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El traspaso de la gestión de la cuenca de Gippsland desde ExxonMobil hacia Woodside consolida un cambio estratégico en el sector energético australiano. Esta transición operativa modifica la dirección de la infraestructura sin alterar la estructura de propiedad actual de los yacimientos.
La infraestructura estratégica y la cuenca de Gippsland
De este modo, la empresa conjunta Gippsland Basin Joint Venture mantiene una participación equitativa del 50 % entre Woodside y Esso Australia Resources, filial de ExxonMobil. Por otra parte, la Kipper Unit Joint Venture continúa bajo el control compartido de ambas entidades junto a la corporación Mitsui.
El complejo operativo de Gippsland comprende seis plataformas marítimas activas, dos complejos de procesamiento terrestre, un helipuerto, una terminal de transporte marítimo y oficinas administrativas. Un contingente aproximado de 1200 trabajadores, entre empleados directos y contratistas, se integra a la estructura de Woodside para garantizar la continuidad de los procesos.
Así mismo, la directora ejecutiva de la compañía, Liz Westcott, destacó el valor estratégico de este retorno geográfico para la organización, la cual inició sus operaciones de exploración petrolífera en esta misma región durante el año 1954.
La producción obtenida en la cuenca suministra electricidad de manera sostenida a los hogares y las industrias de los estados orientales de Australia. La estrategia corporativa contempla mantener la seguridad del suministro actual mientras se ejecuta un plan integral de desmantelamiento de instalaciones antiguas.
Adicionalmente, el equipo técnico evalúa el desarrollo potencial de cuatro yacimientos de gas natural. Si las autoridades aprueban dichos proyectos, las reservas aportarían hasta 200 petajulios de gas al mercado de la costa este, volumen equivalente al consumo residencial de la ciudad de Melbourne durante un periodo de dos años.
Fuente y foto: Woodside