Amiblu ha finalizado la entrega de 20 kilómetros de tuberías PRFV destinadas al Canal Segarra Garrigues, el mayor proyecto de infraestructura de regadío desarrollado en Cataluña. Esta actuación se suma a los más de 60 kilómetros suministrados por la empresa desde su planta en Camarles (Tarragona) durante los últimos dos años.
La conducción instalada, con diámetros comprendidos entre DN400 y DN700, abastece los sectores de los municipios de Arbeca y Borges Blanques, situados en la comarca de Les Garrigues. Las obras están siendo ejecutadas por las constructoras Sorigué, Aquambiente, FCC, Calaf Constructora y Romero Polo.
El Canal Segarra Garrigues tiene como objetivo principal transformar más de 70.000 hectáreas de cultivos de secano en superficies de regadío en la provincia de Lleida, además de modernizar infraestructuras existentes. La ejecución del proyecto, con un presupuesto global de 1.071 millones de euros, está a cargo de Aigües del Segarra Garrigues, S.A., entidad responsable también de la operación y el mantenimiento de la red.
La inversión implica una transformación estructural del sistema agrícola y también se proyecta como una herramienta para mejorar la eficiencia hídrica y garantizar el desarrollo rural sostenible.
Las tuberías de PRFV fabricadas por Amiblu han demostrado ser una alternativa eficiente y sostenible frente a los materiales tradicionales. Su ligereza, facilidad de instalación y resistencia a la corrosión reducen los costes de mantenimiento, al tiempo que permiten un ahorro energético de hasta el 30%. Además, su huella de carbono es tres veces menor que la del hormigón o el acero, lo que contribuye a mejorar el desempeño ambiental de este tipo de infraestructuras.
El excelente comportamiento hidráulico del PRFV resulta especialmente adecuado para grandes redes de distribución como la del Canal Segarra Garrigues, donde el rendimiento operativo es esencial para maximizar el aprovechamiento del agua en contextos agrícolas.
Amiblu consolida con esta entrega su rol como proveedor estratégico de soluciones para regadío en el ámbito nacional, desde su planta de producción en Tarragona, la empresa suministra anualmente más de 250 km de tuberías para distintos proyectos hidráulicos. En los últimos años, ha estado presente en obras importantes como el Canal del Flumen en Huesca, el Sifón del Bronco en Cáceres, y el Canal de la Margen Izquierda del Porma en León.
La participación en el Canal Segarra Garrigues reafirma su compromiso con el desarrollo de redes hidráulicas que impulsen la sostenibilidad agrícola, optimicen el uso del agua y refuercen la resiliencia del campo español frente a desafíos climáticos.

QatarEnergy y EGAS firmaron un acuerdo para enviar hasta 24 cargamentos de gas natural licuado (GNL) a Egipto durante el verano de 2026. El memorando también abre la puerta a futuras negociaciones para suministros adicionales y de largo plazo, consolidando una relación que ya venía creciendo en los últimos años. La firma tuvo lugar en Doha con la participación de altos funcionarios de ambos países.
Este acuerdo busca garantizar que Egipto cuente con el gas necesario para cubrir su demanda energética en temporada alta, cuando el consumo interno se dispara. Qatar, uno de los mayores exportadores de GNL del mundo, refuerza así su papel como proveedor confiable en la región MENA, mientras Egipto asegura una fuente externa para evitar apagones y sostener su actividad económica.
ABB fue reconocida con una calificación doble A en la clasificación 2025 del CDP, posicionándose entre el 1 % de las empresas más transparentes y comprometidas con la sostenibilidad global. Por primera vez logró entrar en la Lista A del Agua, mientras que en cambio climático mantiene su liderazgo por tercer año consecutivo. La mejora de sus prácticas de divulgación, evaluación de riesgos hídricos y trabajo con proveedores fueron factores clave para alcanzar esta distinción.
Además, la planta de ABB en Nelamangala, India, recibió la certificación Oro del estándar de la Alianza para la Gestión del Agua (AWS). La fábrica ha logrado reciclar el 85 % del agua tratada y aumentar más de 30 metros los niveles de agua subterránea en su zona, una región afectada por fuerte estrés hídrico. Esta distinción valida su esfuerzo por operar con responsabilidad ambiental y colaborar con las comunidades locales en el manejo sostenible del agua.
Un informe de DNV proyecta que la capacidad solar y eólica en Oriente Medio y el norte de África se multiplicará por diez para 2040 y por catorce en términos de generación, impulsando un cambio estructural en la matriz energética regional. Esta transformación se apoya en megaproyectos, el desarrollo de sistemas de almacenamiento en baterías y el crecimiento de sectores como el hidrógeno verde y la movilidad eléctrica. La energía solar seguirá liderando, aunque se espera que la eólica crezca de forma sostenida en las próximas décadas.
El estudio destaca que para 2060, el 85 % de la electricidad generada en la región provendrá de fuentes renovables, con la solar aportando cerca del 45 %. Además, el almacenamiento eléctrico se disparará de 36 GWh a casi 9500 GWh, desplazando progresivamente a las plantas térmicas como respaldo del sistema. La demanda no solo crecerá por la población o la industria, sino también por nuevos consumidores como los centros de datos y los procesos de descarbonización industrial.
La inteligencia artificial está alterando la dinámica energética global, en 2026, el crecimiento de centros de datos exige una expansión masiva de capacidad eléctrica, lo que está cambiando las prioridades del sector. La urgencia ya no es solo reducir emisiones, sino garantizar energía firme, rápida y continua para sostener la carga digital, esto ha dado nueva vida a tecnologías como la nuclear, el almacenamiento en baterías de larga duración y el gas natural con posibles rutas hacia bajas emisiones.
Mientras tanto, la promesa de que la IA ayudará a optimizar redes, reducir consumos y facilitar la transición energética aún no se traduce en datos sólidos. El carbono ha pasado a segundo plano frente a la necesidad de alimentar una economía digital acelerada, el sector tecnológico exige energía limpia, pero en la práctica lo que más necesita es energía confiable ahora, y a cualquier costo. Todo esto ocurre mientras gobiernos como el de Estados Unidos se enfocan en bajar precios y proteger el suministro más que en las emisiones.