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Flujos de petróleo por Ormuz se recuperan, pero revelan una brecha de 10 millones de bpd

Los flujos de petróleo por Ormuz aumentan, pero JPMorgan, Goldman Sachs y otras fuentes muestran grandes diferencias sobre cuánto crudo realmente está llegando al mercado.
Flujos de petróleo por Ormuz y transporte de crudo en el Golfo Pérsico

Los flujos de petróleo por Ormuz están aumentando con rapidez, pero determinar cuánto crudo realmente está saliendo del Golfo Pérsico se ha convertido en un problema crítico para bancos, traders, refinadores y compañías energéticas. Las estimaciones disponibles oscilan entre unos 10 millones y más de 23 millones de barriles diarios (bpd), una diferencia que puede modificar la lectura sobre suministro físico, precios del crudo y riesgo logístico mundial.

JPMorgan estima que los flujos de crudo de Oriente Medio alcanzaron un promedio de 17,5 millones de bpd en septiembre, equivalentes al 98 % de los niveles previos a la guerra. Goldman Sachs, en cambio, calcula 23,3 millones de bpd de salidas petroleras desde el Golfo Pérsico, incluyendo tanqueros que operan con menor visibilidad electrónica.

La diferencia no implica necesariamente que uno de los bancos esté equivocado. Desde la economía petrolera revela algo más importante: las estimaciones de los flujos de petróleo por Ormuz no están midiendo exactamente el mismo universo de barriles ni utilizando necesariamente las mismas ventanas temporales y metodologías de seguimiento.

Flujos de petróleo por Ormuz: ¿por qué las estimaciones son tan diferentes?

JPMorgan sitúa específicamente los flujos a través del estrecho cerca de 13 millones de bpd, próximos a máximos de finales de junio y liderados principalmente por Arabia Saudita. Sin embargo, el propio análisis advierte que un mayor número de cruces no equivale a una mejora de la seguridad; muestra que la industria está desarrollando capacidad para operar bajo un riesgo sostenido.

Goldman Sachs ofrece una fotografía diferente. Su estimación de 23,3 millones de bpd corresponde a salidas petroleras del Golfo Pérsico y contempla tanqueros que navegan en dark mode, una variable importante cuando algunos buques reducen su visibilidad mediante la desconexión de sus sistemas AIS.

Kpler proporciona otra referencia. Datos preliminares citados por Reuters situaron las exportaciones de crudo de productores clave de Oriente Medio en aproximadamente 12,8 millones de bpd durante septiembre, su mayor nivel desde el comienzo del conflicto. Reuters también ha advertido en su seguimiento marítimo que los buques que desactivan sus transpondedores pueden dificultar la visibilidad completa de los movimientos regionales.

Por eso, colocar 10, 13, 17,5 y 23,3 millones de bpd en una misma columna sin explicar qué representa cada cifra puede producir una interpretación equivocada. Para una empresa que utiliza estos datos para comprar crudo, contratar transporte, programar una refinería o cubrir exposición en futuros, la metodología puede ser casi tan importante como el volumen publicado.

El barril visible se convierte en una variable económica

La discrepancia introduce un concepto relevante para interpretar el mercado actual: no todo barril físicamente transportado tiene el mismo grado de visibilidad estadística. El AIS permite seguir la posición, el rumbo y la identidad de embarcaciones, pero cuando un petrolero reduce o interrumpe esa señal, los proveedores de inteligencia marítima necesitan complementar la información mediante otras fuentes y modelos. En períodos de elevada tensión, esa diferencia puede ampliar la incertidumbre entre estimaciones.

El fenómeno ya había quedado expuesto cuando la paralización del estrecho de Ormuz redujo drásticamente el tráfico marítimo, mientras determinados movimientos podían quedar fuera de los registros convencionales por la desconexión deliberada de sistemas de seguimiento.

Esto tiene una consecuencia económica directa: el mercado no solamente asigna valor al petróleo disponible, sino también al grado de certeza existente sobre su localización, ruta y capacidad efectiva de llegar al comprador.

Arabia Saudita está modificando la ecuación de Ormuz

El incremento de las exportaciones sauditas constituye una de las piezas centrales de la recuperación de los flujos de petróleo por Ormuz. JPMorgan atribuye principalmente a Arabia Saudita el regreso de los flujos por Ormuz hacia niveles cercanos a 13 millones de bpd. Goldman también detecta un fuerte incremento de las exportaciones sauditas durante septiembre frente a sus niveles anteriores.

Pero Arabia Saudita dispone de una variable que otros productores del Golfo no poseen en la misma escala: capacidad para desplazar parte de su petróleo hacia el mar Rojo sin atravesar Ormuz.

El oleoducto East West de Arabia Saudita reinició operaciones después de las interrupciones sufridas en septiembre. La infraestructura conecta las regiones productoras orientales con la costa del mar Rojo y Aramco busca recuperar progresivamente una capacidad operativa cercana a 4 millones de bpd.

Esta infraestructura introduce flexibilidad en la ecuación petrolera saudita. Un barril producido en el este del país puede tener diferentes alternativas logísticas dependiendo de las condiciones operacionales: dirigirse hacia terminales del Golfo y atravesar Ormuz o desplazarse mediante el sistema East West hacia Yanbu.

