Tabla de Contenidos
- El estrecho de Ormuz vuelve al centro del mercado
- Precio del petróleo sube por el riesgo geopolítico en el estrecho de Ormuz
- Negociaciones entre Estados Unidos e Irán presionan el escenario
- Arabia Saudí evalúa alternativas logísticas
- El mercado mira hacia 2026 y 2027
- Más presión sobre el transporte energético
El petróleo sube este martes después de que nuevos reportes sobre ataques a buques cerca del estrecho de Ormuz reactivaran la preocupación por posibles interrupciones en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
Los futuros del crudo Brent avanzaron 61 centavos, hasta 72,60 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) ganó 49 centavos, hasta 69,04 dólares por barril a las 11:40 GMT. El movimiento refleja una nueva prima de riesgo geopolítico sobre el mercado petrolero.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro del mercado
La tensión se concentró en el estrecho de Ormuz, paso marítimo clave para el transporte global de petróleo y gas natural licuado. Antes del inicio de la guerra con Irán, esta ruta movilizaba cerca de una quinta parte del suministro diario mundial de petróleo y GNL.
Según fuentes consultadas, un buque metanero catarí y un petrolero de crudo con bandera saudí resultaron dañados cerca del estrecho. Los reportes apuntan a disparos de misiles de la Guardia Revolucionaria iraní contra embarcaciones durante la noche.
Precio del petróleo sube por el riesgo geopolítico en el estrecho de Ormuz
Ole Hansen, analista de Saxo Bank, señaló que el ataque a un barco en la zona está reintroduciendo una prima de riesgo geopolítico en los precios. Aunque el impacto todavía es moderado frente a episodios anteriores, el mercado ya mira nuevos niveles técnicos.
Así mismo, Hansen indicó que una escalada adicional podría llevar al Brent hacia los 75 dólares por barril, antes de poner en foco la zona de 80 dólares. Para los operadores, el riesgo inmediato está en la continuidad del tránsito marítimo y en la respuesta diplomática entre Washington y Teherán.
Negociaciones entre Estados Unidos e Irán presionan el escenario
Las conversaciones para un acuerdo final entre Teherán y Washington enfrentan nuevas dudas. El ministro de Asuntos Exteriores iraní afirmó que no habrá negociación si continúan las amenazas de Estados Unidos, tras las declaraciones del presidente Donald Trump sobre “terminar el trabajo” si no se alcanza un pacto.
Por ahora, los inversores observan con atención si la tensión se limita a incidentes aislados o si deriva en restricciones al transporte marítimo. Cualquier cierre parcial, amenaza directa o mayor presencia militar en la zona podría impulsar la volatilidad del crudo.
Arabia Saudí evalúa alternativas logísticas
En paralelo, Arabia Saudí analiza ampliar la capacidad de su oleoducto hacia la costa occidental del mar Rojo. La medida permitiría transportar más crudo sin depender del estrecho de Ormuz y podría ofrecer una vía adicional para el reino y algunos vecinos del Golfo.
Sin embargo, el interés por el crudo saudí sigue limitado en Asia. Incluso después del mayor recorte de precios en más de dos décadas, algunos suministros rivales del Golfo continúan siendo más baratos.
El mercado mira hacia 2026 y 2027
Más allá de la tensión inmediata, Societe Generale prevé que el mercado petrolero pase de déficit a superávit hacia finales de 2026 y durante 2027. El banco estima que el crecimiento de la oferta superará a una demanda más débil.
La entidad redujo su previsión para el petróleo a 75 dólares por barril en el cuarto trimestre de 2026 y a un promedio de 73 dólares en 2027. También anticipa una recuperación gradual de las reservas, aunque con volatilidad elevada mientras persistan los riesgos geopolíticos y logísticos.
Más presión sobre el transporte energético
A la tensión en Ormuz se sumó otro frente marítimo. El ejército de Kiev informó que drones ucranianos atacaron ocho buques cisterna de la llamada “flota paralela” rusa, utilizada para transportar combustible a Crimea y eludir sanciones.
Con varios focos de riesgo activos, el petróleo sube apoyado por la percepción de amenaza sobre rutas energéticas estratégicas. El mercado seguirá midiendo cada incidente por su impacto real en el suministro, el costo del transporte marítimo y la seguridad de los flujos de crudo y GNL.
Fuente: Reuters
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