Precios del petróleo suben ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz

El Brent supera los 122 dólares mientras Ormuz mantiene bajo presión el suministro energético global.
Suben precios del petróleo

Los precios del petróleo volvieron a escalar con fuerza, impulsados por la falta de avances entre Estados Unidos e Irán y por el temor a que los flujos energéticos del Golfo Pérsico sigan restringidos durante más tiempo del previsto.

El mercado petrolero dejó atrás el optimismo de una reapertura rápida del Estrecho de Ormuz y ahora opera bajo un escenario más tenso: menor suministro disponible, inventarios bajo presión y una demanda que empieza a ceder, aunque todavía no lo suficiente para equilibrar el déficit.

Precios del petróleo superan los 122 dólares

De acuerdo con los datos del mercado, el Brent de ICE cotizó por encima de los 122 dólares por barril, su nivel más alto desde el inicio de la guerra con Irán. La referencia internacional del crudo se mantiene presionada por el fracaso de las conversaciones entre Washington y Teherán, además del rechazo estadounidense a la propuesta iraní para reabrir el paso marítimo.

Así, los operadores han comenzado a descontar una interrupción más prolongada en el Golfo Pérsico. La zona concentra rutas clave para el transporte de crudo y gas natural licuado, por lo que cualquier bloqueo en el Estrecho de Ormuz altera de inmediato las expectativas de suministro energético global.

La destrucción de demanda no compensa el déficit

Según estimaciones citadas por analistas de materias primas, el aumento del precio del crudo ya habría provocado una destrucción de demanda cercana a 1,6 millones de barriles diarios. Aunque la cifra es considerable, sigue por debajo de la magnitud del choque de oferta que enfrenta el mercado.

En este contexto, el ajuste puede volverse más agresivo. Si la interrupción persiste, las economías consumidoras dependerán cada vez menos de inventarios disponibles y el mercado necesitará una reducción adicional del consumo. Ese proceso suele llegar por una vía conocida: precios del petróleo más altos.

Además, la presión no se limita al barril Brent. El WTI también ha recibido soporte alcista, mientras los compradores internacionales buscan alternativas fuera del Golfo Pérsico para cubrir necesidades inmediatas de suministro.

Estados Unidos absorbe más demanda internacional

Los datos de la Administración de Información Energética muestran que los compradores han recurrido con mayor intensidad a Estados Unidos como fuente alternativa. Las exportaciones estadounidenses de crudo aumentaron en 1,64 millones de barriles diarios en una semana y alcanzaron 6,44 millones de barriles diarios, un máximo histórico.

A la vez, las exportaciones totales de petróleo y productos refinados llegaron a 14,18 millones de barriles diarios, completando cinco semanas consecutivas con volúmenes récord. Este movimiento ayuda a cubrir parte de la demanda externa, pero también estrecha el mercado interno estadounidense.

Por ello, los inventarios comerciales de crudo en Estados Unidos cayeron en 6,23 millones de barriles durante la semana. Al incluir las liberaciones de la reserva estratégica, la reducción total llegó a 13,36 millones de barriles, una señal clara de que el sistema está usando colchones de seguridad para amortiguar el impacto.

El gas europeo reacciona con más cautela

Mientras el petróleo descuenta un escenario de escasez persistente, el mercado europeo del gas ha reaccionado con más moderación. El TTF se mantiene por debajo de los 50 euros por megavatio hora, aunque los precios han subido en los últimos días por la inquietud sobre los envíos de GNL.

Así mismo, la baja demanda estacional ofrece cierto alivio a Europa. Sin embargo, si las interrupciones en el suministro se prolongan, el proceso de llenado de reservas antes del invierno de 2026/27 podría complicarse. Actualmente, las reservas de gas de la Unión Europea se ubican ligeramente por encima del 32% de su capacidad.

El mercado también observa la competencia con Asia, donde el JKM cotiza con prima frente al TTF. Esta diferencia puede atraer cargamentos de GNL hacia compradores asiáticos y limitar la capacidad europea para reponer inventarios con rapidez.

El mercado entra en una fase más defensiva

La crisis energética vinculada al conflicto entre Estados Unidos e Irán está obligando a los operadores a revisar sus supuestos. El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, la caída de inventarios y el crecimiento de las exportaciones estadounidenses muestran un mercado que intenta adaptarse sin una solución diplomática inmediata.

Por ahora, la señal dominante es clara: mientras no haya avances para restablecer los flujos del Golfo Pérsico, los precios del petróleo seguirán expuestos a nuevas subidas. El equilibrio dependerá de tres variables: duración de la interrupción, capacidad de suministro alternativo y velocidad con la que la demanda global reduzca consumo.

Fuente: ING

Foto: Shutterstock