SAFFiRE Renewables, filial de Conestoga Energy, ha seleccionado a la empresa tecnológica ANDRITZ para suministrar los equipos de refinación que permitirán operar su nueva planta piloto de etanol celulósico en Liberal, Kansas. El proyecto está previsto que inicie para el primer trimestre de 2027 y es un paso relevante en el avance hacia la producción de combustibles con bajas emisiones de carbono a partir de residuos agrícolas como el rastrojo de maíz.
Desarrollo del proyecto
El suministro de ANDRITZ incluye dos refinadoras de última generación, un refinador de disco único de alta consistencia y un refinador CompaDis™ CDI de baja consistencia. Ambas máquinas tendrán una capacidad de procesamiento de 10 toneladas por día, desempeñando un papel esencial en el pretratamiento mecánico de la biomasa antes de su conversión en etanol.
Al apoyar a SAFFiRE en el desarrollo de la producción de combustibles sostenibles, contribuimos a acelerar la transición hacia un transporte con bajas emisiones de carbono. Nuestras soluciones de refinación proporcionan una base sólida para el aprovechamiento de residuos agrícolas y la producción a gran escala de combustibles de última generación.
Jacob Hyland, director de Ventas y Aplicaciones de Fibra en ANDRITZ.
Etanol con ultrabajas emisiones
La planta demostrativa utilizará tecnología de pretratamiento DMR (desacetilación y refinación mecánica), desarrollada para transformar residuos vegetales en etanol celulósico. Este combustible no solo puede integrarse en los mercados existentes, sino también convertirse en SAF (combustible sostenible para aviación), biomateriales o productos bioquímicos.
Marykate O’Brien, directora de tecnología de SAFFiRE, explicó que la meta es aprovechar materias primas locales y sostenibles para producir etanol con un ciclo de vida que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero en más del 100 %, comparado con la gasolina o el combustible para aviación tradicional.
Empresas con trayectoria en biocombustibles
Conestoga Energy, empresa matriz de SAFFiRE, tiene una producción anual de más de 175 millones de galones de etanol y una amplia experiencia en captura y secuestro de CO₂. Con sede en Kansas, está comprometida con el desarrollo de bioenergía a partir de cultivos como maíz y sorgo, así como biocombustibles celulósicos bajo el Estándar de Combustibles Renovables de EE.UU.
Por su parte, ANDRITZ, con sede en Austria, cuenta con más de 170 años de experiencia industrial y opera en más de 80 países. Su división de pulpa y papel ofrece soluciones tecnológicas que integran automatización, sostenibilidad y digitalización para industrias globales.
Aplicaciones en sectores difíciles de descarbonizar
El etanol celulósico producido podría ser clave para descarbonizar sectores como el transporte pesado, marítimo, ferroviario y aéreo, todos considerados entre los más difíciles de adaptar a energías limpias. La iniciativa no solo posiciona a SAFFiRE y ANDRITZ en la vanguardia tecnológica, sino que también refleja una estrategia industrial alineada con los objetivos climáticos globales.
Fuente y foto: ANDRITZ