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Los certificados de amoníaco verde impulsan nuevos mercados

Los certificados de amoníaco verde facilitan nuevos modelos comerciales para impulsar la descarbonización y el mercado global del hidrógeno.
Certificados de amoníaco verde en la producción sostenible de Envision Energy para la descarbonización industrial

La transición energética está impulsando nuevas herramientas para acelerar el comercio de combustibles y materias primas con bajas emisiones de carbono. Entre ellas, los certificados de amoníaco verde comienzan a consolidarse como un mecanismo que permite a empresas e industrias demostrar el respaldo de su consumo energético con producción sostenible, incluso cuando el producto físico no llega directamente a sus instalaciones.

Esta tendencia quedó reflejada en el reciente acuerdo entre PepsiCo y Envision Energy, mediante el cual la multinacional de alimentos adquirirá atributos ambientales asociados a la producción de amoníaco verde generada en China. Más allá del alcance comercial de la operación, el acuerdo pone de manifiesto la creciente importancia de los sistemas de certificación para facilitar el desarrollo de un mercado global de hidrógeno y derivados bajos en carbono.

Los certificados de amoníaco verde impulsan nuevos modelos comerciales

A medida que aumenta la demanda de combustibles limpios, la industria enfrenta un desafío logístico importante. Transportar hidrógeno y amoníaco verde entre continentes todavía implica elevados costos de infraestructura, almacenamiento y distribución, factores que limitan el crecimiento del comercio internacional durante las primeras etapas del mercado.

En este escenario, los certificados de amoníaco verde están surgiendo como una alternativa para conectar productores y compradores sin depender del traslado físico de cada tonelada producida. En lugar de recibir el combustible, el comprador adquiere un certificado que acredita que una cantidad equivalente fue generada bajo determinados estándares ambientales.

Este modelo permite reconocer el valor ambiental de la producción renovable mientras la infraestructura internacional de transporte continúa desarrollándose. Para muchos especialistas, representa un mecanismo temporal que puede acelerar las inversiones en nuevos proyectos y crear señales económicas favorables para ampliar la producción de combustibles de bajas emisiones.

El acuerdo entre PepsiCo y Envision refleja esta evolución

Como parte de esta tendencia, Envision Energy suministrará a PepsiCo certificados ambientales vinculados al amoníaco verde producido en su complejo Chifeng Net-Zero Industrial Park, ubicado en Mongolia Interior, China.

El acuerdo comenzó con la asignación de los primeros 1.000 toneladas de atributos ambientales y permanecerá vigente hasta 2030 para un volumen adicional que las compañías no han revelado públicamente. La producción procede de una planta con capacidad de 500 MW, que actualmente genera alrededor de 320.000 toneladas anuales de amoníaco verde.

Envision también anunció sus planes para ampliar la capacidad de la instalación hasta 1,5 millones de toneladas por año antes de 2028, reforzando su estrategia para convertirse en uno de los principales productores de este combustible bajo en carbono.

Por su parte, PepsiCo continúa incorporando materias primas sostenibles dentro de su cadena de suministro agrícola. La empresa también ha adquirido atributos ambientales asociados a la producción de amoníaco de bajas emisiones desarrollada por la estadounidense TalusAg, destinada a fertilizantes utilizados en sus operaciones agrícolas internacionales.

El modelo book-and-claim gana protagonismo

El acuerdo se apoya en un mecanismo conocido como book-and-claim, ampliamente analizado dentro del sector del hidrógeno y de los combustibles renovables.

A diferencia de un contrato convencional de suministro, este modelo separa el flujo físico del producto del atributo ambiental asociado a su producción. En otras palabras, el comprador no recibe necesariamente el mismo amoníaco producido en una planta específica, sino un certificado verificable que demuestra que una cantidad equivalente fue generada utilizando procesos con bajas emisiones de carbono.

Este sistema busca facilitar el crecimiento del mercado durante una etapa en la que las cadenas internacionales de suministro todavía son limitadas. Al evitar la necesidad de transportar el producto físico a largas distancias, los productores pueden comercializar el valor ambiental de su producción mientras continúan desarrollándose nuevas rutas logísticas para el comercio mundial del hidrógeno y sus derivados.

Sin embargo, la expansión de este modelo también plantea desafíos importantes relacionados con la transparencia, la trazabilidad y la comparabilidad entre distintos sistemas de certificación.

La estandarización será determinante para el crecimiento del mercado

Diversos organismos internacionales consideran que la certificación será uno de los pilares fundamentales para consolidar un mercado global de hidrógeno limpio y amoníaco verde.

No obstante, especialistas del sector también advierten que todavía existen diferencias entre los esquemas utilizados para calcular emisiones, verificar procesos productivos y emitir certificados ambientales. Estas diferencias pueden dificultar la comparación entre proyectos desarrollados en distintas regiones y generar incertidumbre entre compradores e inversionistas.

Por ello, organizaciones como la Ammonia Energy Association (AEA) impulsan iniciativas destinadas a desarrollar metodologías comunes que permitan mejorar la credibilidad de estos mecanismos y facilitar el comercio internacional de productos bajos en carbono.

La adopción de estándares homogéneos también podría favorecer la interoperabilidad entre mercados regionales y aumentar la confianza de industrias que buscan incorporar combustibles limpios dentro de sus estrategias de descarbonización.

Los certificados de amoníaco verde apoyan la transición energética

El acuerdo entre PepsiCo y Envision trasciende el ámbito de una operación comercial específica. Refleja cómo la transición energética está impulsando nuevas herramientas para incentivar la producción de combustibles sostenibles incluso antes de que exista una infraestructura global plenamente desarrollada para su transporte y distribución.

A medida que aumenta la demanda de hidrógeno y amoníaco de bajas emisiones, los certificados de amoníaco verde podrían desempeñar un papel cada vez más relevante como mecanismo para conectar productores, consumidores e inversionistas durante la etapa inicial de expansión del mercado.

Si bien el desarrollo de estándares internacionales más robustos seguirá siendo un requisito para garantizar la transparencia y la confianza en estos sistemas, el avance de iniciativas como la de Envision y PepsiCo evidencia que la certificación ambiental comienza a convertirse en un componente estratégico para acelerar la descarbonización de sectores industriales con alta demanda energética.

Fuentes: gasworld

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Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.