China reactiva el proyecto Fuxin ante crisis energética global

El proyecto Fuxin vuelve al centro de la estrategia energética china en medio de tensiones internacionales que afectan el suministro de gas.
Central eléctrica de carbón en China con torre de refrigeración

En un contexto marcado por la inestabilidad energética global, China ha decidido reactivar el proyecto Fuxin, para la gasificación de carbón la cual había permanecido suspendida durante más de una década. La decisión responde directamente a las disrupciones en el suministro de gas natural provocadas por conflictos geopolíticos en Medio Oriente.

El país asiático busca reducir su dependencia de importaciones energéticas en un momento donde la infraestructura crítica en regiones productoras ha sufrido daños, afectando el equilibrio del mercado internacional.

La historia del proyecto Fuxin

Este megaproyecto, ubicado en la ciudad de Fuxin, en la provincia de Liaoning (noreste de China), tiene una historia larga y complicada:

  • Comenzó en 2011 con una inversión estimada en $3.7 mil millones de dólares (unos 25 mil millones de yuanes), financiado por la empresa estatal China Datang Corporation.
  • En 2014, apenas tres años después, el proyecto se paralizó por completo. Las razones fueron una combinación de:
    • Problemas técnicos y logísticos: Era muy complejo de construir y operar.
    • Altos costos y preocupaciones ambientales: El proceso es caro y muy contaminante, algo que iba en contra de las políticas verdes de la época.
    • Mercado desfavorable: En ese momento, importar gas natural del extranjero era más barato y sencillo que producirlo de esta forma. Estuvo parado por más de una década.

¿Por qué lo reactivan ahora?

Principalmente por dos grandes factores:

  • La guerra en Medio Oriente ha cortado el suministro de gas: Este es el detonante principal. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha tenido dos efectos devastadores:
  • China tiene un excedente de carbón: Al mismo tiempo, China tiene más carbón del que puede usar y su precio es bajo. Convertir ese carbón barato en gas empieza a tener sentido económico para compensar la falta de gas importado.

Básicamente, la guerra encareció y volvió inseguro el suministro de gas del extranjero, mientras que China tiene su propio carbón barato. Esta nueva ecuación hace que el proyecto, antes inviable, ahora sea una necesidad estratégica.

Parte de una estrategia nacional más grande

Según la consultora OilChem, actualmente hay 13 proyectos de carbón a gas en construcción o en planificación en toda China aparte del proyecto Fuxin. Si todos estos proyectos se completan en los próximos cinco años, se espera que:

  • La producción de gas sintético de China se multiplique casi por siete.
  • Alcance un volumen superior a los 52 mil millones de metros cúbicos anuales, lo que cubriría aproximadamente el 12% de todo el suministro de gas del país.

Para ponerlo en perspectiva, todo este nuevo gas sintético que planea producir China apenas igualaría lo que Catar le suministraba en un solo año antes de la guerra (28 mil millones de metros cúbicos en 2025).

Seguridad vs. sostenibilidad

La reactivación de estos proyectos de carbón a gas es una decisión pragmática de Pekín, que prioriza la seguridad energética sobre los compromisos ambientales en un momento de alta tensión geopolítica. China está recurriendo a sus propias reservas de carbón para protegerse de las tormentas en los mercados energéticos globales.

Esta decisión es controvertida porque ocurre al mismo tiempo que China se posiciona como el mayor inversor mundial en energías renovables. Se estima que para 2026, China pondrá en marcha 85 de las 104 nuevas unidades de generación de energía a carbón en todo el mundo, lo que demuestra que, por ahora, la confiabilidad del carbón sigue pesando más que la carrera por un futuro más limpio.

Fuente: Oilprice