Omán presentó a Irán una propuesta respaldada por los países del Consejo de Cooperación del Golfo para establecer un sistema de contribuciones voluntarias destinadas a financiar la gestión del Estrecho de Ormuz, la principal ruta marítima para las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado.
Según fuentes consultadas por Reuters, la iniciativa busca evitar que Irán ejerza un control exclusivo sobre el tránsito marítimo y plantea un esquema inspirado en modelos internacionales de cooperación para la seguridad de la navegación.
Un modelo inspirado en el estrecho de Malaca
La propuesta contempla que Omán e Irán compartan responsabilidades operativas en el control del tráfico marítimo, mientras que las embarcaciones podrían realizar aportes voluntarios destinados a financiar:
- ayudas a la navegación;
- protección ambiental;
- operaciones de búsqueda y rescate;
- mejoras en la seguridad marítima.
El esquema que propone Omán, tomaría como referencia el sistema aplicado en el Estrecho de Malaca, donde Indonesia, Malasia y Singapur reciben contribuciones voluntarias para sostener la infraestructura y los servicios asociados al tránsito internacional.
Sin embargo, el verdadero cambio consiste en que por primera vez se plantea aplicar al estrecho de Ormuz un modelo de gobernanza similar al del estrecho de Malaca, uno de los corredores marítimos más transitados del mundo.
Hasta ahora, Ormuz ha operado bajo el principio de libertad de navegación garantizada por el derecho internacional y respaldada por presencia naval. La propuesta introduce un enfoque diferente: financiar la seguridad marítima mediante aportes voluntarios coordinados por los Estados ribereños, sin establecer formalmente un derecho de paso sujeto a tarifas.
Si este mecanismo prosperara, marcaría un precedente para otros pasos estratégicos del comercio internacional y abriría un nuevo debate sobre cómo financiar la seguridad de los grandes corredores marítimos sin vulnerar el principio de libre navegación.
Estados Unidos mantiene su rechazo
Mientras los países del Golfo exploran una fórmula de compromiso, como la de Omán, , Estados Unidos reiteró que el estrecho de Ormuz constituye una vía marítima internacional y rechazó cualquier mecanismo que pueda interpretarse como un peaje obligatorio para la navegación.
Washington sostiene que el libre tránsito debe mantenerse sin restricciones, mientras que Teherán continúa defendiendo una mayor participación en la administración del corredor marítimo.
El estrecho de Ormuz constituye el principal punto de salida para las exportaciones de crudo y gas natural licuado de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Catar e Irán. Cualquier modificación en su gobernanza tiene efectos potenciales sobre los costos logísticos, las primas de riesgo, las tarifas de seguros marítimos y la estabilidad de las cadenas globales de suministro energético.
La propuesta de Omán introduce un enfoque distinto al enfrentamiento directo entre libre navegación y control estatal: plantea un mecanismo cooperativo donde las contribuciones financien servicios comunes sin convertir el paso en un peaje obligatorio. Aunque el modelo aún enfrenta la oposición de Estados Unidos, representa un intento de reducir tensiones mediante una administración compartida del corredor.
FUENTE: https://www.reuters.com/
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