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IA en la industria petrolera de Kuwait avanza con Baker Hughes

La IA en la industria petrolera de Kuwait avanza con un contrato plurianual entre Baker Hughes y KOC para optimizar producción, costos y consumo energético.
IA en la industria petrolera de Kuwait con Baker Hughes

La IA en la industria petrolera de Kuwait dará un nuevo paso con el contrato plurianual adjudicado por Kuwait Oil Company (KOC) a Baker Hughes. La alianza permitirá desarrollar y desplegar inteligencia artificial, automatización y tecnologías digitales orientadas a mejorar la producción, reducir costos operativos y utilizar de manera más eficiente la energía en los activos upstream del país.

El acuerdo tendrá como núcleo el Ahmadi Innovation Valley (AIV), la plataforma de investigación e innovación creada por KOC para conectar necesidades reales de sus operaciones con nuevas soluciones tecnológicas. Baker Hughes establecerá allí un centro dedicado de investigación y desarrollo, ampliando una relación con Kuwait que se extiende por más de cuatro décadas.

El planteamiento va más allá de instalar nuevas plataformas digitales. KOC busca que las tecnologías puedan desarrollarse, probarse y posteriormente escalarse en función de problemas específicos de sus campos petroleros. Para Baker Hughes, esto significa trabajar directamente sobre variables capaces de influir en recuperación de hidrocarburos, producción de agua, OPEX y consumo energético.

IA en la industria petrolera de Kuwait apunta a mejorar producción

Uno de los principales objetivos será utilizar datos y automatización para obtener mayor rendimiento de los activos existentes. Entre las metas asociadas con la colaboración figuran aumentar la recuperación de los pozos, disminuir los costos de operación, reducir la producción de agua y minimizar el consumo de energía.

Es precisamente en esa combinación donde la IA en la industria petrolera de Kuwait puede adquirir valor operacional. Los campos generan continuamente información relacionada con presión, temperatura, caudales, comportamiento de los pozos, condiciones de los equipos y características de los fluidos. Integrar esos datos permite construir una visión más amplia del funcionamiento de los activos.

Los algoritmos pueden utilizar esa información para identificar patrones, reconocer desviaciones y apoyar decisiones relacionadas con producción y eficiencia. Sin embargo, la tecnología no elimina la necesidad de ingeniería ni convierte automáticamente los datos en incrementos de producción.

El resultado dependerá de la calidad de la información disponible, de la capacidad para integrar diferentes sistemas y, principalmente, de que las recomendaciones generadas puedan convertirse en acciones verificables en campo.

Ahmadi Innovation Valley acerca la investigación al campo

La ubicación del centro de I+D constituye uno de los aspectos estratégicos del contrato.

Ahmadi Innovation Valley fue creado como un ecosistema local donde KOC y sus socios tecnológicos pueden investigar problemas específicos de la industria petrolera kuwaití y desarrollar soluciones susceptibles de aplicarse posteriormente a mayor escala.

Baker Hughes ya formaba parte de esa estrategia. KOC había seleccionado previamente a varias compañías internacionales para establecer capacidades de investigación dentro de AIV, entre ellas Baker Hughes, SLB, Halliburton, Weatherford y NESR.

El contrato plurianual lleva ahora esa participación hacia una etapa más profunda mediante un centro propio de investigación y desarrollo.

Este modelo reduce la distancia entre laboratorio y operación. Una solución concebida para mejorar el desempeño de un determinado proceso puede evaluarse teniendo en cuenta las condiciones de los campos de KOC antes de extenderla hacia otros activos.

También existe una dimensión de conocimiento local. La infraestructura permitirá desarrollar capacidades técnicas en Kuwait y facilitar una interacción continua entre especialistas de KOC y los equipos tecnológicos involucrados.

Producción y flow assurance entran en el radar digital

La optimización de producción será una de las áreas donde las nuevas capacidades podrán generar resultados medibles.

Incrementar el desempeño de un campo maduro no depende exclusivamente de perforar más pozos. También puede conseguirse mediante una mejor utilización de la infraestructura existente, ajustes en sistemas de levantamiento artificial, identificación temprana de restricciones y una gestión más eficiente de las condiciones bajo las cuales se producen y transportan los fluidos.

Aquí aparece otro componente del programa: el flow assurance. Mantener un flujo estable de hidrocarburos exige comprender cómo interactúan presión, temperatura, composición de fluidos y condiciones hidráulicas a lo largo del sistema. Una desviación puede afectar producción y, dependiendo del proceso, generar restricciones operacionales.

La incorporación de modelos digitales y análisis automatizado permite procesar simultáneamente cantidades de información que serían difíciles de evaluar mediante herramientas aisladas.

