El aprovechamiento del agua de mar como fuente energética vuelve a situarse en el centro del debate científico. Investigadores de la Universidad de Sídney han desarrollado un sistema capaz de generar hidrógeno limpio mediante una reacción química que utiliza galio y luz solar, abriendo nuevas posibilidades para la producción de combustibles sostenibles.
Actualmente, el agua salada representa cerca del 97% de la hidrosfera terrestre, este dato convierte a los océanos en una fuente potencial de enorme valor para el desarrollo de tecnologías energéticas basadas en recursos accesibles y abundantes.
El papel del galio en la generación de hidrógeno limpio
El avance se basa en el uso de galio, un metal con bajo punto de fusión que puede mantenerse en estado líquido a temperaturas cercanas al ambiente. Al entrar en contacto con el agua y ser expuesto a la radiación solar, este material desencadena una reacción química que libera hidrógeno.
A diferencia de los métodos tradicionales, como la electrólisis, este sistema reduce significativamente el consumo energético requerido. Así mismo, elimina la necesidad de utilizar agua purificada, lo que representa una mejora relevante en términos de viabilidad técnica y económica.
Un proceso reutilizable y más eficiente
Uno de los aspectos más destacados del desarrollo es la capacidad de reutilizar el galio tras la reacción, Una vez liberado el hidrógeno, el material puede regenerarse y emplearse nuevamente en ciclos posteriores, lo que contribuye a optimizar el proceso y reducir residuos.
Según el equipo investigador, liderado por Luis Campos, el sistema permite extraer hidrógeno de forma sostenible utilizando agua de mar y basándose únicamente en la luz. Este enfoque refuerza la viabilidad de producir hidrógeno verde sin depender de infraestructuras complejas o insumos limitados.
Limitaciones actuales y proyección futura
A pesar del potencial, la tecnología se encuentra en una fase experimental, las pruebas han alcanzado una eficiencia del 12,9%, una cifra que aún debe mejorar para su aplicación a escala industrial.
Sin embargo, el avance marca una dirección clara hacia nuevos modelos de producción energética, en este contexto, Australia podría ubicarse como un actor relevante en el desarrollo de una economía basada en hidrógeno, especialmente si logra escalar esta tecnología en los próximos años.
Fuente: Eleconomista
Foto: Shutterstock