no debería sustituir la evaluación de la fuente.

En seguridad industrial, proteger al trabajador y reducir el peligro en origen son dos acciones diferentes que pueden formar parte de la misma estrategia.

Oír también es una función de seguridad

La importancia del oído en una planta industrial va más allá de evitar una pérdida sensorial futura. En determinadas operaciones, la percepción auditiva contribuye a identificar conversaciones, alarmas, señales de advertencia y cambios anormales en determinados equipos.

Un ambiente excesivamente ruidoso puede dificultar esa percepción y aumentar las exigencias de comunicación durante una intervención.

Por esa razón, la protección auditiva debe integrarse con la evaluación general del riesgo del área. El equipo seleccionado tiene que proporcionar atenuación suficiente sin generar condiciones que impidan la comunicación necesaria o la percepción de señales críticas.

La selección debe responder a la tarea, al ambiente acústico y a los requisitos de seguridad de la instalación.

FUENTE y FOTO: https://www.prnewswire.com

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Autor Verificado

Cuenta con mas de 40 años en la industria del petróleo y gas, es un experto en mantenimiento e inspección de Ultrasonido Nivel I. Su compromiso con la excelencia asegura la confiabilidad de equipos críticos. Destaca por su vasta experiencia, comprensión integral de metodologías y adaptabilidad a nuevas tecnologías.