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¿Por qué los precios del petróleo no se dispararon durante la guerra entre EE. UU. e Irán?

La menor demanda china y el aumento de la oferta evitaron una escalada extrema del crudo Brent.
Los precios del petróleo resisten la guerra EE. UU.-Irán

Las previsiones más pesimistas apuntaban a un Brent de hasta 200 dólares por barril, pero la menor demanda china y el aumento de la oferta limitaron la escalada.

Cuando Estados Unidos e Israel iniciaron sus ataques contra Irán a finales de febrero, el mercado petrolero se preparó para una de las mayores interrupciones de suministro de las últimas décadas. Cerca de una quinta parte del petróleo mundial circula habitualmente por el estrecho de Ormuz y un cierre prolongado de esa ruta amenazaba con retirar millones de barriles del mercado.

Sin embargo, los precios del petróleo no alcanzaron los niveles extremos proyectados por algunos analistas. Los futuros del crudo Brent subieron hasta unos 126 dólares por barril, por debajo del récord histórico de 147 dólares registrado en 2008. Entre el inicio del conflicto y el 11 de junio, el promedio se situó alrededor de 101 dólares.

A principios de julio, la cotización llegó incluso a regresar de forma temporal a la zona de 70 dólares por barril. La evolución sorprendió por la magnitud del conflicto y por la relevancia estratégica del estrecho de Ormuz para el comercio energético mundial.

China redujo su demanda de crudo

En primer lugar, China desempeñó un papel decisivo. El mayor importador de petróleo del mundo redujo sus compras de crudo en junio hasta el nivel más bajo en casi una década.

La caída respondió a un menor consumo interno, recortes en la actividad petroquímica y restricciones a las exportaciones de combustibles. Así mismo, el mayor uso de taxis eléctricos y otras formas de movilidad redujo parte de la demanda de derivados del petróleo.

Esta contracción limitó la presión compradora en el mercado internacional. En condiciones normales, una interrupción relevante en Oriente Medio habría provocado una competencia más intensa por los cargamentos disponibles. En esta ocasión, la debilidad de la demanda asiática compensó parte del riesgo de suministro.

Estados Unidos elevó su producción de petróleo

Por otra parte, Estados Unidos aumentó su producción hasta un récord de 13,93 millones de barriles diarios en abril. Este volumen reforzó la disponibilidad de crudo fuera de Oriente Medio y redujo la dependencia de los barriles transportados por Ormuz.

Washington también liberó petróleo de su Reserva Estratégica como parte de una descarga coordinada de 400 millones de barriles promovida por la Agencia Internacional de la Energía.

La operación permitió colocar crudo adicional en el mercado durante los momentos de mayor tensión. De este modo, las refinerías contaron con una fuente alternativa mientras persistían las dudas sobre los envíos procedentes del Golfo Pérsico.

Las expectativas cambiaron con rapidez

Además, las señales políticas procedentes de Washington influyeron en las posiciones de los operadores. Los anuncios sobre posibles acuerdos, pausas en los ataques y reanudación de los flujos por Ormuz provocaron movimientos bruscos en los futuros del Brent.

Muchos fondos redujeron sus apuestas alcistas ante la posibilidad de una desescalada repentina. Esta cautela disminuyó la liquidez y evitó una acumulación sostenida de posiciones especulativas.

El mercado también mostró cierta fatiga frente a los titulares relacionados con el conflicto. Después de varios meses de ataques, treguas parciales y amenazas sobre el transporte marítimo, cada nuevo anuncio tuvo un efecto menor sobre la cotización.

Arabia Saudí utilizó una ruta alternativa

Mientras tanto, Arabia Saudí incrementó sus exportaciones desde el puerto de Yanbu, situado en el mar Rojo. Esta terminal permite enviar petróleo sin atravesar el estrecho de Ormuz.

El aumento de los cargamentos por Yanbu compensó parte de los barriles perdidos en el Golfo. Aunque el estrecho siguió siendo una ruta crítica, la infraestructura saudí ofreció una vía alternativa para abastecer a los compradores internacionales.

Los envíos por Ormuz también se reanudaron durante algunos periodos de junio. Esa recuperación temporal redujo el temor a una escasez inmediata, aunque el tránsito volvió a disminuir cuando se intensificaron los combates en julio.

La oferta física siguió siendo abundante

Finalmente, los operadores continuaron encontrando suficiente petróleo físico en el mercado. La disponibilidad de cargamentos limitó el impacto de las interrupciones y evitó que la prima geopolítica se mantuviera en niveles extremos.

Los diferenciales de algunos crudos europeos reflejaron este cambio. El Forties del mar del Norte, uno de los grados utilizados para calcular la referencia Brent, pasó de cotizar con una prima récord en abril a ofrecerse con descuento.

Este comportamiento indica que el mercado inmediato no sufría una escasez tan severa como sugerían las previsiones iniciales. Aunque el conflicto mantuvo elevada la volatilidad, la combinación de menor demanda, producción récord y rutas alternativas sostuvo el suministro.

El riesgo de otra subida permanece

Pese a la moderación, el equilibrio sigue siendo frágil. Una interrupción más prolongada del estrecho de Ormuz, una caída de la producción estadounidense o una recuperación acelerada de la demanda china podrían impulsar nuevamente los precios del petróleo.

Por ahora, la oferta disponible ha sido suficiente para contener el impacto de cinco meses de guerra. El mercado ha demostrado que la geopolítica puede elevar la cotización con rapidez, pero también que la producción, las reservas y la demanda siguen marcando el límite de esa subida.

Fuente: Reuters

Foto: Shutterstock

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