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La colaboración entre la danesa Ørsted y la polaca PGE ha alcanzado un punto de ejecución física con el montaje de las bases para el proyecto Baltica 2. Este esfuerzo conjunto busca convertir la matriz energética de la región mediante la instalación de 1,5 GW de capacidad.
El inicio de la construcción del proyecto Baltica 2 en aguas polacas
Este despliegue técnico permitirá suministrar electricidad a más de dos millones de hogares polacos. Así mismo, la seguridad energética de la nación se ve fortalecida al reducir la dependencia de fuentes externas.
La labor del contratista Van Oord en esta fase apoya la campaña que contempla la fijación de 111 monopilotes de acero en el lecho marino. Dichas piezas tienen una longitud de cien metros y un peso que ronda las mil quinientas toneladas.
El uso de buques especializados como el Aeolus permite manejar estas dimensiones con precisión milimétrica. Por otra parte, el diseño de cada cimiento responde a condiciones geográficas específicas para asegurar una vida útil de tres décadas bajo el rigor del mar.
La logística se apoya en el puerto de Gdańsk, donde se gestiona el almacenamiento y el ensamblaje de los componentes de Siemens Gamesa. Los beneficios económicos se reflejan en la creación de empleo industrial y el desarrollo de una cadena de suministro local sólida.
Por último, la generación limpia, el contrato de diferencia a veinticinco años garantiza una estabilidad financiera frente a la inflación. Por todo ello, la transición hacia fuentes de cero emisiones parece tener un rumbo claro en el Mar Báltico.
Fuente y foto: Ørsted