La mayor planta de captura de carbono de Europa ha comenzado operaciones en las instalaciones de Yara Sluiskil, en Países Bajos, con capacidad para capturar hasta 800.000 toneladas de CO2 al año y enviarlas a Noruega para su almacenamiento permanente. La instalación de captura de carbono de Yara forma parte de una cadena industrial que integra la captura y licuefacción del CO2 con su transporte marítimo y posterior almacenamiento geológico bajo el lecho marino noruego.
La infraestructura podrá procesar hasta 800.000 toneladas de CO2 anuales generadas durante la producción de amoníaco, una vez capturado, el gas será licuado y almacenado temporalmente en las instalaciones neerlandesas antes de ser transportado hacia el Mar del Norte. Con este sistema, Yara busca reducir parte de las emisiones asociadas a su actividad industrial y, al mismo tiempo, evitar los costes de tributación del carbono correspondientes a esos volúmenes.
La mayor planta de captura de carbono de Europa conecta Países Bajos y Noruega
Posteriormente, el CO2 capturado en Yara Sluiskil será cargado en los buques de Northern Lights para su traslado hasta Øygarden, en la costa occidental de Noruega, desde allí, el carbono será conducido hacia una formación geológica situada aproximadamente 2.600 metros bajo el lecho marino, donde permanecerá almacenado de forma permanente.
Esta conexión establece una cadena transfronteriza que incluye la captura, licuefacción, transporte marítimo y almacenamiento permanente del CO2. De esta manera, una instalación industrial situada en Países Bajos puede utilizar infraestructura noruega para gestionar emisiones que, de otro modo, serían liberadas a la atmósfera. El proyecto contempla capturar y almacenar cerca de 12 millones de toneladas de CO2 durante un periodo de 15 años, siempre que se mantengan las condiciones necesarias para su operación.
Yara apuesta por la descarbonización de la producción de amoníaco
Por otra parte, la instalación tiene una importancia particular para Yara Sluiskil debido al volumen de su actividad en la fabricación de amoníaco y fertilizantes. La producción de amoníaco genera emisiones de dióxido de carbono que pueden separarse y capturarse durante el proceso industrial, la nueva infraestructura permite aprovechar esta característica para reducir la cantidad de CO2 liberada directamente a la atmósfera.
Este es un día importante para Yara y para la industria europea. La planta de captura de carbono en Sluiskil demuestra que la descarbonización industrial a gran escala es posible hoy en día.
Svein Tore Holsether
Holsether también resaltó el desafío que representa para Europa avanzar en la reducción de emisiones mientras mantiene su actividad industrial, los puestos de trabajo y sus principales cadenas de valor.
Una cadena europea para la captura y almacenamiento de carbono
Asimismo, la puesta en marcha conecta dos piezas esenciales de la captura y almacenamiento de carbono (CCS con las instalaciones industriales que generan y capturan el CO2 y la infraestructura encargada de transportarlo hasta depósitos geológicos permanentes. Northern Lights desempeña esta segunda función mediante sus buques y sus instalaciones en Noruega, su participación permite que la capacidad de almacenamiento geológico pueda ser utilizada por instalaciones industriales ubicadas fuera del país.
Juntos, demostramos que la captura, el transporte transfronterizo y el almacenamiento de CO2 son una solución viable para la industria europea.
Tim Heijn
La inauguración contó con representantes de los gobiernos involucrados y de la Unión Europea, entre ellos el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre, el primer ministro neerlandés Rob Jetten y el comisario europeo de Clima, Cero Emisiones Netas y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra.
Con su entrada en operación, la planta de Yara Sluiskil pone a prueba a escala industrial un modelo en el que el CO2 puede capturarse en un país, transportarse por vía marítima y almacenarse permanentemente en otro. El desempeño de esta cadena será relevante para determinar hasta qué punto este esquema puede extenderse a otras industrias europeas cuyas emisiones resultan difíciles de reducir.
Fuente: Offshore Energy
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