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Escasez de técnicos NDT Nivel III: Validación mediante colaboración remota

Optimiza la integridad mecánica ante la ausencia de Técnicos NDT Nivel III mediante colaboración remota segura.
Escasez de técnicos NDT Nivel III: Validación mediante colaboración remota

Técnicos NDT Nivel III: la integridad mecánica moderna en este momento depende menos de una inspección aislada y más de una cadena completa de decisiones técnicas. No es un secreto que cuando en planta no está presente un técnico NDT Nivel III, esa cadena se debilita, por ejemplo: procedimientos con debilidades en su sustentación, resultados difíciles de defender y tiempos de respuesta más largos que pueden afectar la confiabilidad del activo.

Sin embargo, la industria ya no está condenada a esperar al experto en la puerta. La colaboración remota está permitiendo validar inspecciones en tiempo real, con una mezcla de supervisión experta entre trazabilidad digital y la disciplina operativa. Y lo mejor es que esto lo respaldan organizaciones como Baker Hughes y la ABS, a través de documentos en 2022. El desafío, por supuesto, es hacerlo bien, sin convertir la distancia en improvisación.

El rol del Nivel III

Como bien se sabe, el Nivel III es la autoridad técnica que aprueba procedimientos, define criterios de aceptación, supervisa programas, interpreta requisitos y asegura que la práctica NDT sea consistente con el código y con la realidad del activo (ASNT, 2024; Henchar, 2022). Más allá de verlo como un avalado “firmante”; es la persona que convierte datos de inspección en decisiones confiables para la integridad mecánica.

La certificación de estos asesores por parte de ASNT, describe que los niveles III participan en escritura de procedimientos, diseño de procesos, auditoría de documentación, supervisión de equipos y gestión de programas internos de certificación (ASNT, 2024). Por ser una voz autorizada y certificada, su ausencia no solo retrasa una revisión: puede dejar una inspección sin validación técnica suficiente.

La escasez real

Pero hoy existe, más que ayer, una debilidad para los trabajos en planta. La escasez de Nivel III se siente en la práctica porque no pueden sostener expertos internos para cada situación en un momento determinado en la ejecución de los trabajos en planta o taller. El camino al Nivel III requiere tiempo, experiencia amplia y desarrollo de habilidades técnicas y blandas, por lo que no es una solución rápida para la demanda industrial (Henchar, 2022).

La ASNT también deja claro que el nivel III suele convertirse en el “go-to person” de la compañía, con expectativas altas y responsabilidades amplias (ASNT, 2024). Cuando la oferta de talento no acompaña esa carga, las organizaciones terminan compartiendo especialistas, contratando soporte externo o, en el extremo de los casos, adoptando esquemas remotos. Y eso no es una moda; es una respuesta a una restricción estructural.

¿Qué debe validar el experto?

Es importante aclarar que validar una inspección no es mirar un reporte y ya. Un Nivel III competente debe verificar que el método escogido sea el adecuado, que el equipo esté calibrado, que la técnica aplicada corresponda al daño buscado y que los resultados sean interpretados con criterios consistentes (HSE, n.d.; Henchar, 2022).

Es importante revisar si el procedimiento cubre adecuadamente el alcance, la preparación de superficie, la documentación y la aceptación o rechazo de indicaciones. Si esto falla en alguna de las etapas del control y aseguramiento de calidad, aparecen errores caros: falsas lecturas, repeticiones innecesarias o, peor aún, aceptación de defectos fuera de especificaciones. La revisión técnica es, por tanto, una defensa contra la complacencia del cliente, que en este caso es la industria como tal.

