Los incidentes de amarre son frecuentes y graves. Las Mooring Equipment Guidelines (MEG4) de OCIMF señalan que, entre 2007 y 2016, la Marine Accident Investigation Branch del Reino Unido registró 37 reportes de fallas de cabos de amarre. En los cinco años hasta 2021, el International Group of P&I Clubs registró 858 lesiones y 31 fallecimientos durante operaciones de amarre. El regulador australiano (AMSA) recibió 227 reportes relacionados con el amarre entre 2010 y 2014; el 22% provocó lesiones y el 62% involucró factores de diseño/equipo.
Los factores humanos aparecen en casi todos los eventos. Los errores surgen de la interacción entre las personas, las condiciones y los sistemas. Abordar esas interacciones reduce incidentes y mejora la confiabilidad.
Entre las ideas equivocadas más comunes están:
- “La capacitación lo soluciona.” La capacitación importa, pero es un control de orden inferior y no compensa un mal diseño del layout, controles difíciles de usar o cargas no visibles.
- “La fatiga es la causa raíz.” La fatiga contribuye, pero muchos errores se originan en el diseño, el equipo o las exigencias de la tarea que hacen probable el fallo.
- “Escriba otro procedimiento.” Los procedimientos ayudan, pero la prioridad es eliminar o diseñar barreras de ingeniería contra los peligros; los controles administrativos vienen después.
Las personas cometerán errores. Los sistemas de amarre deben diseñarse como si el error fuera normal, no raro.
Principios de factores humanos
Los principios de factores humanos de OCIMF son directos: las personas cometerán errores; sus acciones suelen tener sentido para ellas en ese momento; los errores surgen de condiciones y sistemas; quienes hacen el trabajo saben más sobre él; el diseño puede reducir los errores; y el liderazgo moldea las condiciones y cómo aprendemos del fallo.
MEG4 convierte estas ideas en práctica de diseño. Pide a los diseñadores que analicen las tareas críticas para la seguridad y apliquen un diseño centrado en las personas (HCD), y que no añadan procedimientos al final. Esto implica usar análisis de tareas y análisis de confiabilidad humana para identificar trampas de error y factores que influyen en el desempeño antes de cortar acero.
La jerarquía de controles
La prevención supera a la protección. La jerarquía de controles define el orden de prioridad de las barreras: eliminar (remover físicamente el peligro), sustituir (reemplazar el peligro), ingeniería/aislamiento (separar a las personas del peligro), organizativo (cambiar la forma de trabajar) y, por último, proteger al trabajador con EPP. Los controles en la parte superior deben priorizarse.
Esto es un cambio de paradigma. Según datos de AMSA, en el pasado, tras lesiones por amarre, solo el 3% de las acciones correctivas eliminaron el peligro y el 10% utilizó controles de ingeniería. El 87% fueron medidas administrativas/EPP, las menos eficaces.
Ejemplos de implementación de la guía de seguridad para sistemas de amarre
Eliminación
- Considere métodos de amarre alternativos que eliminen los cabos (y su riesgo de “latigazo” o retroceso) por completo. Incluso cuando no sea posible la eliminación total, elimine tareas que obliguen al personal a entrar en zonas de alto riesgo.
Sustitución
- Use cabos de amarre de retroceso reducido. Sustituya los cabos HMSF convencionales por construcciones con riesgo de retroceso reducido, diseñadas para fallar de forma incremental y disipar energía. Esto reduce la energía liberada si un cabo se parte y aumenta el tiempo de advertencia.
- Prefiera cabrestantes de tambor dividido frente a tambores no divididos. Los tambores divididos mantienen una sola capa en la parte en tensión, conservan un rendimiento de freno más consistente y evitan daños por “incrustación” del cabo, reduciendo intervenciones propensas al error.
- Actualice las guía-cabos según la operación. En zonas con gran rango de marea o en operaciones STS, sustituya guía-rodillos abiertos por guía-cabos cerrados/cerrados con rodillos/universales para evitar que el cabo salte fuera. Asegure que la geometría se ajuste a los ángulos de línea esperados.
- Sea prudente con los “tails” elásticos. Las combinaciones de acero/HMSF con colas sintéticas añaden elongación, aumentan la energía almacenada y agravan la severidad del retroceso. Cuando el diseño lo permita, migre hacia configuraciones que gestionen la energía mediante el deslizamiento controlado del freno y la geometría, en vez de añadir elasticidad en la cola.
