El MOREnergy Lab del Politecnico di Torino, en colaboración con WindEurope, publicó un estudio que identifica los factores necesarios para acelerar el desarrollo de la energía eólica marina en el Mediterráneo.
La investigación, publicada en la revista Renewable and Sustainable Energy Reviews, analiza los desafíos técnicos, regulatorios e industriales que deberán resolverse para transformar el elevado potencial eólico de la región en proyectos comercialmente viables y alineados con los objetivos europeos de transición energética.
El estudio concluye que el crecimiento del sector dependerá no solo del avance tecnológico de las plataformas flotantes, sino también de la existencia de marcos regulatorios estables, redes eléctricas preparadas, infraestructura portuaria, cadenas de suministro consolidadas y mecanismos que reduzcan la incertidumbre para los inversionistas.
La eólica flotante desplaza el desafío desde la turbina hacia el sistema industrial
El Mediterráneo presenta una característica geográfica que condiciona el desarrollo de la energía eólica marina: gran parte de sus costas alcanzan profundidades elevadas a pocos kilómetros del litoral.
Esta configuración limita la instalación de cimentaciones fijas convencionales y convierte a la eólica flotante en la alternativa tecnológica con mayor potencial para aprovechar el recurso eólico.
Sin embargo, el estudio señala que la madurez alcanzada por las plataformas flotantes ha desplazado el principal desafío desde el diseño de la turbina hacia la capacidad del sistema industrial para fabricar, ensamblar, instalar y mantener proyectos a gran escala.
En consecuencia, la competitividad futura dependerá cada vez más de factores como la capacidad portuaria, la disponibilidad de embarcaciones especializadas, la fabricación de componentes de gran tamaño y la coordinación entre proveedores industriales.
La infraestructura eléctrica determinará el ritmo de expansión
Uno de los aspectos más relevantes identificados por la investigación es el papel de las redes de transmisión.
Cada parque eólico marino requiere una infraestructura eléctrica capaz de transportar grandes volúmenes de energía desde el mar hasta los centros de consumo mediante subestaciones offshore, cables submarinos de alta tensión y refuerzos en la red terrestre.
La disponibilidad de estas conexiones influye directamente sobre el costo total del proyecto, el tiempo de desarrollo y el riesgo financiero.
Desde la perspectiva de la ingeniería eléctrica, una planificación insuficiente de la red puede convertirse en un cuello de botella incluso cuando el recurso eólico, la financiación y la tecnología estén disponibles.
Por ello, el estudio plantea que la expansión de la generación offshore debe coordinarse con el desarrollo simultáneo de las infraestructuras de transmisión.
La planificación territorial reduce riesgos técnicos y sociales
El trabajo también destaca la importancia de incorporar criterios ambientales y sociales desde las primeras etapas de planificación.
Las evaluaciones ambientales, el monitoreo continuo de los ecosistemas marinos y la participación temprana de comunidades costeras, sectores pesqueros y operadores marítimos permiten reducir conflictos durante la ejecución de los proyectos y mejorar la aceptación social.
Para los desarrolladores, una planificación integrada disminuye retrasos en los procesos de autorización y facilita una gestión más eficiente del riesgo regulatorio.
Fuente: https://windeurope.org/