Volver a Houston, cuna energética global, tiene un valor especial para Vania de Stefani. Desde el foro OSRL 2025, la CEO de Oil Spill Response Limited (OSRL) ofreció una mirada honesta sobre el presente y el futuro de la respuesta a emergencias ambientales, en un momento clave para la tecnología en la industria petrolera y la transformación del sector energético.
Con más de dos décadas de experiencia internacional, De Stefani lidera una organización con base en el Reino Unido que ha pasado de ser una iniciativa local a convertirse en una red global de preparación operativa. En entrevista, destacó el papel de la tecnología en la industria petrolera, la importancia de las alianzas previas al incidente y el compromiso de OSRL con una visión moderna y ágil.
OSRL nació en 1984 como respuesta a un derrame masivo en las Islas del Canal, que afectó gravemente la costa de Cornwall. Inicialmente impulsada por BP, la organización fue creciendo tras participar en emergencias como la del Exxon Valdez en 1989, y se consolidó mediante alianzas en Singapur, el Caribe y Estados Unidos.
Ese crecimiento no fue solo operativo, la empresa se posicionó como una voz técnica con capacidad de interlocución ante reguladores de todo el mundo. Su estructura cooperativa, financiada por operadores del sector energético, le permite ofrecer una capacidad de respuesta global con una sola llamada.
De Stefani subraya que hoy la respuesta a incidentes no puede ser simplemente reactiva.
“Ahora hablamos de proactividad: usamos drones, inteligencia artificial, herramientas predictivas y técnicas submarinas para actuar con antelación”
Explicó Vania De Stefani.
Esta transformación tecnológica es parte de la estrategia de OSRL. La compañía participa en iniciativas de I+D, colabora con socios del sector para desarrollar nuevas soluciones y ya integra tecnologías como modelado de trayectorias y monitoreo remoto en sus herramientas operativas.
“Estamos creando una caja de herramientas nueva para un mundo que exige actuar más rápido y con mayor precisión”
Señaló De Stefani.

La capacidad de respuesta de OSRL se apoya en su extensa red de alianzas, estas incluyen operadores, gobiernos, ONG ambientalistas, autoridades aduaneras y centros científicos. Pero, según De Stefani, lo importante no es tener contactos, sino que esas relaciones se construyan “en tiempos de paz”, es decir, antes de que ocurra una emergencia.
Su función como CEO va más allá de la gestión interna, es como ella misma reconoce, una labor permanente de conexión y ejercicio de esas relaciones. “Tener alianzas no basta, hay que activarlas, mantenerlas vivas y listas para operar en cualquier momento”, dijo.
Este enfoque también se traduce en estándares que OSRL exige a su equipo y también a sus socios. La seguridad y la colaboración están incorporadas en los contratos y procedimientos, reforzando la solidez de sus despliegues multinacionales.
La preparación operativa es constante y se basa en un marco de competencias robusto. Cada integrante del equipo debe estar disponible, entrenado y con los permisos necesarios para desplegarse en cualquier parte del mundo.
Además, OSRL invierte en que sus equipos trabajen juntos antes de una emergencia, los ejercicios colaborativos permiten que personal de diferentes regiones se conozca, se alinee y funcione como una unidad. “No somos solo un equipo técnico. Somos una fuerza operativa cohesionada y lista”, afirmó De Stefani.
Aunque la tecnología en la industria petrolera avanza con rapidez, hay retos que no se resuelven con innovación, uno de los principales es la desglobalización. Las restricciones fronterizas, los cambios en regulaciones locales y las barreras aduaneras dificultan el despliegue de personal y equipos en tiempo real.
De Stefani también alertó sobre la diversificación energética. Mientras algunas regiones adoptan nuevas fuentes y marcos regulatorios, otras mantienen trayectorias distintas, esta fragmentación complica la creación de estándares globales y requiere de una lectura geopolítica afinada.
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Fuente: Inspenet.