El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), emitió la Licencia General 48 que permite a personas y empresas estadounidenses suministrar bienes, tecnología, software y servicios para la exploración y producción de Petróleo de Venezuela y gas bajo las regulaciones de sanciones vigentes. La medida autoriza transacciones que anteriormente estaban prohibidas por las sanciones a Venezuela, incluidas operaciones con el Gobierno venezolano, Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) y entidades controladas por esta, siempre que los contratos se rijan por las leyes estadounidenses y las disputas se resuelvan en tribunales de los Estados Unidos.
La licencia permite que desde los Estados Unidos, o por personas estadounidenses, se provean bienes, equipos y servicios necesarios para las actividades de exploración y producción de petróleo y gas en territorio venezolano. Esto incluye servicios de logística, gestión de pagos, fletamento de buques, seguros marítimos y la gestión de servicios portuarios y terminales.
Además, se autoriza el mantenimiento de las operaciones petroleras y gasíferas, como la renovación o reparación de equipos utilizados en estas actividades.
Para que las transacciones sean legales bajo la licencia, cualquier contrato con el Gobierno de Venezuela, PDVSA o sus entidades vinculadas debe establecer que se aplican las leyes estadounidenses y que las disputas contractuales se resolverán en Estados Unidos.
Los pagos monetarios a personas bloqueadas, con excepción de impuestos, permisos o tasas locales, deben realizarse en cuentas específicas designadas por el Departamento del Tesoro.
Sin embargo, la licencia no permite ciertos acuerdos de pago que no sean comercialmente razonables, transacciones con pagos en oro o activos digitales emitidos por el Gobierno venezolano, ni pagos negociados con entidades ubicadas en países como Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o China. Tampoco autoriza la formación de nuevas empresas conjuntas para explorar o producir petróleo o gas, ni transacciones relacionadas con buques bloqueados o la exportación de diluyentes hacia Venezuela.
Las personas que realicen transacciones bajo esta licencia deben presentar informes detallados al Departamento de Estado y al Departamento de Energía de Estados Unidos que identifiquen las partes involucradas, los bienes y servicios suministrados, fechas, valores y pagos fiscales o tasas al Gobierno venezolano. El primer informe debe presentarse dentro de los diez días posteriores a la ejecución de la primera transacción y luego cada 90 días mientras duren las operaciones.
La emisión de la Licencia General 48 representa un cambio importante en la política estadounidense hacia las sanciones a Venezuela en el sector petrolero. Aunque no levanta en su totalidad las sanciones existentes, abre una vía para que empresas y proveedores estadounidenses participen en actividades importantes dentro del sector energético venezolano bajo condiciones estrictas.
Analistas señalan que la autorización podría facilitar la llegada de servicios, tecnología y repuestos necesarios para mantener o aumentar la producción de crudo y gas en Venezuela, lo que a su vez podría influir en la recuperación de la industria petrolera nacional.
Al mismo tiempo, la medida mantiene limitaciones claras y supervisión estricta de las operaciones, lo que refleja el equilibrio que busca la administración estadounidense entre incentivar la actividad económica y mantener control sobre las regulaciones de sanciones.

Un nuevo informe del centro de estudios del gobierno indio, NITI Aayog, estima que el consumo de carbón del país podría más que duplicarse para 2050 si se mantienen las políticas actuales. Según el análisis, la demanda pasaría de 1.256 millones de toneladas en 2025 a 2.615 millones en 2050, consolidando al carbón como una pieza crucial del sistema energético indio durante al menos dos décadas más.
Incluso en un escenario de cero emisiones netas, la demanda de carbón subiría hasta 2050 antes de caer drásticamente para 2070. Esto se debe a que el país aún depende del carbón para generar energía base confiable y económica, especialmente en momentos críticos como olas de calor o picos de consumo. Aunque se espera que la proporción del carbón en la matriz energética baje del 73% al 47% para 2070, su volumen absoluto seguiría creciendo durante buena parte del siglo.
TotalEnergies anunció que recortará a la mitad su programa de recompra de acciones en el primer trimestre de 2026, llevándolo a 750 millones de dólares, frente a los 1.500 millones del trimestre anterior. La decisión llega en medio de una caída en los precios del petróleo y el gas, que impactaron las ganancias de la petrolera francesa, a pesar del fuerte desempeño en refinación y la venta de activos renovables. Su beneficio neto ajustado del cuarto trimestre fue de 3.800 millones de dólares, por debajo del mismo periodo del año anterior.
El CEO Patrick Pouyanne explicó que la compañía mantendrá una postura flexible y ajustará su política de recompras según la evolución del mercado. Este movimiento alinea a Total con otras grandes petroleras europeas como BP y Equinor, que también han recortado sus programas debido a la baja en los ingresos por exploración, sin embargo, Shell y Exxon se mantienen firmes en sus planes. Mientras tanto, Total logró compensar parte de la caída de precios con un aumento del 5% en la producción y un incremento del 215% en las ganancias de refinación, beneficiándose de las sanciones impuestas a las petroleras rusas.
La OPEP prevé una caída en la demanda mundial de crudo proveniente del grupo ampliado OPEP+ durante el segundo trimestre de 2026. Según su más reciente informe mensual, se espera que la demanda baje a 42,20 millones de barriles diarios, 400.000 menos que en los primeros tres meses del año. El dato mantiene sin cambios las previsiones anteriores, lo que sugiere una lectura estable pero cautelosa sobre la evolución del mercado.
El ajuste llega luego de que la OPEP+ suspendiera el aumento de producción que había iniciado el año pasado, ante señales de un posible exceso de oferta global. En enero, la producción conjunta cayó en 439.000 barriles diarios respecto a diciembre, principalmente por descensos en Rusia, Kazajistán, Venezuela e Irán. Ocho miembros importantes del grupo se reunirán el 1 de marzo para decidir si retoman los incrementos productivos a partir de abril.
TotalEnergies asumió el control total de las operaciones en la refinería de Zelanda, una de las más importantes del noroeste europeo. Aunque la compañía francesa no ha comprado aún el 45% de participación que sigue en manos de la rusa Lukoil, la gestión operativa ya quedó completamente en sus manos. Esta transición se da dentro del marco de un acuerdo entre accionistas, mientras Lukoil busca desprenderse de sus activos internacionales, presionada por las sanciones impuestas por Estados Unidos desde 2023.
El cambio llega sin intervención del gobierno neerlandés, ya que la refinería no ha sido objeto directo de sanciones. Lukoil había adquirido su participación en 2009 como parte de un plan de expansión energética rusa en Europa, hoy revertido por las tensiones generadas por la guerra en Ucrania. Mientras se concreta la venta del porcentaje restante, TotalEnergies fortalece su posición en el mercado europeo de combustibles, en un contexto donde su negocio de refinación ha mostrado fuertes ganancias, con un crecimiento de más del 200% en el último trimestre.