- Evite cabos encamisados salvo necesidad. Las “camisas” protegen las fibras, pero dificultan la inspección y el empalme a bordo; si debe usarlas, compleméntelas con un régimen documentado de inspección y pruebas para mantener la confianza en la vida útil.
Aislamiento e ingeniería
- Diseñe para eliminar la exposición al retroceso. No confíe en zonas pintadas de “snap-back”; MEG4 advierte que generan una falsa sensación de seguridad. Trate toda la cubierta de amarre como área de riesgo elevado y controle el acceso con barreras y señalización.
- Logre “direct leads” del cabrestante a la guía-cabos; minimice cruces de líneas sobrecubierta; evite cambios bruscos de dirección y rodillos de pedestal. Estos pasos reducen la pérdida de resistencia por flexión y trayectorias de retroceso impredecibles.
- Operación y monitoreo remotos. Ubique los controles lejos de las zonas de peligro; añada CCTV y puestos de supervisión protegidos o elevados. Integre monitoreo de carga/tensión en los cabos para que las tripulaciones puedan fijar y mantener tensiones seguras durante el atraque y la estadía.
- Diseñe para la visibilidad. Los operadores deben ver con claridad el cabrestante, los indicadores, el personal, el costado del buque y a los señalistas, de día y de noche, sin linternas.
- Dotación y comunicaciones adecuadas. Las operaciones complejas con múltiples cabrestantes requieren personal suficiente y comunicaciones robustas; las suposiciones de diseño sobre el tamaño de la dotación deben documentarse y validarse.
Medidas organizacionales
- Use permisos, procedimientos, capacitación y separe las áreas de amarre de las circulaciones generales. Todo esto importa, pero no sustituye a la eliminación y a la ingeniería.
Qué deben considerar los diseñadores
- Comience con diseño centrado en las personas. Planifique para el “trabajo tal como se realiza”, no “tal como se imagina”. Involucre a los equipos ejecutores desde temprano para revelar trampas de error y limitaciones prácticas.
- Priorice eliminación e ingeniería. Elimine la necesidad de que las personas estén en trayectorias de retroceso. Si no es posible, aísle mediante operación remota, barreras y posiciones protegidas.
- Diseñe para visibilidad, conciencia situacional y conocimiento de la carga. Campos visuales despejados, comunicaciones confiables, buena iluminación y monitoreo en tiempo real de la tensión reducen la conjetura y la prisa.
- Dé forma al layout para reducir el error. Favorezca los conductos directos; minimice cruces en cubierta; evite curvaturas cerradas y uso excesivo de rodillos; proteja las guía-cabos; especifique radios de curvatura adecuados.
- Defina las personas y el plan. Establezca el número esperado de operadores y sus roles. Documente las suposiciones y asegure que los planes de gestión puedan ejecutarse con la dotación disponible.
- Evite el “teatro de la seguridad”. No pinte zonas fijas “snap-back”; gestione toda la cubierta como área de riesgo elevado con acceso controlado.
- Diseñe para el aprendizaje y la resiliencia. Implemente retroalimentación para que la experiencia de inspecciones, incidentes y revisiones de tareas críticas mejore el diseño y la práctica en las instalaciones similares
Conclusión
El amarre es una actividad de alto riesgo. El histórico de incidentes y accidentes de la última década demuestra que confiar solo en un desempeño humano perfecto no es un plan viable. El diseño debe asumir que los errores ocurrirán y hacer que sea difícil provocarlos, fácil detectarlos y fácil recuperarse de ellos.
Los diseñadores y gestores deben seguir la jerarquía de controles: eliminar peligros cuando sea posible; sustituir y aislar cuando no; aplicar ingeniería robusta; y solo entonces apoyarse en procedimientos, capacitación y EPP.
Las personas cometerán errores. Los sistemas de amarre bien concebidos están diseñados para evitar que esos errores se conviertan en incidentes.
Este artículo fue desarrollado por el especialista Filipe Santana y publicado como parte de la sexta edición de la revista Inspenet Brief Septiembre 2025, dedicada a contenidos técnicos del sector energético e industrial.