Pakistán aceleró la búsqueda de combustible alternativo en Rusia, Nigeria y Venezuela para contener una crisis energética que ya presiona sus importaciones de crudo, el suministro de GNL y la generación eléctrica. La decisión llega en medio de tensiones en Oriente Medio que han afectado rutas clave de abastecimiento y elevado los costos de compra para el país asiático.
Además, el gobierno ordenó revisar la cadena nacional de suministro de petróleo para mejorar el control sobre inventarios, cargamentos y distribución interna. La medida busca reducir el riesgo de acaparamiento, errores de reporte y nuevos cuellos de botella en un mercado que depende en gran parte del exterior.
Búsqueda de combustible alternativo
En este contexto, Pakistan LNG Limited lanzó una licitación para adquirir tres cargamentos de gas natural licuado. Se trata de una compra puntual relevante, ya que el país no recurría a este tipo de operación con esa urgencia desde hacía más de dos años.
La operación se activó después de que Qatar declarara fuerza mayor y detuviera envíos por la escalada regional. Para Pakistán, el GNL es una pieza central de su matriz energética, porque alimenta centrales eléctricas y ayuda a cubrir la demanda durante los meses de mayor consumo.
Sin embargo, la menor disponibilidad de gas importado ya se refleja en cortes eléctricos. Las autoridades estiman un déficit de hasta 6.000 megavatios, una cifra que puede aumentar si los cargamentos tardan en llegar o si los precios internacionales del GNL continúan al alza.
El estrecho de Ormuz agrava la presión energética
Por otra parte, la inestabilidad cerca del estrecho de Ormuz expuso la fragilidad del sistema de importaciones energéticas de Pakistán. Este corredor concentra una parte considerable del comercio mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier restricción afecta de inmediato a los países dependientes de proveedores del Golfo.
Tradicionalmente, Pakistán ha comprado petróleo a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Ahora, ante la presión sobre esas rutas, las autoridades evalúan crudo de Rusia, Nigeria y Venezuela, siempre que la composición del petróleo sea compatible con las refinerías nacionales.
Así mismo, el gobierno analiza opciones de suministro con criterios técnicos y financieros. No basta con conseguir barriles disponibles: también se requiere verificar calidad del crudo, logística marítima, condiciones de pago, riesgos regulatorios y capacidad real de procesamiento.
Pakistan State Oil enfrenta primas récord
Mientras tanto, Pakistan State Oil ya habría importado diésel con una prima de hasta 34 dólares por barril, un nivel que muestra la tensión en el mercado. Ese incremento encarece el abastecimiento y puede trasladarse a tarifas eléctricas, combustibles y costos industriales si no se aplican medidas de contención.
Antes de esta presión, las primas eran mucho menores. La diferencia refleja cómo un choque externo puede alterar el costo de la energía en cuestión de días, en especial para economías con alta dependencia de combustibles importados.
Además, los analistas advierten que cada aumento sostenido en el precio internacional del petróleo puede ampliar la factura energética de Pakistán. Este efecto golpea las cuentas públicas, reduce margen fiscal y eleva la presión sobre consumidores e industrias.
OGRA revisará la cadena de suministro de petróleo
A nivel institucional, el comité ejecutivo del Consejo Nacional de Coordinación y Gestión pidió a la División de Petróleo explorar proveedores diversificados. La instrucción incluye evaluar la compatibilidad del crudo con las refinerías locales antes de cerrar cualquier compra relevante.
También se encargó a la Autoridad Reguladora de Petróleo y Gas, en coordinación con el Ministerio de Tecnologías de la Información y actores provinciales, mapear la cadena de suministro de petróleo. El objetivo es crear un sistema centralizado que permita supervisar datos, inventarios y distribución con mayor precisión.
Con ello, Pakistán intenta pasar de una respuesta de emergencia a una gestión más ordenada de sus importaciones energéticas. La crisis mostró que depender de pocas rutas y pocos proveedores puede convertirse en un riesgo operativo cuando el mercado global entra en tensión.
Una estrategia para evitar cortes más prolongados
Finalmente, la búsqueda de combustible alternativo para Pakistán combina urgencia energética, diversificación geopolítica y control regulatorio. Rusia, Nigeria y Venezuela aparecen como opciones para reducir la exposición al Golfo, mientras el mercado spot de GNL ofrece una salida inmediata aunque más costosa.
Aun así, el reto será asegurar cargamentos a tiempo, mantener la estabilidad del sistema eléctrico y evitar que las primas récord terminen ampliando la presión sobre hogares e industrias. La evolución de Ormuz, los precios del GNL y la capacidad de compra del gobierno marcarán el ritmo de la respuesta en los próximos meses.
Fuente: Pakistan Today
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