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Integridad de activos: cómo la IA mejora la gestión industrial

  • Autor: Inspenet TV.

  • Fecha de publicación: 10 agosto 2026

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Durante API Summit 2026, Marko Verdes, Consultor de Integridad y Confiabilidad de Activos de Cenosco, explicó cómo la industria está cambiando su forma de gestionar la integridad de activos. La conversación se centró en el paso desde modelos de inspección estáticos hacia esquemas dinámicos que combinan datos operativos, sensores, análisis estadísticos e inteligencia artificial.

Este cambio responde a una necesidad clara: tomar decisiones más rápidas y mejor sustentadas sobre equipos críticos. Sin embargo, Verdes remarcó que la tecnología todavía debe trabajar junto al conocimiento técnico. Para el especialista, la IA puede orientar, resumir información y detectar patrones, pero la validación final sigue en manos de profesionales con experiencia.

Del RBI estático a una gestión dinámica del riesgo

En primer lugar, Verdes señaló que muchas organizaciones están migrando desde una inspección basada en riesgo estática hacia modelos de RBI dinámico. En un esquema tradicional, las evaluaciones se actualizan en momentos concretos y suelen depender de campañas de inspección periódicas. En cambio, un enfoque dinámico incorpora nueva información a medida que esta aparece.

Así, los datos de sensores, los cambios de proceso, los registros de corrosión y los resultados de inspecciones avanzadas pueden modificar la estrategia sobre un equipo. Esta capacidad permite ajustar frecuencias, prioridades y alcances de inspección según el riesgo real y el mecanismo de degradación observado.

Además, Cenosco trabaja con metodologías semicuantitativas y cuantitativas como API 581, la propuesta consiste en reunir estos métodos dentro de un mismo entorno para que cada empresa pueda aplicar el nivel de análisis que mejor encaje con sus activos, sus procesos y su madurez operativa.

La inteligencia artificial ya participa en las inspecciones

Por otra parte, la inteligencia artificial ya tiene usos concretos en la gestión de integridad de activos. Según Verdes, una de sus aplicaciones es resumir años de información de inspección. Esta función puede reducir el tiempo que un especialista dedica a revisar documentos, historiales y observaciones dispersas.

También puede ayudar a identificar posibles mecanismos de degradación a partir de los datos almacenados. De esta manera, el sistema ofrece una orientación inicial sobre los problemas que podrían afectar a un equipo y sobre los aspectos que merecen una revisión más profunda.

No obstante, Verdes describió esta etapa como temprana. Los modelos todavía pueden entregar datos incompletos o conclusiones que requieren contexto. Por ello, la IA funciona como un recurso de apoyo y no como una autoridad automática capaz de definir por sí misma una estrategia de inspección.

El criterio humano conserva la decisión final

En este punto aparece una de las ideas centrales de la entrevista, para Verdes, la IA no reemplazará al profesional. Sin embargo, una persona que sepa utilizarla tendrá una ventaja frente a quien decida ignorarla.

La inteligencia artificial no reemplazará al ser humano, pero la persona que utilice IA será mucho mejor que aquella que no la use.

Afirmó Marko Verdes.

La diferencia estará en la capacidad de hacer mejores preguntas, revisar los resultados y detectar errores. Un ingeniero puede usar la IA para acelerar una búsqueda o comparar historiales, pero debe comprobar si la respuesta coincide con las condiciones reales del activo.

Así mismo, cada recomendación debe ser cuestionada antes de convertirse en una acción, la integridad de activos implica decisiones que afectan seguridad, continuidad operativa y costos. Por ese motivo, una sugerencia generada por un modelo necesita pasar por criterios técnicos, procedimientos internos y responsabilidades claramente definidas.

La tecnología aporta velocidad, el profesional aporta contexto, experiencia y juicio.

Romper los silos para tomar mejores decisiones

Verdes destacó otro problema extendido en la industria: la información aislada entre departamentos, un área puede tener datos de corrosión mientras otra conserva los registros de proceso. Mantenimiento puede trabajar con un sistema diferente al utilizado por inspección y los equipos de proyectos pueden organizar la documentación con otra lógica.

Cuando estos grupos no comparten información, la estrategia pierde precisión, una disciplina puede actuar sin conocer un cambio relevante registrado por otra. También pueden repetirse tareas o mantenerse planes que ya no responden al estado real del equipo.