No obstante, por la escasez de Niveles III en la industria, ahora la colaboración remota es una opción que está cambiando la forma en que el Nivel III interviene. Baker Hughes describe herramientas de asistencia en tiempo real que permiten chat bidireccional, compartir pantalla, seguir pasos guiados y consultar a expertos durante la inspección, no después de ella (Baker Hughes, n.d.). En la misma línea, plataformas como Ooga Technologies han incorporado sistemas de inspección digital remota que conectan al personal de campo con expertos NDT Level III para validar datos, revisar evidencia y apoyar la toma de decisiones sin exigir presencia física constante (Ooga Technologies, 2025; Ooga Technologies, n.d.).

Ese modelo reduce errores manuales que generalmente son errores humanos, también mejora trazabilidad del proceso y, por último, acelera decisiones sobre indicaciones complejas. La ABS, por su parte, reconoce las tecnologías de inspección remota como medios alternativos de acceso que pueden reducir riesgos en cuanto a la intrusividad operacional y los tiempos de preparación, siempre que se utilicen con la debida cualificación y control (ABS, 2022). En otras palabras, el Nivel III ya no necesita estar físicamente en el sitio para aportar criterio.

¿Y qué gana el proceso?

Indudablemente gana tiempo de ejecución, continuidad y una segunda capa de defensa técnica. Si un técnico o inspector Nivel II de campo encuentra una indicación dudosa, puede escalarla al Nivel III remoto de inmediato, compartir la evidencia, revisar los parámetros de aceptación o rechazo, y, decidir si se repite, se corrige o se acepta bajo criterio documentado (Baker Hughes, n.d.; Henchar, 2022); lo cual, evita que el activo quede detenido esperando a un experto que quizá esté en otra ciudad o en otra instalación.

ABS resalta que las tecnologías remotas también reducen la necesidad de acceso a zonas peligrosas, lo que mejora seguridad para inspectores y supervisores. En todo caso, la colaboración remota, bien implementada, convierte la escasez de estos especialistas en una red de soporte más eficiente y con una mejor productividad porque le permitiría al Nivel III, atender otros casos.

Técnicos NDT Nivel III colaborando en validación remota: la experiencia especializada trasciende la distancia física
Técnicos NDT Nivel III colaborando en validación remota: la experiencia especializada trasciende la distancia física.

Pero hay que estar claros en este asunto: La distancia tiene costo, y esto conviene decirlo sin romantizar la tecnología. Un Nivel III remoto no ve el componente con la misma profundidad sensorial que un experto en sitio: no percibe el estado real del entorno, es decir, las condiciones climáticas del momento o el grado de dificultad de acceso o de trabajo a ejecutar. También desconoce la ergonomía del montaje o ciertos detalles del contexto físico.

La inspección remota depende mucho de la calidad de la conexión, del ángulo de cámara, de la disciplina del inspector local y de la claridad del procedimiento. Si el flujo audiovisual es malo o el personal de campo no sabe mostrar lo importante, la validación se degrada. Entonces, la colaboración remota funciona, sí, pero solo cuando el sitio también juega con rigor, en otras palabras, cuando existen las condiciones para que la evaluación sea lo más precisa posible.

Gestión del programa

La respuesta no consiste en “mandar un experto por videollamada”, sino en rediseñar el programa para que lo remoto tenga validez formal. ABS recomienda considerar capacitación, cualificación del proveedor, gestión del dato, análisis de riesgos y limitaciones operacionales dentro del uso de tecnologías remotas. Por otro lado, Henchar recuerda además que el Nivel III debe operar dentro de una práctica escrita, con responsabilidades claras, auditorías, revisión documental y consistencia con requisitos internos y de cliente (Henchar, 2022). Por eso, la empresa necesita reglas para decidir qué inspecciones pueden validarse a distancia, cuáles requieren presencia física y en qué casos el control remoto solo sirve como preevaluación. De esta forma, la buena gobernanza evita improvisaciones peligrosas.

