Portugal mantiene alta pobreza energética pese al auge renovable

La AIE alerta que la pobreza energética sigue elevada en Portugal pese al crecimiento solar y eólico.
Torres eléctricas de alta tensión en Portugal

Portugal logró reducir sus emisiones y consolidar uno de los sistemas eléctricos más limpios de Europa. Sin embargo, la pobreza energética sigue por encima de la media de la Unión Europea y sectores como transporte, edificios e industria continúan frenando la transición climática del país.

Así lo revela la más reciente revisión de política energética de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), presentada en Lisboa, donde el organismo reconoce el rápido avance portugués en generación renovable, pero advierte que la segunda fase de la transición energética será mucho más compleja.

La paradoja energética de Portugal

Durante los últimos años, Portugal impulsó con fuerza la energía solar fotovoltaica, la eólica y la hidroeléctrica, por lo cual el país redujo sus emisiones de gases de efecto invernadero un 43% respecto a los niveles de 2005. Actualmente, el sistema eléctrico portugués figura entre los de menor intensidad de carbono dentro de los países miembros de la AIE.

Además, la elevada participación renovable permitió a Portugal y España reducir su exposición a la volatilidad del gas natural que afectó a otros mercados europeos. Mientras países como Alemania e Italia registraron fuertes aumentos en los precios eléctricos, el mercado ibérico mantuvo precios considerablemente más bajos.

El problema principal

Sin embargo, la AIE advirtió que el 82% de las emisiones energéticas restantes provienen de los edificios, la industria y el transporte, siendo este ultimo el principal problema. El petróleo todavía cubre el 92% del consumo energético del sector y genera el 54% de las emisiones relacionadas con energía en Portugal.

Aunque los vehículos eléctricos alcanzaron el 38% de las ventas de automóviles nuevos en 2025, apenas representan el 6% de la flota nacional. El informe explica que cerca del 80% de las compras de vehículos en Portugal corresponden a automóviles usados y actualmente existen pocos incentivos para la adquisición de vehículos eléctricos de segunda mano.

La AIE recomienda focalizar ayudas en hogares de bajos ingresos y conductores profesionales para acelerar la electrificación del parque automotor.

La caída del gas natural genera presión sobre la infraestructura

El informe también alerta sobre el desplome acelerado de la demanda de gas natural en Portugal. Según la AIE, el consumo cayó a niveles que el operador de la red esperaba alcanzar recién a mediados de la década de 2030. La rápida expansión de la energía solar y eólica desplazó a las centrales térmicas de gas mucho antes de lo previsto.

Aunque este descenso beneficia los objetivos climáticos, también crea riesgos financieros para la infraestructura gasista. Los costos fijos de mantenimiento continúan elevados mientras disminuye la base de usuarios conectados.

La agencia advirtió sobre posibles activos varados y futuros aumentos tarifarios si Portugal no desarrolla planes claros para el desmantelamiento progresivo de la red de gas.

Dificultades pera integrar energía limpia a la red eléctrica

El crecimiento acelerado de la generación distribuida también comenzó a presionar la infraestructura eléctrica portuguesa. La capacidad solar distribuida superó los 3,1 GW a comienzos de 2026, pero las redes de transmisión y distribución todavía presentan restricciones para nuevas conexiones.

La AIE señaló que los retrasos en planificación y modernización podrían limitar el despliegue renovable y ralentizar la electrificación de sectores clave. El informe también menciona el reciente apagón ibérico que afectó a España y Portugal, utilizado como ejemplo de la necesidad de mejorar coordinación, flexibilidad y resiliencia del sistema eléctrico regional.

La pobreza energética sigue afectando a los hogares

Uno de los puntos más críticos del informe es el costo de la electricidad para consumidores y empresas. La agencia explica que la factura eléctrica portuguesa incluye múltiples cargos regulatorios y subsidios históricos que encarecen la electricidad frente al gas natural.

Entre ellos figuran:

  • subsidios heredados
  • cargos de eficiencia
  • tarifas sociales
  • costos de convergencia territorial
  • tasas audiovisuales

Como consecuencia, muchos hogares continúan enfrentando pobreza energética pese al auge renovable. La agencia recomienda trasladar parte de esos costos al presupuesto estatal y reforzar programas de renovación energética de viviendas, eficiencia doméstica y acceso a tecnologías limpias.

La fase más difícil de la transición energética

Portugal mantiene el objetivo de reducir sus emisiones un 55% para 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2045, sin embargo, la AIE sostiene que el país ya agotó las medidas más sencillas de descarbonización asociadas a la sustitución de combustibles fósiles en generación eléctrica.

A partir de ahora, el éxito de la transición dependerá de su capacidad para electrificar transporte, modernizar edificios, transformar la industria y reducir la pobreza energética sin afectar la competitividad económica.

Fuente: Agencia Internacional de la Energía