La corrosión representa uno de los mayores desafíos para las industrias que dependen de activos metálicos críticos. Sectores como petróleo y gas, minería, generación eléctrica y nuevas energías enfrentan constantemente el reto de preservar la integridad de sus instalaciones mientras optimizan costos operativos y garantizan la seguridad operacional.
Durante el webinar organizado por Inspenet, el ingeniero Gustavo Romero, especialista en integridad y corrosión con más de 18 años de experiencia en la industria energética, explicó cómo los sistemas de gestión de corrosión se han convertido en herramientas fundamentales para maximizar la confiabilidad de los activos industriales y extender su vida útil.
La corrosión no siempre debe interpretarse como un fenómeno completamente negativo. Existen aplicaciones donde la formación de películas pasivas actúa como una barrera protectora natural que prolonga la vida útil de las estructuras metálicas.
Ejemplos emblemáticos como la Estatua de la Libertad o estructuras fabricadas con acero patinable demuestran cómo ciertos procesos de oxidación pueden contribuir incluso a la protección superficial del material. Sin embargo, en industrias críticas como la biomédica, alimentaria o energética, la corrosión sí representa un riesgo significativo que debe ser controlado rigurosamente.
En este contexto, la gestión de corrosión permite:
Uno de los datos más relevantes presentados durante el webinar corresponde a los estudios desarrollados por AMPP (antes NACE), donde se estima que la corrosión representa aproximadamente el 3.4 % del Producto Interno Bruto mundial.
Además, estudios recientes realizados en Canadá demostraron que, aunque la industria ha avanzado en la implementación de mejores prácticas, aún existen importantes oportunidades de mejora en áreas como:
Estos hallazgos evidencian la necesidad de fortalecer los sistemas de gestión desde una perspectiva estratégica y corporativa.
Uno de los conceptos más importantes abordados por Gustavo Romero fue que la gestión de corrosión no inicia cuando el activo entra en operación, sino desde la etapa de diseño.
Durante las fases iniciales del proyecto se toman decisiones críticas relacionadas con:
Todas estas decisiones impactarán directamente el comportamiento futuro del activo y sus costos operativos.

La primera etapa consiste en evaluar la situación actual del activo y determinar:
El diagnóstico permite identificar las brechas y definir un sistema adaptado a las necesidades reales de cada organización.
En esta etapa se construyen:
Romero enfatizó que no existe una fórmula universal, cada sistema debe diseñarse “a la medida” según el tipo de activo, industria y nivel de riesgo.
La implementación implica integrar el sistema dentro de la operación diaria, asegurando:
Finalmente, los sistemas deben ser auditados periódicamente para evaluar:
La mejora continua es esencial para garantizar la sostenibilidad del sistema en el tiempo.
Según Romero, el “corazón” de cualquier sistema de gestión de corrosión es la evaluación de riesgo.
A través del análisis de probabilidad y consecuencias, las organizaciones pueden:
La evaluación de riesgo también permite visualizar el avance de las estrategias mediante matrices que muestran cómo los riesgos evolucionan desde niveles críticos hasta condiciones controladas.
Uno de los mayores retos actuales es el manejo masivo de datos industriales.
Hoy los activos generan enormes cantidades de información provenientes de:
Esto obliga a las organizaciones a implementar plataformas digitales y herramientas analíticas capaces de transformar datos en información útil para la toma de decisiones.
No obstante, Romero aclaró que el software no sustituye la experiencia técnica, sino que actúa como una herramienta de apoyo para la gestión de información y análisis predictivo.
Actualmente, muchos activos industriales operan más allá de su vida útil original de diseño.
Este proceso conocido como Asset Life Extension requiere:
Romero destacó que la extensión de vida útil no solo tiene beneficios económicos, sino también ambientales, ya que permite reutilizar infraestructura existente y reducir la generación de residuos industriales.
Otro de los grandes desafíos identificados por AMPP es el envejecimiento de la fuerza laboral especializada.
Según datos mencionados en el webinar:
Esto hace indispensable desarrollar programas de:
La nueva generación de profesionales deberá combinar experiencia técnica con habilidades digitales para enfrentar los retos de la cuarta revolución industrial.
Aunque muchas prácticas nacieron en el sector petróleo y gas, los sistemas de gestión de corrosión hoy son aplicables a múltiples industrias, incluyendo:
Cada industria posee mecanismos de daño particulares, por lo que el sistema debe adaptarse a las condiciones específicas de operación y riesgo.
La gestión de corrosión se ha convertido en un elemento estratégico para garantizar la sostenibilidad operacional de los activos industriales.
Más allá de controlar un fenómeno electroquímico, los sistemas de gestión permiten integrar personas, procesos, tecnología y análisis de riesgo para optimizar recursos, reducir fallas y extender la vida útil de las instalaciones.
Tal como destacó Gustavo Romero durante el webinar de Inspenet, el éxito de estos sistemas depende de desarrollar estrategias personalizadas, alineadas con las necesidades reales de cada organización y respaldadas por una cultura corporativa orientada a la integridad y la mejora continua.