La idea más consolidada de este enfoque es que la validación no se posterga hasta el fin del turno. Un Nivel III remoto puede revisar imágenes, configuraciones y criterios de aceptación mientras la inspección todavía está en curso, lo que permite corregir errores antes de que se conviertan en reprocesos costosos o en discrepancias documentales. Eso mejora la calidad del dato desde la raíz, porque obliga al equipo de campo a trabajar con mayor disciplina y al especialista a intervenir cuando aún hay contexto, no cuando solo queda un informe final. En inspección, llegar tarde es casi siempre más caro que intervenir temprano.

Expertos distribuidos

La colaboración remota también está cambiando la idea clásica de autoridad técnica centralizada. Si antes se dependía de una persona o de un pequeño grupo de especialistas; ahora puede construirse un modelo de expertos distribuidos, donde un mismo Nivel III apoya varios sitios, varios métodos o varias campañas sin sacrificar trazabilidad. Un buen ejemplo de esto lo realiza Ooga Technologies, quienes se alinean con esta lógica al conectar datos, personal y supervisión técnica en una plataforma digital orientada a la inspección colaborativa. En la práctica, eso permite que el conocimiento deje de estar atrapado en una oficina y se convierta en un recurso operativo compartido.

Ver entrevista de Inspenet a Dale Lynn, técnico de soporte de productos en OOGA Technologies

Sin embargo, la tecnología no resuelve por sí sola la falta de competencia. Un sistema remoto puede ser excelente, siempre y cuando se cumplan los procedimientos correctamente para una buena evaluación. En este sentido, la mayor ganancia de la validación remota no está solo en ahorrar tiempo, sino en obligar a la organización a ordenar su método. Cada inspección pasa a ser más visible, más auditable y más difícil de justificar si fue mal hecha. 

Conclusiones

En los próximos años, lo más probable es que veamos una convivencia entre inspección tradicional, asistencia remota y automatización parcial del análisis. El Nivel III seguirá siendo la figura autorizada, calificada y certificada para la calidad técnica, pero contará con herramientas más potentes para hacerlo a distancia. ASNT, Henchar, Baker Hughes, ABS y plataformas como Ooga Technologies coinciden en este punto esencial.

La industria del futuro no será la que tenga más pantallas y controles, sino la que tenga mejores decisiones. En ese escenario, la escasez de especialistas dejará de ser una amenaza y se convertirá, al menos en parte, en una oportunidad para rediseñar cómo se gobierna el conocimiento técnico.

Para el ingeniero el mensaje es que la distancia ya no es una excusa para bajar el estándar. Bien usada, la colaboración remota puede mantener la integridad mecánica firme aun cuando el talento escasea.

Referencias

  1. ABS. (2022). Guidance notes on the use of remote inspection technologies. American Bureau of Shipping. https://ww2.eagle.org/content/dam/eagle/rules-and-guides/current/other/242-gn-remote-inspection-tech-dec-2022/rit-gn-dec22.pdf 
  2. ASNT. (2024). Compare ASNT certifications in nondestructive testing. American Society for Nondestructive Testing. https://www.asnt.org/certification/ 
  3. Baker Hughes. (n.d.). Remote collaboration in NDT. Waygate Technologies. https://www.bakerhughes.com/waygate-technologies/blog/remote-collaboration-ndt 
  4. Henchar, R. (2022, March 11). Possible pathways from NDT Level II to NDT Level III. ASNT Pulse. https://www.asnt.org/standards-publications/blog/possible-pathways-from-ndt-level-ii-to-ndt-level-iii 
  5. HSE. (n.d.). Inspection/Non destructive testing. Health and Safety Executive. https://www.hse.gov.uk/comah/sragtech/techmeasndt.htm 
  6. Ooga Technologies. (2025). Remote digital inspection system. https://www.oogatechnologies.com/remote-digital-inspection-system/ 
  7. Ooga Technologies. (n.d.). Home. https://www.oogatechnologies.com/

Escrito por
Autor Verificado

TSU en Mecánica General. Con más de 35 años de experiencia en trabajos de Integridad Mecánica y Confiabilidad de Activos, Control de calidad e Inspección de equipos para la industria petrolera.