Las empresas con mejores resultados suelen contar con procesos sólidos que definen quién hace cada tarea, cuándo debe hacerla y qué información necesita compartir. Además, evitan que cada grupo trabaje dentro de su propio espacio sin conexión con el resto.

Por ello, romper los silos es una condición básica para una gestión más confiable. La calidad de la decisión depende tanto del análisis técnico como de la capacidad para reunir datos completos.

Marko Verdes durante una entrevista sobre integridad de activos en API Summit 2026.
Marko Verdes conversa con Inspenet sobre inteligencia artificial, RBI dinámico e integración de datos en la gestión de activos. Fuente: Inspenet.

IMS reúne información de distintas disciplinas

En ese contexto, la plataforma IMS de Cenosco busca centralizar información procedente de varias fuentes. El sistema puede gestionar equipos estáticos, activos rotativos, elementos eléctricos, instrumentos, estructuras civiles y otros tipos de equipos industriales.

Dentro de una misma vista, el usuario puede consultar calendarios, análisis RBI, datos de corrosión, especificaciones de componentes y antecedentes del equipo. Esta organización reduce la necesidad de abrir múltiples pantallas o buscar información en carpetas separadas.

Además, la plataforma mantiene una trazabilidad de las acciones, el equipo puede saber quién realizó un cambio, qué dato fue modificado y cuándo ocurrió. Este registro ayuda a conservar el control sobre la información y facilita revisiones internas.

La gestión de permisos también cumple una función importante. Varias disciplinas pueden trabajar sobre un mismo activo sin alterar campos que pertenecen a otra especialidad. Así, un profesional de equipos a presión puede consultar la información necesaria sin modificar datos administrados por ingeniería civil o procesos.

Una experiencia simple sobre una base compleja

Aunque el sistema debe ser fácil de usar, su estructura interna es compleja, Verdes explicó que la plataforma recibe información desde diferentes aplicaciones y debe convertirla en datos comprensibles para el usuario.

Este reto aumenta cuando un mismo equipo tiene nombres distintos en cada sistema, el identificador utilizado en SAP puede no coincidir con el nombre del historiador de procesos o con la referencia incluida en documentos de proyecto. Sin una relación clara entre esos registros, la información puede quedar fragmentada.

Por tanto, una buena interfaz no consiste únicamente en mostrar pantallas limpias, también debe traducir datos, reconocer equivalencias y presentar una visión coherente del activo. El usuario necesita simplicidad mientras la plataforma resuelve la complejidad en segundo plano.

Las integraciones marcarán los próximos años

De cara al futuro, Verdes considera que las interfaces serán una de las áreas con mayor necesidad de desarrollo. La gestión de integridad de activos requiere conexiones con sistemas SAP, plataformas CMMS, historiadores de datos, repositorios documentales y herramientas empleadas en proyectos o paradas de planta.

Cada fuente contiene una parte de la historia del equipo. El objetivo es reunir esas piezas para crear una fuente única de información que sirva a inspección, mantenimiento, confiabilidad y operaciones.

Sin embargo, conectar sistemas no basta. Las integraciones deben reconocer formatos distintos, resolver nombres inconsistentes y mantener actualizados los datos. También deben evitar duplicidades y permitir que los usuarios entiendan de dónde proviene cada registro.

En consecuencia, los sistemas serán más sencillos para quien los utiliza y más sofisticados por dentro. Esa combinación será clave para ofrecer información útil sin aumentar la carga de trabajo de los equipos técnicos.

Datos conectados y especialistas mejor preparados

Finalmente, la visión planteada por Verdes refleja el enfoque de Cenosco y combina tres elementos: RBI dinámico, integración de datos y participación humana. La IA ya puede agilizar tareas y apoyar el análisis, pero su valor depende de la calidad de la información y de la experiencia de quien interpreta sus resultados.

Las empresas que definan procesos claros, compartan datos y mantengan sus estrategias actualizadas estarán mejor preparadas para gestionar equipos críticos. También podrán aprovechar la tecnología sin perder el control sobre decisiones que exigen responsabilidad técnica.

La integridad de activos avanza hacia un modelo más conectado. En ese escenario, la ventaja no estará en sustituir al especialista, sino en darle mejores herramientas para decidir con mayor rapidez, contexto y precisión.

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Fuente: Inspenet.