La eficiencia vehicular en EE. UU. entrará en una nueva etapa regulatoria que podría tener consecuencias directas sobre la demanda de gasolina y otros combustibles líquidos. El Departamento de Transporte prevé establecer estándares considerablemente menores hasta 2031 y estima que el cambio podría generar un consumo adicional cercano a 100.000 millones de galones de combustible hasta 2050, además de incrementar el gasto de los conductores en unos 185.000 millones de dólares.
Más allá del debate regulatorio, las cifras introducen una variable relevante para el mercado energético estadounidense. Una flota que avance más lentamente en eficiencia necesitaría más combustible para recorrer una cantidad equivalente de kilómetros, lo que puede modificar a largo plazo las expectativas de demanda de productos refinados, utilización de refinerías, almacenamiento y logística de distribución.
Eficiencia vehicular en EE. UU. apunta a 34,5 mpg en 2031
El esquema que será finalizado por el Departamento de Transporte contempla estándares de economía de combustible considerablemente inferiores a los establecidos anteriormente. La propuesta de referencia plantea un promedio para la flota de aproximadamente 34,5 millas por galón (14,7 km/l) en 2031, frente a los 50,4 mpg (21,4 km/l) contemplados bajo las normas anteriores.
La diferencia es significativa porque la eficiencia vehicular en EE. UU. influye progresivamente sobre la composición y el consumo de la flota de vehículos nuevos. Esto no significa que todos los automóviles vendidos en 2031 tendrán exactamente ese rendimiento, sino que el requisito funciona sobre el promedio de la flota de los fabricantes.
Según las estimaciones citadas por el Departamento de Transporte, las nuevas condiciones podrían reducir aproximadamente 930 dólares del costo promedio de un vehículo nuevo. Sin embargo, el mismo análisis proyecta alrededor de 100.000 millones de galones adicionales de combustible consumidos hasta 2050, unos 185.000 millones de dólares adicionales en gasto de combustible y un incremento cercano al 5 % en las emisiones de dióxido de carbono.
Es precisamente este balance entre costo inicial del vehículo y consumo durante su vida útil el que transforma una modificación de eficiencia automotriz en una cuestión también relevante para el sector energético.
¿Qué significan 100.000 millones de galones para el mercado?
El volumen proyectado es acumulativo hasta 2050 y, por tanto, no representa un aumento inmediato de esa magnitud en la demanda estadounidense. Su importancia está en la dirección que introduce sobre el consumo futuro.
Una menor eficiencia vehicular en EE. UU. implica que, manteniendo constantes otras variables, los vehículos con motores de combustión necesitan más gasolina para recorrer la misma distancia. Si esa diferencia persiste durante años y se extiende progresivamente por millones de vehículos, el efecto termina trasladándose a la cadena de suministro de combustibles.
Esto puede influir sobre las necesidades de producción de gasolina y otros derivados, la operación de las refinerías, los inventarios, terminales de almacenamiento, transporte por ductos y distribución hacia estaciones de servicio.
La relación resulta especialmente relevante en un mercado donde la disponibilidad de capacidad de refinación continúa siendo estratégica. El reciente cambio que permitió a California comercializar gasolina E15 con hasta 15 % de etanol muestra cómo los estados también están modificando la composición del suministro para responder a las condiciones del mercado de combustibles. Reuters señaló que California era el último estado estadounidense que todavía impedía su venta.
Refinerías y gasolina entran en la ecuación energética
El impacto de la eficiencia vehicular en EE. UU. sobre la demanda petrolera dependerá también de otras variables: kilómetros recorridos, renovación de la flota, participación de vehículos eléctricos, precios de los combustibles, crecimiento económico y comportamiento de los consumidores.
Por ello, 100.000 millones de galones adicionales no deben interpretarse automáticamente como igual volumen adicional de petróleo crudo requerido. Las refinerías transforman el crudo en diferentes productos y sus rendimientos dependen de configuración, calidad de alimentación y condiciones operativas.
Sin embargo, una trayectoria de mayor consumo de gasolina puede modificar las señales de demanda para el sector downstream. El vínculo entre consumo final y procesamiento hace que variables como el rendimiento de las refinerías y la producción de combustibles sean relevantes para entender cómo los cambios del transporte terminan propagándose hacia la infraestructura energética.
Aquí conviene observar también la electrificación del transporte. Una mayor penetración de vehículos eléctricos y nuevas tecnologías de movilidad puede reducir parte del crecimiento de la demanda de gasolina, mientras una adopción más lenta tendría el efecto contrario.
Un cambio regulatorio con efectos hasta 2050
El cambio se produce después de que los estándares anteriores establecieran incrementos anuales más pronunciados de eficiencia. Para los automóviles, las exigencias habían aumentado 8 % anual para los modelos 2024 y 2025, 10 % para 2026 y contemplaban incrementos de 2 % anual entre 2027 y 2031. El nuevo planteamiento reduce considerablemente esa trayectoria.
La modificación será formalizada por la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), organismo dependiente del Departamento de Transporte. Al cierre de la información disponible, Reuters indicó que la regla definitiva sería presentada el lunes 28 de septiembre. Una información publicada en el dia de ayer domingo también señalaba que los parámetros finales todavía no habían sido divulgados públicamente, por lo que 34,5 mpg debe mantenerse atribuido al esquema propuesto hasta conocer el texto definitivo.
Para el sector energético, esa distinción es importante. El efecto no se limita a cuánto combustible utiliza individualmente un automóvil. A escala nacional, pequeñas diferencias de eficiencia acumuladas durante décadas pueden traducirse en grandes volúmenes de gasolina, cambios en el gasto energético y nuevas condiciones para refinadores y distribuidores.
La eficiencia vehicular en EE. UU. se convierte así en otra variable para seguir dentro de las perspectivas de demanda de combustibles. La cifra de 100.000 millones de galones adicionales hasta 2050 muestra la escala potencial del cambio, aunque su materialización dependerá de cómo evolucione la flota estadounidense durante las próximas dos décadas.
Fuente principal: Reuters