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Singapur mejora su posición como referente logístico, mediante el apoyo del gobierno de Japón para un proyecto de suministro de amoníaco para buques. Este consorcio, formado por las empresas Sumitomo, «K» Line y NYK, recibió una subvención del Ministerio de Economía, Comercio e Industria nipón.
La seguridad energética en el suministro de amoníaco
El objetivo principal de este plan es crear normas de seguridad muy sólidas. El amoníaco es un combustible limpio de próxima generación, pero su toxicidad requiere protocolos estrictos. Las empresas realizarán pruebas de transferencia de barco a barco en aguas de Singapur. Estas maniobras técnicas permitirán pulir los procedimientos operativos necesarios para un mercado comercial seguro y eficiente.
Las tres firmas japonesas involucradas aportan un bagaje técnico muy profundo. Sumitomo gestiona cadenas de combustible desde hace seis décadas. Por su parte, Kawasaki Kisen Kaisha posee gran experiencia en el manejo de gases licuados. Así mismo, Nippon Yusen Kabushiki Kaisha opera embarcaciones propulsadas con este compuesto químico. Esta unión de conocimientos garantiza que el repostaje marítimo sostenible sea una realidad técnica pronto.
Este proyecto piloto servirá como un referente para toda la industria naviera mundial. El objetivo es convertir el transporte de mercancías mediante el uso de energías alternativas. A través de esta colaboración, Singapur se prepara para ofrecer servicios de abastecimiento de amoníaco con los más altos estándares de protección ambiental y seguridad operativa.