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DNV presenta un marco para proteger la infraestructura energética crítica

DNV establece cuatro pasos para reforzar la infraestructura energética crítica ante amenazas físicas, cibernéticas y riesgos en las cadenas de suministro.
DNV expone un marco para proteger la infraestructura energética crítica

La infraestructura energética crítica se enfrenta a un escenario en el que los riesgos cibernéticos, las tensiones geopolíticas y las amenazas físicas pueden afectar de forma simultánea a diferentes partes del sistema. Ante este panorama, DNV presentó un nuevo marco de resiliencia orientado a mejorar la capacidad de preparación, respuesta y recuperación de las empresas energéticas.

La iniciativa fue presentada el 27 de agosto durante la conferencia Offshore Northern Seas (ONS) en Stavanger. Su lanzamiento responde a una investigación de DNV que revela una brecha en la planificación de la resiliencia dentro del sector. De acuerdo con una encuesta realizada a más de 1.000 profesionales sénior de la industria energética, más de la mitad indicó que sus organizaciones no disponían de una estrategia de resiliencia claramente definida y actualizada de forma periódica.

Cuatro pasos para reforzar la resiliencia energética

El marco de DNV plantea un proceso de cuatro pasos, los cuales consisten en analizar los riesgos, priorizar las inversiones, implementar las medidas seleccionadas y validar de manera continua su eficacia. A su vez, la metodología contempla cinco áreas que pueden determinar la capacidad de una organización para mantener sus operaciones: organización, personal, activos físicos, sistemas de TI y ciberseguridad y cadenas de suministro.

Esta visión responde a la creciente interdependencia del sistema energético, un incidente que comienza en un activo físico o una plataforma digital puede extender sus efectos hacia proveedores, operaciones logísticas y otros servicios esenciales. Por ello, DNV busca que las compañías identifiquen sus dependencias críticas y los puntos únicos de fallo antes de que una interrupción comprometa una parte mayor de sus operaciones. La preparación, la respuesta ante incidentes y los planes de recuperación también forman parte de las decisiones operativas y de inversión propuestas en el modelo.

Infraestructura energética crítica ante ciberataques y amenazas físicas

Los riesgos contemplados van desde ciberataques y fenómenos meteorológicos extremos hasta posibles ataques contra gasoductos submarinos, infraestructura de GNL y transporte marítimo. La digitalización del sector añade otra dimensión. La conexión entre activos físicos, sistemas de TI y redes de proveedores permite aumentar la eficiencia operativa aunque también crea nuevas dependencias que deben ser identificadas y gestionadas.

Como sector, debemos considerar la resiliencia como fundamental para las operaciones diarias.

Ditlev Engel

Sencillamente, es una necesidad estratégica y social, ya que protege nuestra capacidad de proporcionar energía fiable, asequible y sostenible

Ditlev Engel

Asimismo, la resiliencia energética deja de limitarse a la protección individual de instalaciones, el enfoque propuesto considera cómo una interrupción puede desplazarse a través de distintos sistemas y afectar a otras actividades económicas.

DNV apunta a reducir los puntos únicos de fallo

Uno de los objetivos centrales consiste en dar a las empresas mayor visibilidad sobre sus vulnerabilidades. Esto implica conocer qué activos, proveedores, sistemas digitales o procesos pueden detener una operación cuando dejan de funcionar.

Los riesgos y las amenazas son constantes en el sector energético, y pocas organizaciones pueden tener una visibilidad completa de sus vulnerabilidades.

Derek Riezebos

Riezebos añadió que comprender las dependencias críticas, reducir los puntos únicos de fallo y disponer de planes de respuesta, reinicio y recuperación puede permitir que las organizaciones pasen “de la preocupación al control”. En este contexto, priorizar las inversiones adquiere especial importancia, la propuesta de DNV permite evaluar dónde una medida de protección o redundancia puede tener mayor impacto antes de asignar recursos.

Los fallos energéticos pueden extenderse a otros servicios críticos

La preocupación trasciende las instalaciones de petróleo, gas, electricidad o GNL. Según DNV, los recientes ataques contra infraestructura energética y los cortes prolongados de energía muestran que una falla individual puede provocar consecuencias en cadena. El transporte, las comunicaciones y la atención médica se encuentran entre los servicios que pueden resultar afectados cuando una interrupción energética alcanza suficiente escala.

Por esta razón, el marco plantea una planificación coordinada de la resiliencia a lo largo de la cadena de valor energética. La combinación de preparación, protección de activos, ciberseguridad y planes de recuperación busca reducir tanto la probabilidad de interrupciones como su impacto cuando llegan a producirse. Con un sistema energético cada vez más digitalizado e interconectado, la propuesta de DNV coloca la gestión de dependencias en el centro de la protección de la infraestructura energética crítica y de la continuidad del suministro.

Fuente: World Oil

Foto: Shutterstock

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