La Agencia Internacional de la Energía advirtió que las emisiones de metano del sector energético se mantienen cerca de niveles históricos, evidenciando una brecha significativa entre compromisos climáticos y su implementación efectiva.
Según el informe Global Methane Tracker 2026, pese a los avances regulatorios en algunos países, no se observa una disminución sostenida a escala global.
Actualmente, más de la mitad de la producción mundial de petróleo y gas está cubierta por compromisos de reducción de metano. Sin embargo, la falta de ejecución efectiva limita el impacto real de estas iniciativas, lo que pone en evidencia desafíos estructurales en políticas energéticas y marcos regulatorios.
El informe destaca además que aproximadamente el 70 % de las emisiones de metano de combustibles fósiles se concentra en solo diez países. Esta distribución desigual subraya la necesidad de acciones focalizadas en los principales emisores para lograr reducciones significativas a corto plazo.
Mitigación de emisiones de metano: una oportunidad estratégica
Más allá del impacto climático, la reducción del metano representa una oportunidad directa para aumentar la disponibilidad de gas natural. Según la AIE, la implementación de medidas de mitigación podría liberar hasta 200.000 millones de metros cúbicos de gas al año a nivel global.
En el corto plazo, acciones específicas en países exportadores e importadores permitirían poner rápidamente en el mercado cerca de 15 bcm de gas adicional. A largo plazo, la reducción de emisiones en operaciones de petróleo y gas podría aportar hasta 100 bcm anuales, complementados por otros 100 bcm derivados de la eliminación de la quema rutinaria.
Este potencial cobra especial relevancia en el contexto actual, donde la volatilidad geopolítica ha afectado el suministro energético. La optimización de recursos existentes mediante control de emisiones se posiciona como una solución estratégica de rápida implementación.
Crisis en Ormuz y presión sobre el suministro global
El análisis de la AIE se produce en un contexto marcado por tensiones en el Estrecho de Ormuz, donde recientes interrupciones han afectado cerca del 20 % del suministro mundial de gas natural licuado. Esta situación ha intensificado la urgencia de encontrar fuentes alternativas de suministro.
La reducción del metano emerge como una respuesta técnica viable para compensar parte de estas pérdidas. Según el informe, los volúmenes recuperables mediante mitigación podrían duplicar el impacto de las interrupciones observadas en este punto estratégico.
En este escenario, la seguridad energética deja de ser únicamente una cuestión de producción y se vincula directamente con la eficiencia operativa. Minimizar pérdidas en sistemas existentes se convierte en una prioridad estratégica para estabilizar los mercados.
Tecnología, regulación y monitoreo como catalizadores
El informe subraya que cerca del 70 % de las emisiones de metano pueden mitigarse con tecnologías existentes, muchas de ellas con costos netos nulos o incluso beneficios económicos bajo condiciones actuales de mercado. Esto incluye soluciones aplicables en exploración y producción, responsables del 80 % de las emisiones en petróleo y gas.
El avance en monitoreo satelital ha transformado la capacidad de detección, permitiendo identificar emisiones en tiempo casi real. Iniciativas conjuntas con organismos como el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano refuerzan la transparencia y la capacidad de respuesta de gobiernos y operadores.
Finalmente, la AIE destaca que el desarrollo de mercados de combustibles con baja intensidad de metano y la implementación de regulaciones más estrictas serán determinantes. Países como Canadá y miembros de la Unión Europea ya avanzan en este camino, marcando una tendencia hacia estándares más exigentes en la industria energética.
Fuente y foto: https://www.iea.org/