Iberdrola ha cerrado oficialmente la venta de todos sus activos en México tras recibir las aprobaciones regulatorias necesarias. La operación marca el fin de una etapa clave para la compañía en el país latinoamericano, donde mantuvo presencia durante más de dos décadas.
El perímetro de la transacción abarca un total de 2.600 MW de capacidad instalada en funcionamiento. De esta cifra, 1.368 MW corresponden a centrales de ciclo combinado y cogeneración, mientras que 1.232 MW provienen de activos renovables eólicos y fotovoltaicos.
Además de la capacidad operativa, la venta incluye la actividad comercial de la compañía en México y una cartera de proyectos en desarrollo. Estos proyectos serán impulsados por el comprador conforme a sus propios planes de expansión energética en el país.
Una operación alineada con su estrategia global
Esta desinversión responde a la estrategia de Iberdrola de priorizar mercados con mayor estabilidad regulatoria y oportunidades de crecimiento. En particular, la empresa está enfocando sus inversiones en redes eléctricas y generación con contratos a largo plazo.
Estados Unidos y el Reino Unido se han consolidado como los principales destinos del capital de la compañía. Ambos mercados ofrecen marcos regulatorios más previsibles y condiciones favorables para el desarrollo de infraestructuras energéticas a gran escala.
El movimiento también refleja un cambio estructural en la asignación de capital del grupo, que busca maximizar retornos ajustados al riesgo. La compañía pretende reforzar su posicionamiento en negocios regulados, considerados más estables frente a la volatilidad de otros segmentos.
Futuro energético del sector en México
La salida de Iberdrola abre una nueva etapa en el sector energético mexicano, donde actores locales e internacionales podrían asumir un papel más relevante. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) podría beneficiarse indirectamente de esta reconfiguración del mercado.
El comprador de los activos no solo adquiere capacidad instalada, sino también una base para expandir generación futura. La cartera de proyectos incluida en la operación representa una oportunidad estratégica para aumentar la oferta energética en el país.
En términos energéticos, los 2,6 GW vendidos representan una capacidad significativa dentro del sistema eléctrico mexicano. Este volumen permite dimensionar la magnitud de la operación y su impacto potencial en la seguridad y diversificación del suministro eléctrico nacional.
Fuente y foto: https://www.iberdrola.com/