En lugar de observar únicamente qué ocurrió, el objetivo progresivo de estos sistemas es detectar tendencias y proporcionar información que permita intervenir antes de que una condición afecte significativamente el desempeño.

Baker Hughes conecta IA con tecnologías instaladas en los pozos

El nuevo acuerdo no aparece de manera aislada dentro de la relación entre ambas compañías. Baker Hughes también ha obtenido contratos con KOC relacionados con tecnologías de producción y levantamiento artificial. En diciembre de 2025, la compañía anunció un acuerdo plurianual para suministrar bombas electrosumergibles (ESP) junto con servicios de instalación, monitoreo y mantenimiento.

Ese programa incorporó además tecnologías digitales como FusionPro y la solución automatizada de producción Leucipa, orientadas a optimizar el desempeño de los sistemas de levantamiento artificial.

Esta combinación resulta relevante para la nueva etapa de IA en la industria petrolera de Kuwait. El valor de la digitalización aumenta cuando la información procedente de los equipos y los pozos puede conectarse con herramientas capaces de analizar su desempeño y orientar decisiones operacionales.

Reservorio, pozo, sistema de producción y equipos dejan entonces de observarse únicamente como componentes separados y comienzan a generar información susceptible de integrarse dentro de una arquitectura digital más amplia.

Kuwait quiere que la tecnología también reduzca costos y energía

La digitalización upstream suele asociarse inmediatamente con mayor producción, pero el acuerdo incorpora otras variables igualmente importantes.

Reducir OPEX significa buscar formas de producir los mismos volúmenes —o mayores— utilizando de manera más eficiente los recursos disponibles. Disminuir la producción de agua puede reducir cargas sobre instalaciones de tratamiento, mientras un menor consumo energético puede impactar directamente en los costos asociados con la operación.

Por ello, el desempeño de las nuevas tecnologías deberá evaluarse mediante indicadores concretos y no únicamente por la cantidad de aplicaciones de inteligencia artificial incorporadas.

Si un algoritmo identifica una condición operacional pero esa información no genera una decisión útil, su impacto industrial es limitado. En cambio, si permite mantener un pozo dentro de mejores condiciones de producción, anticipar una desviación o reducir consumo energético, la digitalización comienza a producir valor cuantificable.

La IA en la industria petrolera de Kuwait tendrá precisamente esa prueba: demostrar que puede pasar del análisis de datos a resultados físicos sobre los activos.

El centro de I+D refuerza una estrategia tecnológica de largo plazo

Establecer infraestructura permanente dentro de Ahmadi Innovation Valley también diferencia este acuerdo de una contratación convencional de servicios.

Baker Hughes no solamente proporcionará herramientas desde el exterior. El centro permitirá mantener actividades de investigación y desarrollo dentro de Kuwait, evaluar nuevas tecnologías y construir conocimiento relacionado directamente con las condiciones de los activos de KOC.

Para la petrolera kuwaití, este esquema puede facilitar transferencia tecnológica y formación de capacidades locales. Para Baker Hughes, proporciona un entorno donde sus soluciones pueden evolucionar a partir de necesidades operacionales concretas.

La relación también refleja una tendencia más amplia entre compañías petroleras nacionales: incorporar a grandes proveedores tecnológicos no solamente como suministradores de equipos, sino como socios capaces de participar en innovación, digitalización y optimización durante períodos prolongados.

El verdadero resultado de la IA se medirá en los campos

La siguiente etapa comenzará cuando las tecnologías desarrolladas dentro de Ahmadi Innovation Valley pasen a demostrar su desempeño en operaciones reales.

KOC ha definido objetivos que permiten medir esa evolución: recuperación de hidrocarburos, costos operativos, producción de agua, consumo energético y desempeño de los activos.

Baker Hughes deberá convertir capacidades de inteligencia artificial, automatización y análisis digital en mejoras capaces de mantenerse y posteriormente escalarse entre diferentes operaciones.

Si esa transición ocurre, Ahmadi Innovation Valley podría convertirse en algo más que un centro de investigación. Podría funcionar como un puente entre desarrollo tecnológico y producción petrolera, donde los problemas detectados en campo alimenten nuevas soluciones y estas regresen posteriormente a los activos.

El contrato coloca así a la IA en la industria petrolera de Kuwait frente a una prueba esencial para toda la digitalización del sector energético: demostrar que una mayor capacidad para procesar información puede convertirse finalmente en más eficiencia, menores costos y mejor desempeño de los campos petroleros.

Fuentes: Turbomachinery International

Escrito por
Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.