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Reactor nuclear avanzado de Oklo recibe luz verde para iniciar operaciones

Reactor nuclear avanzado de Oklo autorizado para iniciar pruebas y avanzar hacia primera criticidad en Texas

Un reactor nuclear avanzado desarrollado por Oklo en Texas recibió autorización del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) para cargar combustible, realizar pruebas de puesta en marcha y avanzar hacia su primera criticidad. Más allá del permiso, el proyecto Groves representa una prueba práctica de una estrategia estadounidense que busca reducir los tiempos necesarios para construir, autorizar y operar nuevas tecnologías nucleares fuera de los laboratorios nacionales.

Reactor nuclear avanzado avanza hacia primera criticidad

El Groves Isotope Test Reactor se encuentra en Caldwell County, Texas, y forma parte del Reactor Pilot Program del DOE, una iniciativa creada para permitir la construcción y operación de reactores experimentales avanzados mediante el proceso de autorización del Departamento de Energía.

La autorización marca una transición importante: el proyecto puede pasar de la fase de construcción y preparación operacional a recibir combustible nuclear, realizar pruebas de arranque y avanzar hacia la primera criticidad.

En términos nucleares, alcanzar criticidad significa establecer una reacción de fisión en cadena autosostenida y controlada. No significa necesariamente que una instalación comience a generar electricidad comercial.

Esta diferencia es especialmente importante en Groves. Documentos del DOE identifican la instalación como un zero-power critical assembly con una potencia máxima de apenas 100 watts. Su propósito principal es demostrar capacidades de diseño, construcción y operación y generar experiencia aplicable a futuros proyectos relacionados con la producción doméstica de radioisótopos.

De un terreno vacío a la autorización en poco más de 10 meses

Uno de los elementos más significativos del proyecto es su velocidad de ejecución. Según Oklo, Groves pasó del inicio de construcción a recibir la autorización de arranque del DOE en poco más de 10 meses. Durante ese período fueron desarrollados la instalación, la organización operativa, la capacitación del personal, los procedimientos nucleares y los programas necesarios para iniciar operaciones.

La compañía también destaca que el proyecto fue financiado de forma privada y construido sobre terreno privado, mientras que los principales componentes, sistemas y combustible fueron obtenidos comercialmente o fabricados por la propia empresa.

Esto convierte a Groves en algo más que un experimento de física nuclear. El proyecto permite probar en condiciones reales aspectos que suelen convertirse en obstáculos para el despliegue de nuevas tecnologías: ingeniería, construcción, cadena de suministro, preparación operacional, seguridad, autorización y puesta en marcha.

La experiencia obtenida podría utilizarse posteriormente para reducir incertidumbres de costos y cronogramas en instalaciones futuras.

El DOE prueba una vía diferente para nuevos reactores

Groves forma parte de una estrategia estadounidense más amplia. El Reactor Pilot Program fue lanzado por el DOE en junio de 2025 para impulsar la construcción y operación de reactores de prueba avanzados fuera de los laboratorios nacionales utilizando el proceso de autorización del propio Departamento de Energía.

El programa incluye desarrolladores de diferentes tecnologías y busca obtener experiencia real de construcción y operación. Esto resulta relevante para una industria en la que los largos ciclos de desarrollo representan una de las principales barreras para desplegar nueva capacidad.

Sin embargo, acelerar el proceso no significa eliminar los controles técnicos. Antes de otorgar la autorización, el DOE realizó una revisión de preparación que evaluó, entre otros elementos, procedimientos, capacitación del personal, conformidad de equipos con el diseño aprobado, funcionamiento de sistemas relacionados con seguridad y programas de gestión requeridos para la operación.

Groves había superado previamente otras etapas importantes, incluida la aprobación de su análisis documentado de seguridad, que contempla evaluación de peligros, controles y requisitos operacionales necesarios para respaldar un arranque seguro.

Radioisótopos amplían el valor estratégico del proyecto

El objetivo final tampoco está limitado a demostrar que el reactor puede alcanzar criticidad. Groves busca generar experiencia para futuras instalaciones destinadas a producir radioisótopos de alto valor.

El DOE señala que futuros desarrollos asociados podrían producir más de 40 tipos de radioisótopos destinados a aplicaciones médicas, industriales, espaciales, de defensa e investigación.

En medicina, determinados radioisótopos son fundamentales para diagnóstico y tratamientos contra el cáncer. También existen aplicaciones en manufactura avanzada, investigación científica, ensayos de materiales y exploración espacial.

El interés estratégico está relacionado además con la cadena de suministro. Estados Unidos depende en determinadas áreas de instalaciones envejecidas o fuentes internacionales para obtener materiales isotópicos críticos. Desarrollar capacidad doméstica permitiría reducir esa exposición y crear nuevas cadenas industriales alrededor de tecnologías nucleares especializadas.

Groves no es la central Aurora de Oklo

Existe una distinción importante para evitar interpretaciones incorrectas. El Groves Isotope Test Reactor no es el Aurora Powerhouse que Oklo desarrolla para producir electricidad.

Groves es una instalación experimental de muy baja potencia orientada a validar operaciones y generar experiencia para producción futura de radioisótopos. Aurora corresponde a otra línea de desarrollo de la compañía basada en reactores de fisión avanzada destinados a generación energética.

Ambos proyectos, sin embargo, pueden compartir aprendizajes relacionados con proveedores, construcción, procedimientos, capacitación, puesta en marcha y gestión operacional.

Ahí reside parte del valor industrial de Groves: incluso sin producir electricidad comercial, permite desarrollar capacidades que posteriormente pueden trasladarse a proyectos de mayor escala.

Estados Unidos busca acelerar el despliegue nuclear

El avance de Groves muestra una transformación que comienza a producirse en el sector nuclear estadounidense: trasladar tecnologías avanzadas desde diseños y demostraciones de laboratorio hacia proyectos construidos físicamente y sometidos a procesos reales de autorización y operación.

La verdadera prueba comenzará ahora. Carga de combustible, pruebas de puesta en marcha y primera criticidad permitirán comprobar el comportamiento del sistema y generar experiencia operacional que no puede obtenerse únicamente mediante simulaciones.

Si este modelo demuestra que es posible mantener requisitos rigurosos de seguridad mientras se reducen los ciclos de ejecución, sus implicaciones podrían extenderse mucho más allá de Groves.

Para la industria nuclear avanzada, el desafío ya no consiste únicamente en demostrar que una nueva tecnología funciona. También debe demostrar que puede diseñarse, construirse, autorizarse, abastecerse y operarse dentro de cronogramas industrialmente competitivos.

El reactor de Texas se convierte así en una pequeña instalación desde el punto de vista de potencia, pero en una prueba relevante para una ambición considerablemente mayor: acelerar una nueva generación de infraestructura nuclear estadounidense.

Fuente: World Nuclear News