Importaciones petroleras de Japón caen a nivel más bajo desde 1979

Japón registró su menor nivel histórico de importaciones de crudo desde Oriente Medio tras el cierre del Estrecho de Ormuz.
Caída histórica de las importaciones de crudo de Japón desde Oriente Medio por la crisis en el Estrecho de Ormuz.

Japón registró en abril el menor volumen de importaciones de crudo desde Oriente Medio desde que comenzaron los registros oficiales en 1979. La caída estuvo marcada por las interrupciones provocadas por el conflicto entre Irán e Israel y el cierre de facto del Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Según datos preliminares del Ministerio de Finanzas japonés, las importaciones de petróleo crudo desde Oriente Medio descendieron un 67,2 % interanual hasta los 3,843 millones de kilolitros. La reducción refleja el fuerte impacto logístico que atraviesa la región y la vulnerabilidad energética de Japón ante las restricciones marítimas en el Golfo Pérsico.

El cierre del Estrecho de Ormuz afecta las importaciones de crudo

El Estrecho de Ormuz concentra buena parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado, antes de la crisis, más del 90 % del crudo importado por Japón transitaba por esta vía marítima.

Así mismo, las importaciones japonesas de gas natural licuado procedente de Oriente Medio retrocedieron un 76,1 % durante abril. La interrupción afectó especialmente los cargamentos provenientes de Qatar y Emiratos Árabes Unidos, países que representan una porción relevante del suministro global de GNL.

La reducción en el flujo energético obligó a Japón a acelerar la búsqueda de proveedores alternativos fuera de Oriente Medio. Entre ellos resaltan Estados Unidos y países de América Latina, cuyos cargamentos comenzaron a compensar parcialmente la caída del suministro regional.

Japón libera reservas estratégicas para sostener las refinerías

Ante la presión sobre el abastecimiento, el gobierno japonés activó parte de sus reservas estratégicas de petróleo en coordinación con las medidas promovidas por la Agencia Internacional de Energía (AIE).

El programa internacional contempla la liberación de hasta 400 millones de barriles de crudo y productos refinados para estabilizar el mercado energético global y contener el impacto de la crisis en los países importadores.

Gracias a estas medidas, las refinerías japonesas comenzaron a recuperar gradualmente su actividad durante mayo. Datos de la Asociación de Petróleo de Japón muestran que la tasa promedio de utilización superó nuevamente el 70 % por primera vez desde marzo.

La llegada de cargamentos de crudo no procedentes de Oriente Medio también ayudó a aliviar la presión sobre el sistema energético japonés tras varias semanas de escasez y retrasos logísticos.

El conflicto eleva la preocupación sobre la seguridad energética

La situación volvió a poner sobre la mesa la elevada dependencia de Japón respecto al petróleo importado y la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz para las economías asiáticas.

Analistas del mercado energético advierten que una prolongación del conflicto podría aumentar aún más los costos del crudo, afectar la producción industrial y generar nuevas presiones inflacionarias en Japón y otras economías importadoras de energía.

Mientras tanto, el país mantiene esfuerzos diplomáticos y comerciales para asegurar rutas de suministro alternativas que permitan estabilizar el abastecimiento durante los próximos meses.

Fuente y foto: Oilprice.com