El crecimiento de las tecnologías digitales está cambiando la manera en la que las compañías energéticas supervisan el estado de sus activos. Durante API Summit 2026, Adam Haavisto, Gerente de Integridad de Oceaneering, explicó cómo la combinación de datos de inspección, información operacional y nuevas herramientas digitales está permitiendo a los operadores obtener una visión mucho más completa del comportamiento de sus instalaciones.
Aunque Oceaneering es ampliamente conocida por su trayectoria en operaciones submarinas, la compañía ha ampliado desde hace años su actividad hasta convertirse en un proveedor global de soluciones para la gestión de la integridad de activos. Su experiencia abarca inspección, ingeniería, software especializado y servicios dirigidos tanto a instalaciones offshore como a refinerías, plantas industriales, activos midstream y operaciones upstream.
En este contexto, la empresa defiende un enfoque en el que la información deja de analizarse de forma aislada para convertirse en un elemento estratégico capaz de mejorar la toma de decisiones en todos los niveles de una organización.
Uno de los principales mensajes trasladados por Adam Haavisto durante la entrevista fue que el verdadero valor de las nuevas tecnologías no reside únicamente en incorporar inteligencia artificial o automatización, sino en conseguir que toda la información disponible trabaje de manera conjunta.
Las instalaciones industriales generan grandes cantidades de datos procedentes de inspecciones, sensores, instrumentos de proceso, medidores de temperatura, sistemas de producción y equipos de monitorización. Tradicionalmente, esta información se analiza desde plataformas independientes, lo que dificulta obtener una visión global del estado del activo.
Según explicó Haavisto, Oceaneering apuesta por integrar estos conjuntos de información dentro de un mismo entorno de gestión de integridad. De este modo, los ingenieros pueden relacionar directamente las condiciones operativas con fenómenos como la corrosión o el deterioro de los equipos.
Esta aproximación permite pasar de análisis periódicos, realizados de forma mensual o trimestral, a una evaluación prácticamente continua del comportamiento de la instalación. Como consecuencia, las organizaciones disponen de información actualizada para detectar tendencias antes de que se conviertan en problemas de mayor alcance.
La integración de la información también modifica la forma en la que diferentes departamentos colaboran dentro de una instalación industrial.
En muchas ocasiones, los ingenieros responsables de la integridad deben justificar inversiones destinadas al mantenimiento o a nuevas campañas de inspección. Sin embargo, trasladar esa necesidad a responsables financieros o equipos de operación puede resultar complejo cuando la información permanece dispersa.
Adam Haavisto destacó que disponer de un panel de integridad alimentado por múltiples fuentes de datos facilita explicar el estado real de un activo a todos los responsables implicados.
Así mismo, los equipos de operación pueden comprobar cómo determinadas decisiones relacionadas con la producción afectan directamente al comportamiento de tuberías, recipientes o equipos sometidos a corrosión. Esta capacidad favorece una comunicación mucho más efectiva entre operaciones, mantenimiento, ingeniería y dirección ejecutiva.
Para Oceaneering, la digitalización no consiste únicamente en automatizar procesos, el objetivo es ofrecer información clara que permita asignar presupuestos de manera más eficiente y priorizar aquellas actuaciones que aporten un mayor impacto sobre la seguridad y la disponibilidad de las instalaciones.
Otro de los aspectos destacados durante la conversación fue la rápida evolución de las tecnologías de inspección.
Según explicó Haavisto, muchos operadores todavía mantienen programas basados en métodos tradicionales que limitan el acceso a determinadas zonas de las instalaciones. Sin embargo, el desarrollo de drones, robots terrestres y sistemas especializados está ampliando considerablemente las posibilidades de inspección.
Estas tecnologías permiten acceder a lugares que anteriormente requerían andamios, trabajos en altura, espacios confinados o incluso la parada de determinados procesos industriales.
Gracias a estas capacidades, los equipos de inspección pueden obtener información adicional sobre componentes críticos sin incrementar la exposición del personal a riesgos innecesarios.
La incorporación de plataformas robotizadas también favorece campañas de inspección más frecuentes, generando un volumen de información muy superior al disponible hace apenas unos años.
Para una compañía como Oceaneering, cuya actividad combina ingeniería, inspección y soluciones digitales, esta evolución representa una oportunidad para ofrecer análisis mucho más completos sobre el estado de los activos industriales.

A pesar del interés creciente por estas herramientas, Haavisto reconoció que el mercado todavía atraviesa una fase de adaptación.
Las grandes compañías energéticas cuentan con equipos especializados que evalúan continuamente nuevas tecnologías. Sin embargo, el ritmo de innovación hace que resulte complicado mantenerse actualizado.
Cada año aparecen nuevas generaciones de drones, robots y sistemas de captura de información capaces de ampliar las capacidades disponibles durante las campañas de inspección.
Ante este escenario, Oceaneering considera fundamental mantenerse al día sobre la evolución tecnológica para ayudar a sus clientes a seleccionar las soluciones que realmente aportan valor a sus operaciones.
La rapidez con la que evolucionan estas herramientas también exige disponer de especialistas capaces de integrarlas dentro de estrategias completas de gestión de activos, evitando que la incorporación de nuevas tecnologías se convierta en iniciativas aisladas.
Aunque su nombre suele asociarse al entorno marino, Oceaneering desarrolla actualmente soluciones para múltiples sectores industriales.
La empresa ofrece servicios relacionados con gestión de integridad de activos, inspección y ensayos no destructivos, ingeniería, mantenimiento, análisis de datos, servicios remotos, soluciones para energía convencional y nuevas tecnologías aplicadas al ámbito energético e industrial.
Su actividad también alcanza sectores como energías renovables, defensa, logística automatizada, investigación científica, transporte autónomo y aplicaciones aeroespaciales.
Esta diversificación permite trasladar conocimientos entre distintas industrias y aplicar tecnologías desarrolladas para un determinado entorno a nuevos escenarios operativos.
Durante la entrevista, Adam Haavisto insistió precisamente en que muchas organizaciones continúan asociando Oceaneering exclusivamente al ámbito submarino. Sin embargo, la compañía trabaja actualmente en instalaciones onshore, refinerías, activos de producción, infraestructuras midstream y numerosas aplicaciones relacionadas con la gestión integral de activos.
Uno de los mensajes que dejó la entrevista es que el futuro de la integridad industrial dependerá menos de una tecnología concreta y más de la capacidad para conectar todas ellas.
La inteligencia artificial, la analítica avanzada, la robótica y los sistemas de inspección seguirán evolucionando durante los próximos años. No obstante, su verdadero potencial aparecerá cuando la información generada por todas esas herramientas pueda analizarse de manera conjunta.
Desde la perspectiva de Oceaneering, esta integración permitirá comprender mejor el comportamiento de los activos, anticipar posibles incidencias y facilitar decisiones más fundamentadas para operadores, ingenieros y responsables de negocio.
La visión compartida por Adam Haavisto durante API Summit 2026 refleja precisamente esa evolución. Más allá de incorporar nuevas tecnologías, el objetivo consiste en construir un ecosistema donde inspecciones, ingeniería, datos operacionales y análisis digital trabajen como una única fuente de conocimiento. Para una industria cada vez más orientada hacia la eficiencia y la disponibilidad de sus activos, esta capacidad de conectar información puede convertirse en uno de los factores que definan la gestión de integridad durante los próximos años.
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Fuente: Inspenet.