Shell inició un proceso de licitación para contratar servicios de perforación destinados al proyecto Dragon, un yacimiento de gas ubicado en aguas venezolanas cerca de la frontera marítima con Trinidad y Tobago.
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, la compañía prevé perforar cuatro pozos a partir del segundo trimestre de 2027, siempre que adopte una decisión final de inversión (FID) favorable. La adjudicación del contrato de perforación se espera para finales de septiembre, aunque su ejecución dependerá de la aprobación definitiva del proyecto.
Dragon contiene recursos estimados en 4,2 billones de pies cúbicos (Tcf) de gas natural y constituye uno de los desarrollos offshore más relevantes para la región del Caribe.
Dragon permitirá conectar recursos venezolanos con infraestructura de GNL existente
A diferencia de muchos proyectos offshore que requieren construir instalaciones completas de procesamiento y exportación, Dragon se apoya en infraestructura ya desarrollada en Trinidad y Tobago.
El esquema contempla transportar el gas producido mediante un gasoducto submarino hacia Trinidad, donde aproximadamente el 70 % del volumen alimentaría la planta de licuefacción Atlantic LNG, mientras que el 30 % restante se destinaría al sector petroquímico.
Desde la ingeniería de desarrollo de campos, este modelo reduce significativamente las inversiones necesarias, al aprovechar infraestructura de procesamiento, exportación y comercialización existente en lugar de construir nuevas instalaciones de GNL en Venezuela.
La reutilización de activos industriales permite disminuir los tiempos de ejecución y mejorar la rentabilidad del proyecto, especialmente en un entorno de elevada incertidumbre regulatoria.
La disminución del suministro de gas en Trinidad impulsa nuevos desarrollos regionales
Durante los últimos años, la producción nacional de gas en Trinidad y Tobago ha mostrado una tendencia descendente que ha afectado la operación de su industria exportadora.
La menor disponibilidad de gas obligó a reducir la utilización de las plantas de licuefacción de Atlantic LNG y provocó la paralización o disminución de la producción en diversas instalaciones petroquímicas dedicadas a la fabricación de amoníaco y metanol.
En este contexto, Dragon representa una fuente de suministro capaz de contribuir a recuperar la utilización de infraestructura industrial ya instalada, evitando la subutilización de activos de alto valor económico.
Desde la perspectiva de la planificación energética, el proyecto busca optimizar el aprovechamiento de capacidades existentes antes que desarrollar nuevas plantas de exportación.
Shell: La viabilidad del proyecto depende de la ingeniería y del entorno regulatorio
Shell completó durante 2025 los estudios marinos necesarios para definir la ubicación de los futuros pozos y el trazado preliminar del gasoducto submarino.
Sin embargo, la evolución del proyecto ha estado condicionada por cambios en el régimen de autorizaciones internacionales aplicables a Venezuela. Aunque la compañía y la National Gas Company (NGC) de Trinidad y Tobago disponen de una licencia de desarrollo otorgada por Venezuela en 2024, el avance del proyecto también ha requerido autorizaciones emitidas por Estados Unidos debido al marco de sanciones vigente en años anteriores.
Esta combinación de factores técnicos, regulatorios y comerciales convierte la decisión final de inversión en un proceso donde la ingeniería debe avanzar de manera coordinada con la estabilidad jurídica y financiera del proyecto.
Fuente: https://www.reuters.com/