La creciente demanda de infraestructura digital ha llevado a Chevron y Microsoft a sellar una alianza de largo plazo que busca garantizar el acceso a energía para inteligencia artificial. Ambas compañías desarrollarán el Proyecto Kilby en el oeste de Texas, una iniciativa diseñada para suministrar electricidad dedicada a un centro de datos de gran escala durante las próximas dos décadas.
Actualmente, las empresas tecnológicas enfrentan el desafío de asegurar capacidad eléctrica suficiente para sostener el avance de la computación avanzada. Ante este escenario, Microsoft firmó un contrato de compra de energía por 20 años con Energy Forge One, filial de Chevron, con el objetivo de respaldar la expansión de sus operaciones en la nube y el desarrollo de aplicaciones basadas en inteligencia artificial.
Según lo previsto, la infraestructura energética estará ubicada junto al centro de datos. Esta configuración permitirá que el suministro eléctrico llegue de forma directa a las instalaciones de Microsoft y reduzca la dependencia de la red regional utilizada por hogares y empresas.
Por una parte, el Proyecto Kilby contempla una capacidad aproximada de 2,67 gigavatios mediante un modelo de crecimiento por etapas. Esta estrategia permitirá ampliar progresivamente la generación energética conforme aumenten las necesidades de procesamiento de datos.
La mayor parte de la electricidad provendrá de grandes turbinas suministradas por GE Vernova junto con la infraestructura asociada. Además, Solar Turbines, compañía perteneciente a Caterpillar, aportará capacidad complementaria para reforzar la operación del complejo.
Con estas dimensiones, el proyecto aspira a convertirse en uno de los mayores desarrollos integrados de generación mediante gas natural y centros de datos en Estados Unidos.
Mientras la inteligencia artificial multiplica las necesidades de procesamiento, también incrementa el consumo energético de las instalaciones que alojan servidores y sistemas de computación avanzada.
En este contexto, Chevron busca aprovechar la producción de gas natural procedente de la cuenca Pérmica para atender una demanda emergente que crece a gran velocidad. La compañía considera que este tipo de acuerdos puede ofrecer ingresos menos expuestos a las fluctuaciones tradicionales de los mercados petroleros y gasistas.
Asimismo, la iniciativa refleja una tendencia cada vez más visible en la industria tecnológica: las grandes empresas están optando por asegurar fuentes energéticas específicas para sostener sus operaciones futuras.
Además del suministro eléctrico destinado a Microsoft, el Proyecto Kilby promete generar efectos económicos significativos en la región.
Las estimaciones indican que la iniciativa podría aportar más de 10.000 millones de dólares en ingresos fiscales estatales y locales durante su vida útil. Del mismo modo, se espera que sostenga cerca de 2.000 puestos de trabajo e impulse nuevas oportunidades de inversión vinculadas a infraestructura, servicios y desarrollo industrial.
Por otra parte, la primera entrega de energía está prevista para 2028 mientras que la decisión final de inversión de Chevron se espera para finales de 2026 una vez cumplidas las condiciones necesarias para su aprobación.
En paralelo, los promotores del complejo han incluido diversas medidas orientadas a reducir su impacto operativo.
Entre ellas destaca el uso previsto de agua subterránea salobre no apta para consumo humano en lugar de agua dulce. Chevron también estudia alternativas para reutilizar agua producida en operaciones de petróleo y gas.
De igual forma, la instalación integrará sistemas avanzados de control de emisiones atmosféricas destinados a disminuir la liberación de óxidos de nitrógeno. El diseño contempla además medidas para limitar el impacto acústico y lumínico sobre las comunidades cercanas.
A medida que la inteligencia artificial se convierte en una prioridad estratégica para gobiernos y empresas, el acceso a energía confiable emerge como uno de los factores más determinantes para el crecimiento del sector.
En consecuencia, el Proyecto Kilby representa mucho más que una planta de generación. La iniciativa muestra cómo la infraestructura energética y la infraestructura digital comienzan a desarrollarse de manera conjunta para responder a las exigencias de la próxima generación de servicios basados en IA.

Murphy Oil Corporation informó el hallazgo de petróleo en el pozo exploratorio Bubale-1X dentro del bloque CI-709 frente a las costas de Costa de Marfil. La perforación alcanzó una profundidad total de 6.263 metros y encontró cerca de 30 metros de petróleo neto distribuido en dos reservorios. De acuerdo con la evaluación inicial, el descubrimiento contiene crudo ligero de alta calidad.
La compañía señaló que Bubale-1X fue el tercer pozo de su campaña exploratoria en el país africano. Tras obtener estos resultados, Murphy iniciará una nueva etapa de evaluación para determinar el tamaño y alcance comercial del hallazgo. La empresa opera el bloque con una participación del 90 %, mientras que la estatal PETROCI posee el 10 % restante. Además, ya contempla una nueva perforación durante la segunda mitad de 2026.
Prysmian consiguió un acuerdo marco con el operador eléctrico griego IPTO valorado en cerca de 910 millones de euros para desarrollar nuevas interconexiones eléctricas entre varias islas del Dodecaneso y del norte del Egeo. La iniciativa busca fortalecer la red energética del país y mejorar el suministro eléctrico en territorios insulares que dependen de infraestructuras más limitadas.
Como parte del proyecto, la compañía diseñará, fabricará e instalará más de 900 kilómetros de cables submarinos y terrestres de alta tensión distribuidos en siete desarrollos distintos. La infraestructura deberá completarse en 2033 y alcanzará profundidades de hasta 1.150 metros bajo el mar, una cifra que superaría las marcas registradas hasta ahora para este tipo de conexiones eléctricas.
Los precios del petróleo se mantuvieron estables mientras los mercados siguen de cerca la reanudación del tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz tras los avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán. El Brent cerró cerca de los 77,6 dólares por barril y el WTI alrededor de los 73,7 dólares, después de registrar fuertes caídas en la jornada anterior por las expectativas de una menor tensión en la región.
Los inversores también reaccionan a la posibilidad de una mayor disponibilidad de petróleo iraní en el mercado internacional tras la flexibilización temporal de algunas sanciones. Al mismo tiempo, Irak incrementó su producción y más cargamentos comienzan a salir desde el Golfo, aunque persisten limitaciones operativas para la navegación en Ormuz debido a medidas de seguridad y a los efectos del conflicto reciente.
Las aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) comienzan a abrirse camino en la logística de instalaciones energéticas ubicadas en alta mar. Estas plataformas autónomas están siendo desarrolladas para transportar herramientas, repuestos y suministros hacia parques eólicos marinos y activos offshore, con el objetivo de reducir tiempos de entrega y mejorar la eficiencia operativa en zonas de difícil acceso.
El avance de esta tecnología combina propulsión eléctrica, sistemas de navegación automatizados e inteligencia artificial capaces de gestionar vuelos sin intervención humana directa. Su capacidad para despegar y aterrizar verticalmente permite operar en espacios reducidos y atender infraestructuras alejadas de la costa donde el uso de helicópteros y embarcaciones suele implicar mayores costos y desafíos logísticos.