El directorio del Banco Mundial aprobó el 2 de julio de 2026 un financiamiento de US$265 millones para la construcción de la planta de almacenamiento hidroeléctrico por bombeo Ifahsa, en Marruecos. El proyecto de energía limpia en Marruecos permitirá integrar al menos 1 gigawatt adicional de energía solar y eólica en la red nacional, reemplazar aproximadamente 3 terawatts-hora de electricidad generada a partir de combustibles fósiles al año y evitar alrededor de 1,7 millones de toneladas de emisiones de CO₂ anuales.
La aprobación se produjo dos días después de que el Grupo Banco Mundial anunciara el abandono de su objetivo de destinar el 45% de sus recursos de préstamo a proyectos con beneficios climáticos, en respuesta a presiones de la administración Trump. La decisión de avanzar con el proyecto marroquí confirmó que el organismo multilateral mantiene su orientación hacia infraestructura energética de bajas emisiones, aun con un marco de metas climáticas reformulado.
Proyecto de energía limpia Marruecos: cómo funciona Ifahsa
La planta Ifahsa es una instalación de almacenamiento hidroeléctrico por bombeo de 300 megawatts de capacidad. Su principio de funcionamiento actúa como una batería recargable de gran escala para la red eléctrica: durante los períodos de alta producción solar y eólica —cuando la generación supera la demanda— la planta bombea agua hacia un embalse superior almacenando energía en forma potencial. Cuando la demanda alcanza su pico, el agua es liberada a través de turbinas que convierten esa energía en electricidad inyectada a la red.
Este mecanismo resuelve uno de los problemas estructurales de las energías renovables: la intermitencia. La solar y la eólica generan electricidad de forma variable —dependiente de las condiciones meteorológicas— mientras que la demanda eléctrica sigue patrones más estables y predecibles. El almacenamiento por bombeo actúa como puente entre ambos ciclos, mejorando la confiabilidad del sistema y permitiendo que una mayor proporción de energía renovable sea gestionada de forma segura sin comprometer la estabilidad de la red.
Marruecos como plataforma energética regional
El proyecto Ifahsa se inscribe en la estrategia nacional de Marruecos para incrementar la participación de fuentes renovables en su matriz eléctrica, con el objetivo de alcanzar el 52% de generación renovable en su red para 2030. El país ya opera el complejo solar de Noor Ouarzazate —uno de los más grandes del mundo— y ha desarrollado capacidad eólica significativa en zonas costeras y del interior, consolidándose como uno de los países más avanzados en transición energética dentro de África y el Mediterráneo.
La ubicación geográfica de Marruecos —en la intersección de África, Europa y el Atlántico— lo posiciona como un potencial exportador de energía limpia hacia el continente europeo a través de interconexiones eléctricas submarinas. El proyecto Ifahsa fortalece esa hoja de ruta al aumentar la capacidad de almacenamiento que haría viable la exportación de excedentes renovables de forma confiable y continua.
El Banco Mundial estima que la planta desbloqueará aproximadamente US$1.000 millones en inversión privada adicional, un efecto multiplicador que refleja la confianza de los mercados financieros en la capacidad del proyecto para generar retornos estables dentro de un marco regulatorio sólido. Para empresas de infraestructura energética, ingeniería EPC y fabricantes de turbinas hidráulicas, la adjudicación representa una oportunidad de posicionamiento en un mercado en expansión acelerada.
Cambio de política del Banco Mundial y su impacto en el financiamiento energético
El abandono del objetivo del 45% de préstamos climáticos por parte del Banco Mundial generó inquietud entre organizaciones ambientales y gobiernos de países en desarrollo que dependen del financiamiento multilateral para ejecutar sus programas de transición energética. Sin embargo, el organismo aclaró que renovará su Climate Change Action Plan sin metas específicas de asignación porcentual, manteniendo el financiamiento de proyectos energéticos estratégicos caso por caso.
La aprobación del proyecto Ifahsa apenas dos días después del anuncio de cambio de política es una señal de que el Banco Mundial no abandona el financiamiento de infraestructura de bajas emisiones, sino que modifica el marco de gobierno interno bajo el que lo hace. Para los mercados de deuda climática y los fondos de infraestructura, la distinción es relevante: el flujo de proyectos continúa, aunque con menos visibilidad sobre los objetivos agregados del organismo.
Desde el ángulo de la integridad de activos y la gestión técnica de proyectos de este tipo, el almacenamiento hidroeléctrico por bombeo presenta desafíos específicos: la corrosión en sistemas hidráulicos de alta presión, el desgaste en rodetes y guías de turbinas reversibles, y los ciclos de fatiga en estructuras de embalse exigen programas de inspección y mantenimiento especializados que deben definirse desde la etapa de ingeniería básica del proyecto.
Demanda eléctrica, centros de datos e industria intensiva
El proyecto Ifahsa también conecta con una tendencia global: la demanda de electricidad confiable y de bajas emisiones por parte de centros de datos, industrias de hidrógeno verde y procesos de electrificación industrial. Marruecos ha comenzado a posicionarse como destino de inversión para proyectos de generación eléctrica limpia vinculados a la exportación de hidrógeno renovable hacia Europa, en un contexto donde la demanda eléctrica de la región sigue creciendo a un ritmo que las redes convencionales difícilmente podrán absorber sin nuevas fuentes de almacenamiento flexible.
Fuente: Reuters / World Bank