Las temperaturas extraordinarias registradas este verano en los mares europeos no pueden interpretarse únicamente como una anomalía meteorológica puntual. Un análisis de World Weather Attribution (WWA) concluye que el cambio climático causado por la actividad humana ha incrementado de forma sustancial la intensidad del calentamiento global marino observado: aproximadamente 2 °C adicionales en el Mediterráneo y 1,4 °C en los mares de Europa occidental.
El dato adquiere especial relevancia porque la temperatura superficial del mar condiciona procesos físicos y biológicos que van mucho más allá del propio océano. En julio, la temperatura media del Mediterráneo alcanzó unos 27 °C, el valor más elevado registrado para ese mes, mientras que una boya próxima a Mallorca llegó a medir 33 °C a comienzos de agosto.
El análisis de WWA estima además que alrededor del 90 % del Golfo de Vizcaya y el 80 % del Mediterráneo occidental han experimentado olas de calor marinas durante este año. Sin el calentamiento antropogénico, la proporción estimada habría sido cercana al 40 %.
El Mediterráneo está acumulando más calor
Desde el punto de vista físico, el problema no consiste únicamente en alcanzar una temperatura máxima. Los episodios prolongados de calentamiento global modifican el balance térmico de la capa superficial del océano y pueden alterar la estratificación del agua.
Cuando la superficie marina se calienta, aumenta la diferencia de temperatura respecto de las capas inferiores. Esa estratificación dificulta la mezcla vertical y puede limitar el intercambio de nutrientes entre las aguas profundas y la superficie, precisamente donde se concentra una parte importante de la actividad biológica.
La consecuencia es una cadena de efectos: alteración de comunidades planctónicas, desplazamiento de especies, estrés térmico y modificaciones en las relaciones depredador-presa.
Las especies marinas no responden todas de la misma manera al calentamiento global. Algunas pueden desplazarse hacia latitudes mayores buscando aguas más frías, pero organismos con menor movilidad o con tolerancias térmicas reducidas disponen de un margen de adaptación mucho menor.
El calentamiento global marino también afecta a tierra
Un océano excepcionalmente cálido proporciona más energía y humedad a la atmósfera. El aumento de la evaporación puede incrementar el contenido de vapor de agua disponible para los sistemas meteorológicos, mientras que las temperaturas superficiales elevadas también pueden reducir el enfriamiento nocturno de las regiones costeras.
Por ello, una ola de calor marina no constituye necesariamente un fenómeno aislado del clima terrestre. Puede modificar las condiciones atmosféricas próximas a la costa y contribuir a escenarios de mayor humedad, noches más cálidas y episodios de precipitación intensa o tormentas.
El efecto resulta particularmente importante en regiones densamente pobladas y con elevada concentración de infraestructura portuaria, turística, energética y pesquera.
Una señal para la ingeniería costera
Las infraestructuras costeras y offshore fueron tradicionalmente diseñadas utilizando series históricas de temperatura, oleaje, viento, corrosión y otros parámetros ambientales. Si las condiciones de referencia están cambiando, las bases de diseño también necesitan ser revisadas.
El calentamiento global del agua puede afectar, entre otros aspectos, a: sistemas de refrigeración que utilizan agua de mar; intercambiadores de calor; centrales termoeléctricas y nucleares; instalaciones offshore; sistemas de protección contra la corrosión; operaciones portuarias; acuicultura; infraestructura de captación y descarga de agua.
En equipos que dependen de la transferencia térmica con agua de mar, una temperatura de entrada superior reduce el gradiente térmico disponible. En términos sencillos: el mismo sistema de refrigeración puede necesitar mayores caudales o superficies de intercambio para evacuar una determinada carga térmica cuando aumenta la temperatura del agua de refrigeración.
Esto convierte a las olas de calor marinas en algo más que un indicador ambiental: pueden transformarse en un parámetro operativo y de diseño.
FUENTE: https://www.reuters.com
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