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Integridad de tuberías: gestión de riesgos y corrosión

  • Autor: Inspenet TV.

  • Fecha de publicación: 29 noviembre 2022

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La integridad de tuberías depende de la capacidad de los operadores para identificar, evaluar y controlar los riesgos que pueden comprometer una línea durante su vida en servicio. Corrosión, condiciones ambientales, daños ocasionados por terceros y características operativas forman parte de las amenazas que deben analizarse antes de establecer cualquier estrategia de mantenimiento.

La gestión de riesgos protege la integridad de tuberías

El punto de partida de un programa de integridad de tuberías es identificar los riesgos asociados con cada sistema. Entre los principales se encuentran la corrosión externa, la corrosión interna, las condiciones ambientales del terreno y los posibles daños causados por terceros.

No todas las amenazas presentan la misma criticidad. Por ello, la evaluación debe permitir establecer un ranking que ayude al operador a determinar dónde concentrar los recursos y cuáles controles implementar primero.

Si la corrosión externa representa el riesgo dominante, por ejemplo, las acciones pueden incluir recubrimientos, protección catódica y control de interferencias de corriente alterna. La prioridad debe responder a las condiciones particulares de cada instalación.

Corrosión interna y externa requieren controles específicos

La gestión de la integridad de tuberías exige comprender que cada mecanismo de deterioro necesita una respuesta diferente. En el caso de la corrosión interna, pueden emplearse inhibidores y programas de inyección química definidos según las características del fluido y el mecanismo de corrosión que se busca controlar.

También deben considerarse los sólidos transportados por los fluidos y su potencial efecto erosivo. Esto obliga a evaluar las condiciones internas de operación como parte del programa general de integridad de tuberías.

Para la corrosión externa, el recubrimiento constituye una primera barrera en las tuberías enterradas. Sin embargo, los recubrimientos no son perfectos ni permanentes: pueden degradarse durante el servicio y perder capacidad de protección.

Protección catódica como barrera contra la corrosión

La protección catódica complementa los sistemas de recubrimiento y constituye una herramienta fundamental para controlar la corrosión externa. Su efectividad comienza con un diseño adecuado a las condiciones particulares de la línea.

Antes de implementar la protección catódica, deben analizarse parámetros capaces de afectar su desempeño. Entre ellos se encuentran tuberías próximas, otras instalaciones presentes en el derecho de vía y líneas eléctricas de alta tensión.

Un diseño apropiado debe considerar estas posibles interferencias desde el inicio. De esta manera, la protección catódica puede contribuir de forma efectiva al programa de integridad de tuberías y reducir amenazas asociadas con estructuras enterradas.

Integridad de tuberías afectada por corrosión en estructura de acero reforzado.
La corrosión puede deteriorar progresivamente los componentes metálicos. Fuente: Shutterstock.

Inspección y calibración sostienen la confiabilidad

Diseñar e instalar un sistema no es suficiente. La integridad de tuberías también depende del monitoreo, mantenimiento y verificación periódica de los controles implementados.

El inspector debe contar con las competencias necesarias para reconocer anomalías y orientar las acciones correctivas. Los instrumentos utilizados también requieren programas de calibración y mantenimiento capaces de asegurar mediciones confiables.

En sistemas de protección catódica, esta información permite diagnosticar si el control está funcionando adecuadamente o necesita mejoras y actualizaciones. La tecnología utilizada debe estar acompañada por procedimientos apropiados y personal capacitado.

El factor humano completa la gestión de integridad

Un programa de integridad de tuberías combina evaluación de riesgos, controles técnicos y seguimiento continuo. La infraestructura puede disponer de recubrimientos, sistemas de monitoreo e instrumentos avanzados, pero su desempeño depende también de quienes los diseñan, inspeccionan y mantienen.

La experiencia compartida por Jorge Vázquez destaca así un principio esencial: controlar la corrosión requiere una estrategia integral durante todo el ciclo operativo. Priorizar amenazas, implementar medidas apropiadas y mantenerlas en condiciones confiables permite fortalecer la gestión de los sistemas de tuberías en servicio.