Taiwán mantiene asegurado el suministro de petróleo y gas hasta septiembre, incluso en un contexto internacional marcado por tensiones en Oriente Medio y riesgos en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Así lo confirmó el viceministro de Asuntos Económicos, Lai Chien-hsin, durante el Foro Cumbre de Energía de Taiwán 2026.
Actualmente, el gobierno ha intensificado la vigilancia del sistema energético mediante reuniones diarias desde finales de febrero. Esta gestión activa responde a posibles interrupciones en el suministro global, incluyendo declaraciones de fuerza mayor por parte de empresas energéticas internacionales.
Sin embargo, Taiwán ha logrado sostener un abastecimiento energético estable gracias a una estrategia basada en la diversificación de fuentes y planificación a largo plazo. En este contexto, la estatal CPC Corporation desempeña un papel clave al disponer de una base de datos con más de 180 productos petrolíferos provenientes de más de 40 países, lo que permite reaccionar con rapidez ante interrupciones.
Además, la CPC ya ha desarrollado planes para la adquisición de combustible durante el invierno. Esta previsión refuerza la seguridad del suministro energético y reduce la exposición a posibles fluctuaciones del mercado internacional.
Suministro de petróleo y gas sin interrupciones
Según las autoridades, este enfoque garantiza que el suministro de petróleo y gas se mantenga sin interrupciones en el corto plazo, consolidando la estabilidad energética del país.
Por otro lado, el gobierno impulsa una segunda transición energética centrada en la resiliencia. Esta estrategia combina el desarrollo de energías renovables, la diversificación del suministro, el fortalecimiento de la red eléctrica, el almacenamiento de energía y la eficiencia energética.
Así mismo, se busca asegurar que la electricidad continúe siendo accesible y asequible, al tiempo que se refuerza su papel como base del desarrollo económico.
En cuanto a energías limpias, Taiwán destaca en el desarrollo de energía eólica marina, con una posición destacada a nivel global. El país prevé ampliar significativamente su capacidad instalada hacia 2035 mediante nuevos proyectos, incluyendo parques eólicos flotantes.
Este crecimiento forma parte de una estrategia para diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
De cara al futuro, el almacenamiento energético y las microrredes jugarán un papel central. Estas tecnologías permitirán ampliar el acceso a la electricidad verde más allá del sector industrial, facilitando su integración en la vida cotidiana.
Además, contribuirán a fortalecer la resiliencia de la red eléctrica frente a fenómenos extremos y posibles interrupciones.
Eficiencia energética como pilar complementario
En paralelo, el ahorro energético sigue siendo un componente relevante. Durante el primer trimestre del año, Taiwán logró reducir el consumo en 770 millones de kilovatios-hora, lo que evidencia el impacto de las políticas de eficiencia.
El gobierno planea ampliar estas iniciativas mediante modelos como ESCO, orientados a optimizar el uso de la energía en distintos sectores.
Finalmente, las autoridades subrayan que la demanda eléctrica continuará en aumento. Por ello, se implementarán mecanismos de mercado y políticas públicas para optimizar el sistema energético, garantizando estabilidad, seguridad y precios accesibles.
Fuente y foto: cna.com