La compañía belga John Cockerill Hydrogen presentó la primera pila de electrolizador de 5 MW fabricada en su planta de Foussemagne, cerca de Belfort, marcando el primer gran resultado industrial tras la adquisición de los activos estratégicos de la empresa francesa McPhy hace un año. El desarrollo fortalece la capacidad europea para fabricar equipos destinados a la producción de hidrógeno verde y acelera la descarbonización de sectores con altas emisiones.
La planta de Foussemagne inicia una nueva etapa
Hace doce meses John Cockerill adquirió la fábrica de McPhy ubicada en el Territorio de Belfort junto con parte de su personal y su cartera tecnológica. La operación permitió preservar una instalación considerada estratégica para la industria europea del hidrógeno y reactivar la fabricación de electrolizadores de nueva generación.
Ahora la planta entrega su primer resultado industrial con una pila de aproximadamente siete metros de longitud dos metros de diámetro y cerca de 30 toneladas de peso. El componente constituye el núcleo del electrolizador encargado de separar el agua en hidrógeno y oxígeno mediante electricidad.
La pila de hidrógeno incorpora una nueva tecnología de polímeros
Uno de los principales avances técnicos consiste en sustituir las tradicionales placas bipolares metálicas por placas de polímero.
Esta solución reduce el peso del conjunto y disminuye significativamente los problemas de corrosión que afectan al funcionamiento de los electrolizadores durante largos periodos de operación. Como consecuencia también se espera una mayor durabilidad del equipo y menores necesidades de mantenimiento.
Según Benoit Barrière responsable de integración tecnológica de John Cockerill Hydrogen esta tecnología representa una de las primeras aplicaciones industriales de este tipo.
La competitividad es uno de los objetivos
Además de mejorar el rendimiento técnico la empresa busca reducir el coste de fabricación.
John Cockerill estima que esta nueva generación de pilas permitirá mejorar la competitividad entre un 10 % y un 15 % respecto a los modelos actuales. La compañía prevé ampliar ese margen cuando la producción alcance mayores volúmenes gracias a economías de escala.
A largo plazo la fábrica francesa tiene capacidad para producir hasta 200 pilas al año, lo que reforzaría la presencia del fabricante en el mercado internacional del hidrógeno.
Refinerías y petroquímica concentran la estrategia comercial
La empresa orienta inicialmente esta tecnología hacia grandes consumidores industriales de hidrógeno como las refinerías y la industria petroquímica.
Actualmente el mundo consume alrededor de 100 millones de toneladas de hidrógeno al año y aproximadamente el 99 % se obtiene mediante procesos con elevadas emisiones de gases de efecto invernadero. La sustitución de ese hidrógeno convencional por hidrógeno producido mediante electrólisis constituye uno de los principales objetivos de la transición energética.
John Cockerill informó además que dispone de una cartera de pedidos equivalente a 800 MW, impulsada entre otros proyectos por un importante contrato adjudicado en India a finales de 2024.
Proyecto respaldado por Francia y la Unión Europea
El desarrollo industrial forma parte del programa IPCEI Hydrogen y cuenta con financiación del Estado francés a través del plan France Relance, además del apoyo de la Unión Europea mediante NextGenerationEU.
Con esta iniciativa Francia consolida su apuesta por desarrollar una cadena de suministro nacional para tecnologías de hidrógeno renovable mientras Europa busca fortalecer su autonomía industrial en uno de los segmentos considerados estratégicos para la descarbonización.
Fuente y foto: John Cockerill