Las facturas eléctricas en Estados Unidos están aumentando por una razón que muchos consumidores desconocen; millones de hogares y empresas ya pagan por proyectos energéticos que todavía no han sido terminados. El mecanismo, conocido como Construction Work in Progress (CWIP), se ha expandido rápidamente en más de 40 estados mientras las compañías eléctricas aceleran inversiones para reforzar una red sometida a una creciente presión por la inteligencia artificial y los centros de datos.
¿Qué es CWIP?
Tradicionalmente, las empresas eléctricas debían construir una planta o línea de transmisión antes de trasladar sus costos a los clientes. Sin embargo, las políticas CWIP permiten recuperar esos gastos durante la etapa de construcción. De esta forma, los consumidores comienzan a pagar cargos adicionales en sus facturas incluso cuando la infraestructura todavía no genera electricidad ni presta servicio.
Los reguladores y las utilities defienden este modelo porque reduce los costos de financiamiento y evita incrementos bruscos en las tarifas una vez que los proyectos entren en operación. Sin embargo, organizaciones de consumidores y grupos industriales sostienen que el sistema traslada el riesgo financiero desde las compañías eléctricas hacia los contribuyentes.
La inteligencia artificial está disparando la demanda eléctrica
El crecimiento explosivo de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial está cambiando las previsiones energéticas de Estados Unidos. Después de años de crecimiento moderado en el consumo eléctrico, los operadores de red proyectan ahora aumentos superiores al 2 % anual hasta 2045. Este salto obliga a desarrollar nuevas plantas de generación, líneas de transmisión y sistemas de respaldo para evitar apagones.
Estados como Missouri, Arkansas, Kansas, Oklahoma y Carolina del Norte han aprobado recientemente nuevas disposiciones CWIP para acelerar inversiones energéticas vinculadas al auge tecnológico. Virginia representa uno de los casos más emblemáticos, siendo el estado que concentra la mayor densidad de centros de datos del mundo y enfrenta una fuerte presión sobre su infraestructura eléctrica.
Dominion Energy y NV Energy impulsan grandes inversiones
Dominion Energy ya ha recaudado cerca de 2.000 millones de dólares de sus clientes para financiar un parque eólico marino valorado en 11.500 millones, pese a que el proyecto todavía se encuentra en construcción. La compañía sostiene que el modelo permitirá ahorrar dinero a largo plazo gracias a menores costos financieros.
Actualmente, algunos usuarios pagan cargos mensuales que superan los 11 dólares relacionados con esta obra. En Nevada, NV Energy también aplica cargos CWIP para financiar líneas de transmisión de alta tensión previstas para entrar en servicio en 2028.
Los defensores del consumidor cuestionan estas proyecciones. Algunos análisis sostienen que los beneficios económicos podrían tardar más de cinco décadas en compensar los costos asumidos hoy por los usuarios.
El proyecto nuclear Vogtle intensificó el rechazo público
El proyecto nuclear Vogtle en Georgia se convirtió en el ejemplo más citado por quienes critican el sistema CWIP. Los reactores Vogtle 3 y 4 acumularon siete años de retrasos y terminaron costando más de 35.000 millones de dólares, muy por encima de los 14.000 millones presupuestados originalmente.
Mientras la construcción avanzaba, los hogares de Georgia pagaron aproximadamente 1.000 dólares cada uno en cargos asociados al financiamiento del proyecto. En noviembre, dos comisionados republicanos del servicio público estatal perdieron sus cargos en medio del descontento por los sobrecostos y las tarifas eléctricas.
Diversos analistas advierten que este caso podría convertirse en una referencia nacional mientras crece el debate sobre quién debe asumir el riesgo financiero de la transición energética estadounidense.
Las utilities viven un “superciclo” de inversión
Wall Street considera que las empresas eléctricas estadounidenses atraviesan uno de los mayores ciclos de inversión de su historia. El gasto proyectado del sector superará el billón de dólares en los próximos cinco años impulsado por:
- La expansión de los centros de datos.
- La modernización de la red eléctrica.
- El crecimiento de energías renovables.
- La electrificación industrial y del transporte.
- Nuevos proyectos nucleares y de transmisión.
Las utilities obtienen retornos regulados sobre estas inversiones que suelen ubicarse entre el 9 % y el 12 %, lo que convierte la expansión de infraestructura en una fuente clave de ganancias corporativas.
Mientras tanto, el debate continúa creciendo entre reguladores, empresas y consumidores sobre el equilibrio entre seguridad energética y asequibilidad eléctrica.
Fuente: Reuters