Más de un mes después de la explosión ocurrida el 23 de marzo, la refinería de Valero Energy en Port Arthur continúa su proceso de recuperación progresiva. La instalación, con capacidad de 415.000 barriles diarios, ha logrado reiniciar parcialmente algunas unidades mientras se mantienen trabajos intensivos en las áreas más afectadas.
El evento impactó principalmente la unidad de hidrotratamiento de diésel (DHT 243), generando daños estructurales significativos. Desde entonces, la estrategia operativa ha estado enfocada en una reactivación escalonada, priorizando la seguridad y la estabilidad de los sistemas antes de alcanzar niveles normales de producción.
El seguimiento de la recuperación ha sido realizado por Wood Mackenzie mediante un enfoque multifuente que combina vigilancia aérea e instrumentación en campo. Esta metodología ha permitido obtener una visión detallada del progreso operativo en cada unidad de proceso.
Reinicio de unidades esenciales y monitoreo en tiempo real
Uno de los avances técnicos más relevantes se produjo el 26 de abril, cuando la unidad de craqueo catalítico fluidizado (FCC) volvió a operar. Paralelamente, se inició el incremento gradual de la carga en la unidad principal de crudo, aunque aún por debajo de su capacidad nominal.
El monitoreo infrarrojo en campo ha sido fundamental para confirmar la reactivación de unidades, detectando cambios térmicos asociados a la operación. Este enfoque permite validar el estado operativo sin depender exclusivamente de reportes internos, aportando transparencia al mercado energético.
La combinación de imágenes aéreas y sensores térmicos ha permitido a los analistas reconstruir el cronograma de recuperación con alta precisión. Este nivel de detalle resulta crítico en contextos de alta volatilidad, donde cada cambio operativo puede influir en los precios de productos refinados.
Daños estructurales y esfuerzos de reconstrucción
Las evaluaciones iniciales identificaron la unidad DHT 243 como el epicentro del incidente, con tuberías colapsadas y deformaciones severas. La infraestructura circundante también se vio afectada, incluyendo torres de enfriamiento y una sala de control dentro del radio de la explosión.
Las labores de reparación se han concentrado en la restauración de sistemas medulares, especialmente las torres de enfriamiento. El uso continuo de grúas y andamios refleja la complejidad de los trabajos, que incluyen desmontaje de componentes y sustitución de elementos estructurales dañados.
Adicionalmente, instalaciones dependientes como la planta de diésel renovable de Diamond Green Diesel se vieron afectadas inicialmente. No obstante, esta instalación logró reanudar operaciones a finales de marzo, evidenciando una recuperación más rápida en activos auxiliares.
Valero: Impacto en el mercado y presión sobre el suministro
La interrupción prolongada de capacidad en la refinería coincide con un contexto global de alta tensión en los mercados energéticos. La ausencia de 415.000 barriles diarios en la costa del Golfo de Estados Unidos ha incrementado la presión sobre el equilibrio regional de productos refinados.
Factores geopolíticos, especialmente en Oriente Medio, han intensificado la volatilidad del mercado, amplificando el impacto de la interrupción. En este escenario, la recuperación parcial de la refinería no ha sido suficiente para estabilizar completamente la oferta.
El acceso a datos en tiempo real ha sido clave para operadores y traders. Los sistemas de monitoreo de Wood Mackenzie han proporcionado información crítica en ventanas de menos de 24 horas, permitiendo ajustar estrategias operativas y comerciales en función del progreso real de la recuperación.
Fuente: https://www.woodmac.com/
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