Durante el último periodo fiscal, el panorama energético internacional ha experimentado una notable consolidación del liderazgo de Estados Unidos en la oferta de hidrocarburos. La nación norteamericana mantiene su posición como el principal productor global de petróleo desde que asumió dicha condición en 2018. Las cifras del último año evidencian que el margen de ventaja respecto a competidores como Rusia y Arabia Saudí se ha expandido considerablemente, sostenido por un incremento de la extracción local.
El incremento en la producción de crudo de Estados Unidos
De acuerdo con el informe de la organización Energy Institute, la extracción estadounidense de crudo y condensado promedió 13,586 millones de barriles diarios en el ejercicio de 2025. Este volumen representó un alza del 2,7 % en comparación con el ciclo previo, otorgando a la industria nacional una participación equivalente al 15,8 % de la oferta petrolera internacional. Así mismo, los registros consolidados por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) situaron el promedio de extracción en un máximo histórico de 13,6 millones de barriles al día.
Esta trayectoria ascendente se materializó en un entorno de cotizaciones moderadas para el crudo West Texas Intermediate (WTI), cuyo precio se situó en una media de 65 dólares por barril. El dinamismo estuvo concentrado en la cuenca del Pérmico, cuya aportación ascendió a 6,6 millones de barriles diarios tras registrar un incremento del 4 %. Dicha cuenca representó aproximadamente el 48 % de toda la producción estadounidense durante el periodo evaluado.
El desempeño de los competidores globales y la oferta de hidrocarburos
El avance productivo de Estados Unidos contrastó notablemente con la evolución de la actividad en los otros dos gigantes energéticos del mercado global, cuyas operaciones estuvieron condicionadas por factores geopolíticos y decisiones corporativas de la alianza OPEP+. La producción de Rusia promedió 10,161 millones de barriles diarios, cifra que representó una disminución interanual del 0,6 % y una cuota del 11,8 % sobre el volumen global de extracción. El desempeño de la infraestructura rusa se vio comprometido de forma directa por ofensivas con sistemas aéreos no tripulados procedentes de Ucrania.
Por su parte, Arabia Saudí registró una producción de crudo de 9,727 millones de barriles por día. Aunque esta cifra reflejó un incremento interanual del 5,7 %, derivado de la flexibilización parcial de las restricciones previas aplicadas por la OPEP+, el volumen saudí no superó los niveles de producción declarados por la Federación de Rusia, representando un 11,3 % de la oferta internacional. Con este escenario, la producción promedio de Estados Unidos superó en cerca de un 40 % a los registros individuales de ambos exportadores de la OPEP+.
La demanda doméstica de crudo en el mercado estadounidense mostró signos claros de recuperación durante el ciclo anual, situándose cerca de los parámetros observados en la etapa previa a la emergencia sanitaria mundial y aproximándose a los máximos alcanzados en 2018. Este comportamiento del consumo interno consolida un soporte de mercado indispensable para la continuidad de los planes de inversión corporativa en infraestructura extractiva.
Las estimaciones oficiales indican que la tendencia expansiva mantendrá su curso durante los próximos ciclos de mercado. Los análisis de la EIA sugieren que la producción nacional promediará cerca de 13,7 millones de barriles diarios durante el año en curso, para posteriormente superar la barrera de los 14 millones de barriles diarios en el siguiente ciclo anual. Esta tendencia alcista estará influida por la evolución de las cotizaciones internacionales del crudo, las cuales podrían incrementarse a consecuencia de la inestabilidad geopolítica derivada de las tensiones bilaterales entre Estados Unidos e Irán.
Fuente: OilPrice
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