En respuesta al crecimiento acelerado de la inteligencia artificial, China ha comenzado a desplegar un centro de datos submarino conectado directamente a un parque eólico marino, con el objetivo de reducir el consumo energético y mejorar la eficiencia operativa.
Actualmente, el desarrollo de modelos de inteligencia artificial exige grandes volúmenes de procesamiento y, en consecuencia, un uso intensivo de electricidad. Este escenario ha llevado a buscar alternativas más eficientes para operar centros de datos.
En este contexto, el país asiático ha puesto en marcha una instalación frente a la zona de Lingang, en Shanghái, considerada una de las primeras infraestructuras comerciales de este tipo. Según datos del proyecto, la instalación se sitúa a unos 10 metros bajo el mar y funciona con energía procedente de un parque eólico cercano.
Un centro de datos con refrigeración natural
A diferencia de los centros de datos tradicionales, que destinan hasta el 40% de su consumo eléctrico a sistemas de refrigeración, esta infraestructura aprovecha la temperatura del agua marina para enfriar los servidores.
Así mismo, la temperatura promedio del entorno, cercana a los 15 °C, permite reducir significativamente la demanda energética asociada al enfriamiento. Este enfoque mejora indicadores clave como el PUE, que en este tipo de instalaciones puede situarse en niveles altamente eficientes.
El centro de datos está conectado directamente a un parque eólico offshore con decenas de turbinas, lo que garantiza que la mayor parte de la electricidad utilizada provenga de fuentes renovables.
Gracias a esta integración, se estima que la instalación podrá ahorrar decenas de millones de kilovatios-hora al año, además de disminuir las emisiones de carbono vinculadas a la infraestructura digital.
Infraestructura compacta y menor impacto en tierra
Otro aspecto relevante es la reducción del uso de suelo. Los centros de datos submarinos requieren una fracción del espacio que ocupan las instalaciones terrestres, lo que resulta especialmente atractivo en zonas urbanas o industriales con limitaciones de terreno.
Además, el diseño modular permite escalar la capacidad desde fases piloto de pocos megavatios hasta proyectos de mayor envergadura, adaptándose a la creciente demanda de servicios digitales.
Tras la puesta en marcha de esta instalación, los desarrolladores prevén ampliar el uso de centros de datos submarinos en otras regiones. Esta estrategia apunta a consolidar una infraestructura digital más eficiente y alineada con los objetivos de sostenibilidad.
En paralelo, estos sistemas están diseñados para soportar aplicaciones como procesamiento de datos, entrenamiento de modelos de IA y servicios en la nube, lo que refuerza su papel dentro del ecosistema tecnológico global.
Fuente y foto: CGTN