La inteligencia artificial está ganando protagonismo en la industria del petróleo y el gas, sin embargo, su incorporación plantea un reto que va mucho más allá de la adopción de nuevas herramientas digitales. Durante el API Summit 2026, Brent Ray, Especialista en Integridad Mecánica y Confiabilidad y miembro de los grupos de trabajo del American Petroleum Institute (API), explicó que el verdadero valor de esta tecnología dependerá de la calidad de la información utilizada y del criterio de los profesionales encargados de interpretar sus resultados.
Según el especialista, la evolución tecnológica abre nuevas oportunidades para mejorar la integridad mecánica, optimizar la confiabilidad de los activos industriales y reforzar la seguridad de las operaciones. Aun así, considera que el conocimiento acumulado por los ingenieros continuará siendo indispensable para garantizar decisiones acertadas en un entorno donde cualquier error puede tener consecuencias importantes.
La incorporación de herramientas basadas en inteligencia artificial está modificando la forma en la que las compañías gestionan sus instalaciones. Desde el análisis predictivo hasta la planificación del mantenimiento, estas soluciones permiten procesar grandes volúmenes de información en muy poco tiempo y detectar patrones que anteriormente resultaban difíciles de identificar.
Durante la entrevista, Brent Ray explicó que la tecnología ofrece un enorme potencial para ayudar a los profesionales a comprender mejor el comportamiento de los equipos y anticipar posibles incidencias. Sin embargo, insistió en que su función debe entenderse como una herramienta de apoyo y no como un sustituto de la experiencia técnica.
El especialista señaló que la industria trabaja con activos críticos donde la seguridad representa una prioridad permanente. Por ello, cualquier recomendación generada por un sistema de inteligencia artificial debe ser evaluada por personas con conocimientos suficientes para validar la información antes de adoptar una decisión.
Desde su punto de vista, el futuro pasa por una colaboración cada vez más estrecha entre las capacidades analíticas de la inteligencia artificial y la experiencia de los ingenieros responsables de la operación y el mantenimiento de las instalaciones.
Uno de los mensajes más destacados de la conversación giró en torno a la importancia de los datos. Para Brent Ray, la eficacia de cualquier sistema de inteligencia artificial depende directamente de la información que recibe.
El especialista recordó un principio ampliamente conocido en el ámbito tecnológico: cuando los datos de entrada contienen errores o son incompletos, los resultados obtenidos también carecen de fiabilidad. Esta realidad adquiere una importancia especial en sectores industriales donde la información procedente de inspecciones, sensores y programas de mantenimiento sirve como base para planificar intervenciones sobre equipos esenciales.
En este contexto, destacó que las empresas deben prestar tanta atención a la gestión de sus datos como al desarrollo de nuevas herramientas digitales. La recopilación de información precisa, su correcta organización y la validación continua de los registros serán factores determinantes para aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial.
Así mismo, señaló que la supervisión humana seguirá siendo necesaria incluso cuando estas tecnologías alcancen un mayor nivel de madurez. La interpretación de los resultados, la evaluación del contexto operativo y la aplicación del conocimiento adquirido durante años de experiencia continúan siendo responsabilidades que recaen sobre los profesionales.

Además del avance tecnológico, Brent Ray destacó otro aspecto que preocupa a numerosas compañías del sector energético: la renovación generacional.
Muchas organizaciones afrontan la jubilación progresiva de profesionales con décadas de experiencia mientras incorporan nuevos ingenieros que deben adaptarse rápidamente a procesos cada vez más complejos. Esta situación obliga a acelerar los programas de formación y a desarrollar mecanismos que permitan conservar el conocimiento técnico acumulado durante años.
En este escenario, la inteligencia artificial también puede desempeñar un papel relevante, las nuevas herramientas tienen capacidad para organizar información histórica, facilitar el acceso a procedimientos técnicos y apoyar el aprendizaje de las nuevas generaciones mediante sistemas de consulta mucho más ágiles.
Aun así, Brent Ray insistió en que el aprendizaje práctico continúa siendo fundamental, la experiencia adquirida en el trabajo diario permite interpretar situaciones que difícilmente pueden resolverse únicamente mediante algoritmos o modelos predictivos.
Por este motivo, considera que la combinación entre profesionales experimentados, nuevos talentos y herramientas digitales representa el camino más sólido para fortalecer la confiabilidad de las instalaciones durante los próximos años.
Gran parte de esta evolución tecnológica encuentra respaldo en el trabajo desarrollado por el American Petroleum Institute.
Fundado en 1919, API reúne a cientos de empresas vinculadas a la exploración, producción, transporte y refinación de petróleo y gas natural. La organización desempeña un papel esencial mediante la elaboración de estándares técnicos utilizados por compañías de todo el mundo para mejorar la seguridad, la calidad y el rendimiento de sus operaciones.
Actualmente, la entidad ha desarrollado más de 800 normas técnicas que sirven como referencia para fabricantes, operadores y organismos reguladores. Además, impulsa programas de certificación, formación especializada e iniciativas destinadas a compartir buenas prácticas entre los distintos actores de la industria.
Durante la entrevista quedó patente que este trabajo adquiere una relevancia creciente a medida que las empresas incorporan nuevas tecnologías. La existencia de estándares comunes facilita una adopción más ordenada de la inteligencia artificial y contribuye a mantener elevados niveles de confiabilidad en las operaciones industriales.
Así mismo, API continúa promoviendo espacios de intercambio técnico como el API Summit, donde especialistas de diferentes compañías analizan tendencias, presentan experiencias y debaten sobre los desafíos que marcarán el futuro del sector energético.
El desarrollo de la inteligencia artificial continuará transformando la industria del petróleo y el gas durante los próximos años. Las herramientas de análisis predictivo, los sistemas inteligentes de inspección y las plataformas capaces de procesar millones de datos prometen mejorar la eficiencia de numerosas operaciones.
Sin embargo, Brent Ray considera que el verdadero éxito de esta evolución dependerá de mantener un equilibrio entre innovación tecnológica y conocimiento técnico. La automatización puede acelerar procesos y facilitar la toma de decisiones, pero la responsabilidad final seguirá correspondiendo a profesionales capaces de interpretar cada situación dentro de su contexto operativo.
Esta visión refleja una tendencia cada vez más extendida en la industria energética, la digitalización avanza con rapidez, aunque lo hace acompañada por una necesidad constante de preservar la experiencia de los especialistas y garantizar que los datos utilizados sean fiables.
En ese proceso, API continuará desempeñando un papel relevante mediante el desarrollo de estándares, programas de formación y espacios de colaboración que permitan a las empresas incorporar nuevas tecnologías sin comprometer la seguridad ni la confiabilidad de sus activos. El mensaje trasladado durante el API Summit 2026 deja claro que la inteligencia artificial representa una oportunidad significativa para el sector, siempre que su evolución permanezca respaldada por información de calidad y por el criterio de quienes conocen en profundidad el funcionamiento de las instalaciones industriales.
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Fuente: Inspenet.