El desarrollador chileno Consorcio Austral presentó ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental de Chile el proyecto Acuario, una planta de amoníaco verde valorada en US$4.700 millones que se instalaría en Bahía Gregorio, en la Región de Magallanes.
La iniciativa considera una producción cercana a 4.100 toneladas diarias de amoníaco verde destinadas principalmente a la exportación. De acuerdo con la planificación presentada, el complejo tendría una vida útil de 46 años y combinaría generación eólica, producción de hidrógeno renovable y almacenamiento de electricidad.
El ingreso al SEIA abre el proceso de revisión ambiental del proyecto. Sin embargo, esta presentación todavía no representa una autorización para construir ni confirma el financiamiento, los contratos de venta o la decisión final de inversión.
El proyecto Acuario produciría hidrógeno mediante electrólisis
En la planta, el hidrógeno verde se obtendría mediante electrólisis de agua desmineralizada utilizando electricidad procedente de fuentes renovables. Luego, el hidrógeno se combinaría con nitrógeno separado del aire a través del proceso Haber-Bosch para producir amoníaco.
Este esquema permitiría fabricar un derivado energético con una menor huella de carbono frente al amoníaco convencional elaborado a partir de combustibles fósiles. Además, el producto podría transportarse por vía marítima hacia mercados internacionales con demanda de combustibles y materias primas de bajas emisiones.
Así mismo, la ubicación en Bahía Gregorio ofrece acceso a los recursos eólicos de Magallanes y a rutas marítimas necesarias para una operación orientada a la exportación.
Un parque eólico de 1,73 GW abastecería la planta
Para cubrir la demanda eléctrica del complejo, Consorcio Austral contempla la instalación de un parque eólico de 1,73 GW integrado por 173 aerogeneradores.
La electricidad sería transportada mediante líneas soterradas de 220 kV desde las subestaciones colectoras hasta la subestación principal de la planta de procesos. Esta configuración busca reducir la exposición de la infraestructura y conectar la generación renovable con las unidades de electrólisis y síntesis de amoníaco.
El proyecto también incluye un sistema de almacenamiento de energía en baterías, conocido como BESS. Su función sería almacenar electricidad durante los períodos de mayor generación eólica y entregarla cuando disminuya la disponibilidad de viento.
De esta forma, las baterías ayudarían a estabilizar el suministro energético requerido por las operaciones industriales y a reducir el impacto de la variabilidad propia de la energía eólica.
La construcción está prevista entre 2029 y 2033
Según el calendario informado, las obras comenzarían durante el tercer trimestre de 2029 y terminarían en el segundo trimestre de 2033.
Durante la construcción se generarían alrededor de 1.595 empleos en promedio, con un máximo estimado de 3.000 trabajadores. Una vez iniciada la operación, el proyecto emplearía a unas 411 personas en promedio.
Estas cifras convierten a Acuario en una de las mayores iniciativas industriales presentadas recientemente en Chile. Además, sería el proyecto no minero de mayor inversión ingresado al sistema de evaluación ambiental chileno durante 2026.
Magallanes refuerza su papel en el hidrógeno verde
La presentación de Acuario mantiene a Magallanes como uno de los principales polos chilenos para el desarrollo de hidrógeno verde y sus derivados.
La región dispone de vientos intensos y relativamente constantes, una condición favorable para producir electricidad renovable a gran escala. También cuenta con acceso marítimo, un elemento relevante para exportar amoníaco hacia Asia, Europa u otros mercados energéticos.
Aun así, el avance del proyecto ocurre en un escenario exigente. La industria mundial del hidrógeno enfrenta mayores costos financieros, una demanda más lenta de lo previsto y dudas sobre los precios futuros del amoníaco verde.
La evaluación ambiental será una etapa decisiva
El proyecto Acuario aparece después de la cancelación de otras iniciativas de hidrógeno y amoníaco en Chile, entre ellas INNA, desarrollada por AES Andes con una inversión estimada de US$10.000 millones.
Este contexto muestra que el potencial eólico de Chile sigue atrayendo proyectos de gran escala, aunque su ejecución depende de variables ambientales, comerciales y financieras.
Por ello, el futuro de Acuario estará condicionado por la aprobación ambiental, el acceso a financiamiento, la disponibilidad de infraestructura portuaria y eléctrica, la firma de contratos con compradores y la capacidad de producir amoníaco verde a costos competitivos.
Fuente: Hydrocarbon Processing
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