México entra en declive upstream controlado ante fuerte caída en perforación

La combinación de menor exploración, agotamiento natural y retrasos operativos sugiere una tendencia bajista podría consolidarse en el mediano plazo.
El sector upstream de México entra en un declive estructural, incluso si la eficiencia operativa se mantiene alta.

El sector upstream de México atraviesa una fase de declive administrado, marcada por una reducción significativa en la actividad de perforación, menores resultados exploratorios y una base productiva en contracción.

De acuerdo con datos operativos recientes de Petróleos Mexicanos, esta tendencia comienza a ejercer presión estructural sobre la capacidad futura de producción.

La actividad de perforación ha sufrido un ajuste drástico en los últimos dos años. En 2025, el número total de pozos iniciados cayó a 78, frente a 138 en 2024 y 217 en 2023, lo que representa una contracción del 64% en apenas dos años.

Esta caída refleja tanto la desaceleración en proyectos de desarrollo como una reducción considerable en la exploración.

Exploración más eficiente, pero menos representativa

Aunque la tasa de éxito exploratorio aumentó al 39%, este dato debe interpretarse con cautela. La mejora responde principalmente a una menor base de pozos perforados, más que a avances geológicos o tecnológicos. De hecho, el número absoluto de pozos exploratorios productivos cayó a siete, desde 17 en 2023.

Por su parte, la perforación de desarrollo mantiene altos niveles de eficiencia operativa, con tasas de éxito superiores al 90%. Sin embargo, el volumen de actividad es significativamente menor: solo se iniciaron 60 pozos de desarrollo en 2025, frente a 156 en 2023. Esto limita la capacidad del sistema para compensar el declive natural de los campos maduros.

En particular, los pozos exploratorios descendieron a solo 18 en 2025, comparados con 61 en 2023. Asimismo, los descubrimientos se redujeron a dos, frente a ocho en 2024, evidenciando un debilitamiento en la generación de nuevos recursos.

Contracción de la base productiva

La menor actividad de perforación ya está impactando directamente en la base productora del país. El número promedio de pozos en operación cayó a 5.637 en 2025, lo que representa una disminución del 27% respecto a 2021.

Además, la productividad por pozo comienza a mostrar signos de deterioro. La producción promedio descendió a 419 barriles de petróleo equivalente por día (boe/d), frente a 466 boe/d en 2024. Este indicador sugiere una erosión progresiva en el rendimiento de los activos existentes.

Menor intensidad operativa y riesgo regional

La intensidad de perforación también se ha reducido de forma notable. El número de plataformas activas cayó a 63 en 2025, desde 94 en 2023, mientras que los metros perforados se redujeron en más del 50% en el mismo periodo.

A nivel geográfico, emerge un riesgo creciente de concentración. La región norte continúa dominando la producción, mientras que la actividad en el sur, históricamente importante, ha disminuido de forma significativa, complicando la sostenibilidad del sistema productivo nacional.

Sector upstream: Producción en declive

La producción de petróleo crudo registró una caída del 7% en 2025, impulsada principalmente por el agotamiento natural de campos relevantes como Zaap, Quesqui, Tupilco Profundo, Xanab y Pokche.

A estos factores se suman retrasos en la instalación de infraestructura offshore, condiciones climáticas adversas que afectaron las operaciones en alta mar y mayores tiempos de finalización en pozos complejos, caracterizados por condiciones extremas de presión y temperatura.

Fuente: https://www.spglobal.com/

Foto: Shutterstock