Höegh Evi valida su craqueador de amoniaco
Höegh Evi y Nord Gas Solutions (antes Wärtsilä Gas Solutions) completaron las pruebas de rendimiento de su tecnología de craqueo de amoniaco a hidrógeno en la planta piloto de Sustainable Energy en Stord, Noruega.
La unidad demostró un alto desempeño en tasa de conversión, eficiencia, rendimiento de hidrógeno y flexibilidad operativa, produciendo hidrógeno con pureza superior al 99,5% mediante un proceso único y estable, según confirmaron ambas compañías.
El diseño modular permite instalar la unidad tanto en terminales flotantes como en plantas terrestres. Höegh Evi desarrolla terminales flotantes con capacidad de suministro de hidrógeno a escala industrial de hasta 200.000 toneladas anuales, dentro de un consorcio que incluye a BASF, proveedor de catalizadores, la Universidad del Sudeste de Noruega, Sustainable Energy y el Instituto Noruego de Tecnología Energética (IFE), con respaldo del programa Plataforma Verde noruego.
Quince meses entre construir y validar el equipo
Lo que el comunicado de esta semana omite es que el craqueador físico no es nuevo: Höegh Evi y sus socios ya habían anunciado en abril de 2025 la finalización de la construcción de este mismo equipo, presentado entonces como “el primer craqueador de amoniaco a hidrógeno flotante del mundo”.
Es decir, entre completar la construcción y validar formalmente su rendimiento transcurrieron cerca de quince meses de pruebas de comisionamiento el verdadero tiempo de maduración que exige cualquier tecnología de primera generación (FOAK) antes de escalarse comercialmente.
Ese plazo importa porque revela dónde está realmente la ineficiencia en la cadena de suministro de la cadena de hidrógeno importado: no en la construcción del hardware ni en el financiamiento el proyecto recibió cerca de 5,9 millones de euros del Gobierno noruego.
Apenas 50% del presupuesto total, con el resto aportado por los socios industriales, sino en demostrar de forma sostenida que el proceso opera de manera estable y con la pureza requerida para uso industrial. Solo tras esa validación puede una tecnología considerarse lista para una decisión final de inversión (FID).
Amoniaco: vector preferido para esas importaciones
La Unión Europea aspira a consumir 20 millones de toneladas de hidrógeno renovable al año para 2030, la mitad mediante importaciones desde regiones con energía renovable abundante y barata.
El amoniaco ; más denso energéticamente y más fácil de transportar por barco que el hidrógeno líquido; se perfila como el vector preferido para esas importaciones, y terminales flotantes como las de Höegh Evi, con capacidad de almacenamiento de hasta 120.000 m³ de amoniaco, buscan evitar la construcción de infraestructura portuaria fija mientras la demanda de hidrógeno aún es incierta.
Fuente y foto: https://hoeghevi.com/