De hecho, la recuperación del oleoducto permitió posteriormente reanudar los cargamentos desde Yanbu, devolviendo al mercado una ruta adicional para las exportaciones sauditas.

Más petróleo no significa automáticamente menor riesgo

En un balance convencional de oferta y demanda, una recuperación acelerada de los flujos de petróleo por Ormuz debería aumentar la disponibilidad de barriles y ejercer presión bajista sobre los precios. Sin embargo, el mercado está procesando simultáneamente dos señales.

Por un lado, existen más barriles disponibles. Por otro, permanece la incertidumbre sobre la continuidad de los flujos. Reuters informó esta semana que el Brent seguía reaccionando con fuerza a cualquier cambio relacionado con las negociaciones sobre Ormuz y las interrupciones regionales. El comportamiento demuestra que el mercado continúa asignando una prima a la posibilidad de nuevas restricciones, incluso mientras aumenta el petróleo transportado.

Aquí aparece una distinción fundamental para la economía petrolera: disponibilidad física no equivale a seguridad de suministro. Un cargamento puede estar producido y vendido, pero su valor económico también depende de la posibilidad de cargarlo, asegurarlo, transportarlo y entregarlo dentro del período contractual.

Por esa razón, las rutas alternativas al estrecho de Ormuz han adquirido mayor importancia. Los oleoductos pueden desviar parte del suministro, pero no sustituyen completamente la capacidad energética que normalmente utiliza el corredor marítimo.

Crudo y combustibles están recuperándose a velocidades diferentes

Existe otra señal que merece especial atención. JPMorgan calcula que los flujos de crudo de Oriente Medio recuperaron aproximadamente el 98 % de los niveles anteriores a la guerra, pero los embarques de productos como gasolina y diésel alcanzaron alrededor de 3 millones de bpd, equivalentes a solo el 58 % de sus niveles previos.

Esta divergencia es especialmente relevante para refinadores y consumidores industriales. La normalización de las exportaciones de crudo no garantiza que también se haya normalizado el mercado de combustibles. Entre ambos extremos existen refinerías, inventarios, terminales, tanqueros, contratos, seguros y diferentes rutas comerciales.

Por eso puede recuperarse primero el suministro de materia prima mientras persiste la tensión sobre determinados productos refinados. El mercado ya ha mostrado esta separación. Mientras mayores volúmenes sauditas y nuevas rutas han aliviado parte de la presión sobre el petróleo, los destilados continúan enfrentando restricciones particulares de oferta, una dinámica que ha mantenido elevados los precios del diésel.

¿Qué deben observar ahora las empresas petroleras?

Para productores, traders, refinadores, navieras y compradores industriales, concentrarse exclusivamente en una cifra agregada de exportaciones puede ocultar información relevante. El indicador más útil será la combinación de volumen físico + ruta + visibilidad + costo logístico + continuidad operacional.

Una recuperación sostenible debería reflejarse no solamente en más petroleros atravesando Ormuz, sino también en normalización de productos refinados, mayor utilización de rutas alternativas, disponibilidad de buques, reducción de primas de seguro y menores diferencias entre las estimaciones de seguimiento.

El comportamiento del LNG refuerza esta interpretación. Reuters detectó esta semana un aumento de los tránsitos visibles de buques vinculados a Qatar por Ormuz después de la fuerte reducción observada anteriormente, aunque reconoció que algunos movimientos previos pudieron no detectarse cuando los transpondedores estaban apagados.

Ormuz demuestra que conocer el volumen ya no es suficiente

La recuperación de los flujos de petróleo por Ormuz reduce el riesgo inmediato de una escasez extrema, pero no significa que el sistema haya regresado a condiciones normales.

La diferencia entre las estimaciones de JPMorgan, Goldman Sachs, Kpler y otros actores revela algo que las empresas energéticas deben incorporar a sus análisis: en mercados sometidos a disrupciones severas, la visibilidad del barril también adquiere valor económico.

Para un refinador no basta con saber que existen millones de barriles adicionales. Necesita conocer qué crudos están disponibles, dónde pueden cargarse, qué rutas pueden utilizar, cuánto cuesta transportarlos y asegurarlos y qué probabilidad existe de que lleguen dentro de la ventana prevista.

Para traders y compradores ocurre algo similar. Una cifra elevada de exportaciones puede aliviar las expectativas de escasez, pero una infraestructura vulnerable o un corredor marítimo sometido a riesgo puede mantener una prima considerable sobre ese mismo barril.

Por eso, la señal más importante que deja septiembre no es determinar cuál banco acertó con una cifra aislada. Es comprender que producción, exportación y suministro seguro son tres conceptos diferentes.

Oriente Medio puede volver a producir y movilizar enormes cantidades de petróleo. La verdadera normalización llegará cuando esos barriles puedan salir, ser observados, transportados y entregados al mercado internacional con un nivel de riesgo comparable al existente antes de la crisis.

Fuente principal: Oilprice

Escrito por
Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.